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El Real Zaragoza solo empata ante el Málaga (2-2) en otro partido tómbola

En un final frenético, Guti igualó un gol postrero de los andaluces y Soro falló un gol increíble fuera de tiempo. Luis Suárez había empatado antes el gol inicial de los visitantes.

Partido loco en La Romareda. Dispar, sin un criterio lineal por parte del Real Zaragoza y el Málaga durante toda la tarde. Aturullado durante infinidad de tramos, sin juego de brillos, y lleno de sobresaltos y sensaciones contrapuestas en los últimos 6 minutos, incluidos los del aumento, donde cualquier cosa pudo pasar, cualquier resultado hubiese sido natural vistas las ocasiones y el devenir del fútbol de unos y otros. Al final, el empate a dos salvó la conciencia de aragoneses y andaluces, les sirvió de mal menor y evitó sofocones drásticos en uno de los dos vestuarios. Lo del epílogo del partido resultó ser una tómbola. Puro azar.

Como en Oviedo hace 4 días, el cuadro zaragocista salió perdiendo de la caseta. En el minuto 2 ya estaba en el marcador el 0-1 malacitano, tras un error global de la defensa. El internacional albanés Sadiku remató a placer un centro raso desde la izquierda de la zaga local, un boquete en todo el primer tiempo, tras un desajuste de media docena de futbolistas blanquillos. Los nervios y las prisas asomaron así desde el mismo inicio. Mucho más cuando dos minutos después, Papunashvili, en acción individual en el área, remató al poste una ocasión clara para empatar enseguida. De nuevo aparecían los fantasmas de los errores serios ante el gol en los primeros minutos de cada día, que marcan mucho el devenir de los choques. Hubiese sido clave igualar con celeridad para meter el partido en otra vereda.

Porque, hasta el mismo umbral del descanso, la trama fue espesa, con el Málaga atrincherado atrás sin problemas, gracias a su gol tempranero y a su necesidad de puntos. Venían los andaluces en posición de descenso, con un solo triunfo en sus alfojas, pobre situación para un favorito a todo. El paso de los minutos evidenció que el Zaragoza sigue teniendo problemas en el juego estático. Eguaras está lento de reflejos. Ros y Guti, no le secundaron casi nunca. En la medular el Málaga era mejor, generando contragolpes peligrosos a través de Muñoz y Keko, siempre buscando a Nieto. Hasta el minuto 17 no dio muestras de vida el Real Zaragoza, con un disparo de Luis Suárez desde fuera del área, alto, sin buena dirección. Poco que llevarse a la boca para la parroquia zaragozana, que veía con resquemor el guión del partido.

Dwamena, cuyo trabajo sin balón no encontró jamás quien lo entendiera, lanzó una falta directa al borde del área en el minuto 19, fuera rozando la escuadra en lo que fue otra buena opción de empate para los trabados jugadores de Víctor Fernández. Todo estaba bajo el manto de la improvisación, con circulaciones largas, posesiones áridas en zona de nadie. En ese feo ambiente sobre el césped, de cierta incapacidad para llegar al área andaluza, surgió otra contra malagueña que estuvo cerca de poner el 0-2 en el tanteador, tras otro error global del equipo local. Sadiku, el goleador de los rosas (uniforme de respeto), remató fuera por menos de un metro, solo, a placer. Un susto de órdago. Ahí aumentó aún la sensación de inestabilidad zaragocista. Era como el día del Lugo, pero con el agravante de que esta vez se iba perdiendo.

De entre la nada, Dwamena provocó la más clara ocasión blanquilla desde el arranque del partido. El ghanés, en el minuto 32, se fue en velocidad como un obús ante Luis Hernández, centró raso y el rechace de otro zaguero malacitano quedó a bocajarro para que Papunashvili fusilara el 1-1. No lo hizo bien el georgiano, que disparó justo donde Lombán, bajo palos, llegaba a tapar a la desesperada el espacio letal. No hubo gol increíblemente. Tremendo error ante la portería. Se reiteraba la falta de eficacia en ocasiones nítidas de los rematadores zaragocistas. Y el reloj se fue yendo a toda velocidad hacia el descanso.

Menos mal que, en una acción aislada, Javi Ros, en su única aparición clarividente hasta ese momento, el minuto 41 ya, dio una asistencia preciosa a Luis Suárez en el límite del área y del fuera de juego. El hispanocolombiano (juró la Constitución Española por la mañana) controló y cruzó a media altura un golazo al que Munir no pudo responder. La racha de Suárez sigue abierta, una maravilla para el Real Zaragoza. Ese tanto permitió bajar la taquicardia de todo el zaragocismo y se alcanzó el ínterin del refrigerio con más calma y confianza. Quedaba medio partido para voltear la desventaja inicial y el mal partido, en líneas generales, de los de Fernández. El centro del campo estuvo obturado todo el tiempo. Papunashvili no hizo olvidar al ausente Kagawa como enganche (el japonés fue baja por un catarro). Y apenas se generó fútbol ofensivo, solo a impulsos concretos. Ah, y atrás, se manifestaron problemas serios, sobre todo en los laterales, principalmente el izquierdo. Había mucho que rectificar. También el Málaga, pobre en su propuesta tras el 0-1 regalado por los zaragocistas.

El segundo tiempo, sin cambios en ambos equipos, empezó con el consiguiente dominio intenso del Zaragoza. Como toda la primera fase. Pero sin hallar jugadas claras en el área. En la primera acción, Dwamena remató hasta dos veces, muy forzado, y provocó que Lombán echase el balón a córner ante el serio peligro de la acción. Pero la siguiente aproximación al gol fue malagueña, con un disparo lejano de Juanpi que tocó en Clemente, en el minuto 53, y se envenenó. El balón salió por encima del larguero por un palmo. El Málaga avisaba de que estaba vivo. Calidad arriba tenía para ello con Keko y Adrián como arquitectos. Pronto, Víctor Fernández retiró a un apagado Papunashvili para meter gasolina con Soro. Los sureños se habían quitado la presión blanquilla y vivían de nuevo muy cómodos. El empate tampoco era mal resultado para ellos.

En el minuto 61, una salida de atrás de Clemente acabó con un pase al hueco al que no llegó Luis Suárez por milímetros ante Munir. El árbitro pitó fuera de juego que no era. De haber sido gol, el VAR lo habría validado. Había que romper líneas y el joven central canterano lo hizo de maravilla. Era cuestión de repetir. No obstante, el Real Zaragoza, como otros días atrás, se mostraba poco ágil en la segunda parte, como atorado. Sigue faltando soltura en las combinaciones y el equipo juega muy partido, con pocos apoyos.

El partido se fue enturbiando, con parones, con faltas, con asistencias de los masajistas. Y se llegó al último cuarto de hora sin ver una reacción real del Zaragoza. El Málaga ya había puesto en marcha el otro fútbol. El de no jugar. El de trabar la continuidad de la pelota. También a base de cambios, de picardías. Entre ese mal rollo creciente en la grada, Sadiku perdonó el 1-2 tras una jugada magnífica de Juanpi en el minuto 74, pero el remate de albanés se marchó raso, cruzado, fuera por muy poco, con Cristian Álvarez haciendo la estatua ya batido. La replica fue en la jugada consiguiente, en un pase al espacio de Guti sobre Dwamena, que disparó seco en el área encontrándose con la parada a dos manos de Munir, en el centro de la portería.

El choque entró en el clásico ir y venir del final, con todo abierto en canal. Renato, recién salido al campo, en el 77, volvió a avisar con un derechazo que se marchó fuera por centímetros. La cosa estaba para que cualquiera de los dos se hiciera con el triunfo. Nadie mandaba. En el 80, un escalofrío recorrió el espinazo del zaragocismo, cuando Renato marcó un gol que el linier anuló por falta previa. El VAR confirmó tal decisión y el Málaga la lamentó. Los de Víctor Fernández se habían ido de sintonía y parecía estar más cerca su derrota que su ansiado triunfo.

En el último arreón local, Luis Suárez buscó en el minuto 85 un balón al hueco y remató escorado, respondiendo Munir con un rechace bajo palos en el primer poste. Víctor decidió quitar a Dwamena y meter a Pombo como talismán. Un minuto después pareció haber penalti sobre Guti en una penetración en el área. Ni Ocón Arráiz lo vio ni el VAR lo revisó. Y a continuación, llegó el fatal 1-2. El central Lombán cabeceó un córner, el balón dio en el palo y entró para desesperación general. Todo parecía perdido. Pero no fue así. Los hados no quieren que el Real Zaragoza pierda por ahora. Guti, en el 90, de inmediato, fusiló a Munir tras un centro cerrado del recién incorporado Blanco y tras un error previo a bocajarro de Pombo. El 2-2 hizo de revulsivo en los 4 minutos de aumento.

Y Soro falló el gol de su vida. Solo bajo palos, de cabeza, a placer, en un córner peinado por Clemente en el primer palo. Nadie daba crédito a semejante yerro. Mucho menos el cincovillés. Una pena muy grande. Porque ahí estaba el flotador final a un mal partido, otro, del Real Zaragoza en la última semana y media. Incluso Pombo, ya en el 94, tuvo otro balón en el área pequeña al que, forzado, no llegó a contactar. El partido murió con sensaciones encontradas. Se había salvado un punto para seguir invictos, sí. Era verdad. Pero también se dejó escapar una victoria que se tuvo en la mano al final. Y, por qué no reconocerlo, en esta recta defintiva del partido, también se estuvo a un paso de sufrir la primera derrota, de la que nadie podría haberse quejado demasiado. Es el tercer empate consecutivo del Zaragoza ante rivales de la zona baja. No conoce lo que es perder, un privilegio, pero a base de puntos sueltos está perdiendo fuelle inevitablemente. Es la ley del fútbol. Víctor Fernández necesita resetear su bloque y su sistema táctico pues la progresión de los primeros partidos ha sufrido un evidente parón. Ahora, sin tiempo para el descanso, llega el Cádiz a La Romareda. El líder, un equipo que sí avasalla con 7 victorias en 9 partidos. Un test clarificador de todo lo visto, una vez más, esta vez ante los malagueños.

Ficha técnica

Real Zaragoza: Cristian Álvarez; Delmás, Atienza, Clemente, Nieto; Eguaras, R. Guti, Javi Ros (Blanco, 89); Papunashvili (Soro, 55); Dwamena (Pombo, 85) y Luis Suárez.

Málaga CF: Munir; Ismael (Renato, 71), Luis Hernández, Lombán, Juan Carlos; Luis Muñoz, Keidi Bare; Keko (Benkhemassa, 71), Juanpi, Adrián; y Sadiku (Antoñín, 77).

Árbitro: Ocón Arráiz (Comité Riojano). Amonestó a Juan Carlos (18), Lombán (23), Javi Ros (59), Ismael (61), Soro (75) y Benkhemassa (81).

Goles: 0-1, min. 2: Sadiku. 1-1, min. 41: Luis Suárez. 1-2, min. 88: Lombán. 2-2, min. 90: R. Guti.

Incidencias: Tarde veraniega en Zaragoza, con 27 grados y un leve viento. El césped de La Romareda estuvo en perfecto estado. En las gradas, hubo alrededor de 25.000 espectadores.

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