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Real Zaragoza-Mirandés: La Romareda bien vale un triunfo

El equipo aragonés recibe este domingo al Mirandés (21.00) tras más de un mes sin ganar como local, cuestión a revertir ya. Víctor probará con otra pareja atacante para Luis Suárez por la baja de Pombo: el favorito es Soro

Los jugadores del Real Zaragoza, en el último entrenamiento antes de recibir al Mirandés, en la mañana del sábado.
Los jugadores del Real Zaragoza, en el último entrenamiento antes de recibir al Mirandés, en la mañana del sábado.
Oliver Duch

Pues resulta que, a lo tonto, ha pasado ya más de un mes desde que el Real Zaragoza y su gente celebraron el último triunfo en La Romareda: fue el 15 de septiembre, con aquel sufrido 3-1 postrero ante el Extremadura en la jornada 5ª de una liga que hoy cerrará ya la 12ª estación. No es bueno, para un aspirante a estar arriba en la clasificación, pasar 35 días de inanición de triunfos en su campo. Conviene, pues, que en la cita de esta noche en el viejo estadio (21.00, horario de nuevo contra natura en un domingo), el equipo de Víctor Fernández regrese, como sea, a la senda de los triunfos. Ese es su reto, su mandato.

Pese a que esta mala dinámica puntual no ha dañado demasiado su notable marcha en la tabla (empezó anteayer esta jornada en el 4º puesto y siempre ha estado en el vagón de los que pelearán el ascenso en junio), sí que ha rebajado inevitablemente el grado de efusividad en el sentir del zaragocismo. Se pasó de tres victorias enlazadas en La Romareda (2-0 al Tenerife, 1-0 al Elche y el referido 3-1 al Extremadura) a un trifásico de tropiezos: 0-0 con el Lugo, 2-2 con el Málaga y la derrota por 0-2 ante el Cádiz hace 15 días. Obviamente, urge retomar el primer camino, que es autopista, y abandonar el actual, que es un pedregal.

El convidado de turno es el CD Mirandés, equipo que viene de Segunda B, pozo en el que ha purgado tres temporadas tras su último descenso. Andan los burgaleses con la novatada, con varios puntos perdidos en los últimos minutos, con errores de pipiolos en días donde el fútbol les dio menos de lo que merecieron. O sea, lo de tantos otros clubes en este batiburrillo de circunstancias gemelas que es la Segunda División de nuestros padecimientos. Pero, mucho ojo porque, a base de golpetazos, parecen haber encontrado la brújula. Los de Andoni Iraola, entrenador de nuevo cuño que fue jugador del Athletic de Bilbao largo tiempo, han ganado ya dos partidos (el último 2-1 al Fuenlabrada, reciente verdugo zaragocista el miércoles) y, con 11 puntos, han salido del montacargas del descenso, lo que es un alivio para ellos después del citado inicio de curso lleno de tropezones dolorosos, muchos en forma de empate.

Tiene menos nombre y cartel el Mirandés que peligro real. Es algo que debería recordarse de tiempos atrás, cuando los de Miranda de Ebro descendían 200 kilómetros aguas abajo para visitar La Romareda con modestia y solían arrancar igualadas y hasta un triunfo ante un Zaragoza que, por entonces, aún creía que con el escudo, la camiseta y el currículum se ganaban partidos así en esta categoría de plata. Craso error. Cuidado con esto. Peligrosa teoría.

Víctor Fernández debe buscar una nueva pareja atacante para el pichichi puntual de la división, el hispanocolombiano Luis Suárez (7 goles lleva en sus alforjas). Tras la baja –prácticamente definitiva– de Dwamena, el elegido fue Pombo en los dos partidos consiguientes. Pero el canterano fue operado ayer (con éxito) de una rotura de los huesos en la órbita ocular derecha, por lo que se queda en la enfermería por unas semanas. Y pasa el turno a otro.

Como reseñó Fernández ayer en la previa a este duelo, el elenco de candidatos se reduce a los mediapuntas Papunashvili, Blanco y Soro, readaptados los tres como delanteros puros si son utilizados más avanzados. Y, esta vez, también cuenta con la presencia del veterano ariete Linares, aún inédito en lo que va de curso. Del cuarteto, el que más boletos tiene para intentar convencer a todo el mundo en un papel goleador y de vocación ofensiva total es el cincovillés Soro, que deberá hacer honor a ese dorsal ‘9’ que eligió para esta temporada. Todo un desafío para un joven emergente que, como otros colegas, está atravesando la dura fase del ‘síndrome del segundo año’, que tanto cuesta superar a veces cuando se compara su rendimiento con el que dio antes, en su debut, bastante mejor que el del presente.

Será una noche de regresos al once titular, después de las rotaciones de hace cuatro días en Fuenlabrada que tan mal le sentaron a la solvencia del grupo. Eguaras retornará al timón. Kagawa a la media punta. Suárez a su vital rol de goleador. Y Clemente al eje de la zaga, junto al maestro Atienza, que debe mejorar sus últimas aportaciones. La gran duda es si Igbekeme, puesto en el foco del análisis ayer por Víctor, seguirá dentro o pasará a la reserva (entonces jugaría Ros).

Este partido ante el Mirandés en La Romareda es bastante más exigente de lo que parece a primera vista. Sucede tal cosa cuando ganar es lo único útil. Todo lo que no sea sumar los 3 puntos, en esta ocasión, tendría una valoración más contundente que en los tropiezos anteriores. Por acumulación.

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