Despliega el menú
Real Zaragoza

real zaragoza

La paradoja del frenazo de un Real Zaragoza... virtualmente en ascenso

Si hubiese logrado los 3 puntos del partido suspendido en Fuenlabrada hace 20 días (que se recuperará la semana que viene), el equipo de Víctor Fernández sería ahora 2º clasificado pese a los 4 partidos sin ganar.

Dwamena, ante la mirada de Guti, se lleva un balón en ataque el pasado domingo en el partido ante el Cádiz, donde el Real Zaragoza cosechó su primera derrota del curso, en la jornada 10ª (0-2).
Dwamena, ante la mirada de Guti, se lleva un balón en ataque el pasado domingo en el partido ante el Cádiz, donde el Real Zaragoza cosechó su primera derrota del curso, en la jornada 10ª (0-2).
Toni Galán

Qué daño posicional y de navegación ha hecho al Real Zaragoza el partido suspendido de Fuenlabrada hace 20 días, por una singular gastroenteritis masiva de buena parte de la plantilla madrileña tras el regreso de Lugo de la plantilla madrileña. Ese fue el motivo por el que aquel duelo intersemanal del 18 de septiembre se aplazó in extremis y dejó al Real Zaragoza con un partido colgado, arrastrando esa merma en la clasificación desde entonces, la 6ª jornada.

Lo que se pudo entender como un imponderable accesorio, como algo secundario que ya se recuperaría en su día (el Zaragoza, lanzado en un arranque liguero sobresaliente, intentó jugar la semana siguiente pero la Liga de Fútbol Profesional lo impidió), ha resultado más nocivo de lo que parece. Estratágicamente, una faena.

Porque el Real Zaragoza, que iba a acudir entonces al sur de Madrid en la cresta de la ola, aspiraba a ponerse líder. Iba en la tabla, de la mano del Cádiz, en un 2º lugar ex aequo a la caza del entonces líder, el Almería. Y la falta de ese partido, que aún sufre, impidió entonces aspirar a tal efecto visual y anímico, tal vez a conseguirlo incluso. Nunca se sabrá.

Pero es que, en las jornadas de después de esa anulación en el campo de los fuelabreños, el Real Zaragoza también se quedó capado en sus opciones de auparse, de facto, a los dos primeros puestos, los del ascenso directo, que tanto gustan, tantos inputs positivos generan alrededor de quienes los ostentan semana a semana y tanto ayudan a crecer y cimentar las ansias de los aspirantes. Mucho más en Zaragoza, donde este hecho ha sido tabú a estas alturas de temporada -principios de octubre- en las 6 campañas previas, las de la era moderna del club en el calvario de la Segunda División en unas coordenadas terribles como sociedad y en el plano financiero como herencia tóxica del agapitismo que casi mató al viejo club de 1932. 

El Real Zaragoza ha sido 3º en este último tramo. Siempre mirando a los dos de arriba y obligando a la apostilla "con un partido menos". Lamentando no tenerlo cumplido para ver si, realmente, lo suyo era vivir pisando Eldorado. Pura cuestión logística, mera repercusión momentánea, pero tratándose de algo tan agradable y necesario en un lugar donde no han abundado las buenas nuevas últimamente, algo de mucha importancia en la moral de la tropa y en los análisis del día a día. 

El Real Zaragoza, curiosamente, ha perdido gas en su dinámica de resultados tras el parón de Fuenlabrada. Quizá también algo casual. Hasta esa suspensión, acumulaba 4 victorias y un empate en los 5 primeros partidos. Iba como un tiro. Después de ese descoloque, ha llegado un bloque de duelos donde la victoria ya no ha aparecido. Tres empates encadenados y el colofón de la primera derrota del campeonato, hace unas horas en La Romareda ante el líder del momento, el Cádiz. Así que, a fecha de hoy, el Zaragoza está en la 5ª posición con sus 16 notables puntos. 

Y, como la secuencia de acumulación de puntos ha tenido este bajonazo indiscutible, parece cundir la natural decepción en el zaragocismo. De un impulso tremendo en el primer mes de liga se ha pasado a un declive en la curva de rentas del equipo en los últimos 20 días. Nada que objetar porque la reacción es humana y razonable. 

Pero el devenir del Real Zaragoza esconde una paradoja enorme. Un punto de vista a la hora de escrutar la verdadera situación de los de Víctor Fernández que no debe ser orillado por nadie. Es de obligado cumplimiento tenerlo en cuenta.

A saber: el Real Zaragoza, 5º en la tabla, sigue por lo tanto en puestos de Promoción de ascenso, su objetivo mínimo para este curso ilusionante que está a punto de atravesar la marca del primer cuarto de la liga. Lo hará en Soria el domingo, ante el Numancia en Los Pajaritos (16.00), donde se juega la 11ª jornada.  Y, aquí viene lo mollar, si tuviera en sus alforjas los 3 puntos no disputados en Fuenlabrada, los del partido de menos que arrastra por asuntos ajenos a su voluntad... el Real Zaragoza sería el 2º clasificado, con 19, en solitario, por detrás del mandón Cádiz que le hizo capotar en La Romareda este domingo. 

Ya queda poco para que estos efectos perniciosos en las lecturas del presente blanquillo se acaben. En Fuenlabrada, el próximo miércoles día 16, se jugará por fin el partido pendiente. Se actualizará y equiparará el estado de las cosas para los zaragocistas, que ya estarán en las mismas condiciones de evaluación que el resto. Y, ese día por la noche, la situación será totalmente real, sin asteriscos que obliguen a tamizar opiniones y lecturas. 

Como diría Víctor Fernández, en una de sus frases de principio de temporada, "parece una chorrada, pero no es una chorrada". Si el Real Zaragoza es capaz de volver a ganar, de sumar los 3 puntos de Soria en su cita inmediata, el duelo aplazado de Fuenlabrada le servirá para aspirar a cuadrar los números a la altura de los demás... como 2º en la tabla. O sea, en ascenso directo. 

Ahora, hoy, eso es algo virtual. Posible pero no consumado. A contemplar, pero todavía por cuajar pues no ha sido posible hacerlo antes. Todo, por problemas del prójimo y nunca suyos. Esta es la peculiar condición clasificatoria que acarrea en sus espaldas el Real Zaragoza de este inicio de temporada. 

Que hay un descenso de rendimiento del equipo en los últimos 4 partidos es algo obvio. Que hay cosas que, lejos de progresar, han entrado en regresión, también es evidente. Pero que el equipo sigue en lo alto de la clasificación, "con un partido menos", y que su ajuste definitivo dentro de una semana lo puede dejar en puestos de ascenso directo, también lo es. Y esto no es algo desdeñable. Al contrario, se trata de algo a firmar con sangre si es preciso. Seguro que el 99,9 por ciento de los zaragocistas lo harían ahora mismo. 

Etiquetas
Comentarios