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El muro de Los Pajaritos

El Real Zaragoza afronta un doble reto: superar a un Numancia que acumula ocho jornadas sin perder y vencer en un estadio en el que suma un triunfo en sus últimas diez visitas.

Borja Viguera anota de penalti frente a Cristian el definitivo 1-0 del año pasado en Soria.
Borja Viguera anota de penalti frente a Cristian el definitivo 1-0 del año pasado en Soria.
Daniel Marzo

El Real Zaragoza cruzará esta tarde el Moncayo camino de la vecina Soria. Un trayecto de apenas un par de horas, un viaje cómodo, agradable, para visitar a un adversario incómodo. Aguarda este domingo en el estadio de Los Pajaritos el Numancia, un equipo en forma y un rival que en las últimas temporadas ha supuesto un muro difícil de abordar para los aragoneses, especialmente en su campo. Los sorianos, dirigidos esta temporada por el catalán Luis Carrión, son uno de los conjuntos más en forma en este punto del campeonato, ya que no conocen la derrota en las últimas ocho jornadas, con tres victorias y cinco empates. Su estado anímico y futbolístico está al alza en las últimas semanas. De hecho, empezaron perdiendo los dos primeros partidos, colistas, y ahora son novenos a solo un par de puntos de la zona de promoción de ascenso, zona que ya pisaron hace solo unos días.

Su mejoría deportiva y sus resultados se explican desde la máxima clásica que rige habitualmente en Segunda División y que, históricamente, mejor ha funcionado en Soria: la fortaleza defensiva. El técnico Luis Carrión ha construido este curso en Los Pajaritos un equipo que edifica su fútbol desde atrás, con jugadores experimentados en la categoría como Carlos Gutiérrez, Alberto Escassi o Derik Osede. Además, el veterano portero Dani Barrio, que Carrión se llevó a Soria desde el Melilla, su anterior club, está siendo una de las sensaciones bajo palos en Segunda División. De hecho, es el guardameta que más interviene de la categoría, pero lo hace con seguridad y contundencia y ya ha dejado la portería a cero en cinco de las últimas ocho jornadas. Será baja este domingo, eso sí, el lateral exzaragocista Héctor Hernández, ‘Litri’, que en el último partido en Oviedo sufrió una aparatosa rotura de mandíbula.

Atrás ha quedado en Soria el libreto que, sin demasiado éxito, quiso impulsar el curso anterior López Garai, en el que la posesión y el juego asociativo eran las dos máximas capitales. Ahora, el Numancia de Carrión es más pragmático y más directo en su fútbol. Se construye de atrás hacia delante. Su principal debe es la falta de gol de sus atacantes y, de hecho, los centrales Carlos Gutiérrez, con tres, y Escassi, con dos, son sus máximos artilleros. El balón parado y el juego aéreo son, en ese sentido, dos de sus grandes fortalezas.

Son un conjunto competitivo. "Los equipos pueden ser mejores o peores técnicamente, tácticamente o físicamente, pero los equipos con alma siempre están arriba dentro de sus posibilidades. Y el Numancia me lo está demostrando desde los primeros entrenamientos de pretemporada", aseguraba ayer mismo Luis Carrión en la rueda de prensa previa al partido del Zaragoza. "Tirar la toalla nunca se puede permitir y ellos lo saben. Queremos que todo el mundo salga orgulloso de lo que hemos hecho en el campo. Y en casi todos los partidos, el equipo se ha dejado la vida", subrayaba. Un arquetipo de rival clásico en Segunda División que el Zaragoza deberá ser capaz de desactivar para regresar al camino de la victoria en un momento complejo de la temporada, en el que atraviesa cuatro jornadas sin conocer la victoria y en un tramo del campeonato en el que varios futbolistas importantes no atraviesan su mejor estado físico.

Un estadio adverso

Para agregar un plus de dificultad al reto al que se enfrentarán este domingo, a partir de las 16.00, los jugadores de Víctor Fernández, basta con revisar brevemente las estadísticas del Real Zaragoza en sus desplazamientos más recientes a Los Pajaritos, un estadio que poco a poco se ha ido convirtiendo en un lugar áspero y de difícil digestión para los aragoneses. En este milenio, ha visitado diez ocasiones a los sorianos y solo ha logrado conseguir el triunfo en una sola ocasión, en marzo de 2018, con un doblete de Jorge Pombo (1-2), en aquel tramo imparable de segunda vuelta del Zaragoza de Natxo González. El resto son cinco empates y tres derrotas, incluida la del curso pasado, un 1-0 con gol de Borja Viguera de penalti que, apenas unos días más tarde, terminó precipitando la salida de Imanol Idiakez del banquillo.

A pesar de que los desplazamientos de aficionados a Soria han sido masivos en los últimos años –este domingo se esperan también cerca de dos millares de zaragocistas en Soria–, el campo de Los Pajaritos se le ha atragantado al equipo aragonés, que tratará mañana de cambiar esta dinámica y derribar, por segunda vez en casi dos décadas, el muro de Los Pajaritos.

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