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¿Por qué el responsable del VAR no le dijo al árbitro que Pita pateó el talón de Dwamena?

El árbitro del videoarbitraje, el balear Varón, pudo y debió solicitar al de campo que expulsara al central del Lugo Pita: en sus tres arremetidas para derribar a Dwamena, en una le dio en el tendón de Aquiles, lo que es roja directa siempre.

Momento en el que Pita patea con los tacos el talón (tendón de Aquiles) de Dwamena en uno de los tres intentos que hizo para derribarle y evitar el gol al que se dirigía el ariete del Real Zaragoza en el minuto 30 del partido.
Momento en el que Pita patea con los tacos el talón (tendón de Aquiles) de Dwamena en uno de los tres intentos que hizo para derribarle y evitar el gol al que se dirigía el ariete del Real Zaragoza en el minuto 30 del partido.
Captura de Gol TV/LFP

En el nocivo arbitraje para el Real Zaragoza que protagonizó el asturiano Areces Franco en el estadio de La Romareda este sábado ante el Lugo, el colegiado de campo no debe cargar con el cien por cien de la responsabilidad del mayor error de la tarde. El VAR, videoarbitraje que se estrena en esta temporada en Segunda División, también tuvo mucho que ver en que la expulsión del central del Lugo Pita se fuera al limbo y, en el minuto 30 de partido, se quedara en una simple tarjeta amarilla admonitoria. 

Viendo las imágenes de televisión, o sea, lo mismo que vio con calma y pausas el responsable del VAR, el balear Santiago Varón Aceitón, en su posición de privilegio cibernético en Las Rozas (Madrid), parece mentira que no se sacara la tarjeta roja a Pita y, por ende, se hiciera jugar al Lugo con un hombre menos en la última hora hora de partido (asunto mayor en un partido de fútbol). 

Porque, como muestra la captura efectuada de la transmisión televisiva del partido por la cadena Gol (imagen aneja), Pita, en una de las tres tarascadas que lanzó en un segundo a Dwamena cuando el delantero zaragocista controló el pase al hueco de Kagawa y se iba directo al gol, le pegó con los tacos en el talón, en la zona del tendón de Aquiles. Y eso, en una de las normas nuevas del verano, en una de las más sonoras novedades del reglamento disciplinario del fútbol, está siendo roja directa desde la primera jornada. No es asunto discutible ni interpretable. Es roja como una catedral. No se pude patear en el talón a ningún rival. Es juego peligroso en grado extremo según el nuevo reglamento matizado por la International Board. 

Y eso, a Areces Franco, entre su mala vista y sus pocas ganas de ver algo favorable al Real Zaragoza, se le pudo pasar por alto, por monumental que fuera su tamaño. Pero a Varón Aceitón, con al menos media docena de cámaras a su disposición, con repeticiones, avances y retrocesos de imágenes en su mano, no se le pudo extraviar de ningún modo... salvo que estuviera a otra cosa. 

Pita tumba a Dwamena para evitar un gol. Va a por el hombre y, en ningún momento, a por el balón (eso ya es roja per sé), que le queda a desmano por completo. Y, en un momento del derribo, patea al delantero del Real Zaragoza en la zona prohibida: el talón. El pecado de Varón Aceitón, monitores de televisión mediante, es grave, mortal para un árbitro de VAR. 

Y, de paso, en la captura de la imagen queda en evidencia otra de las cuestiones en las que se escuda Areces Franco para no considerar roja lo de Pita: dice que no es el último defensor, la condición que exige la expulsión. Pues el único que queda cerca de la acción es el dorsal 3, José Carlos, al que se ve a la derecha. Pensar que este hombre puede llegar a cortar el avance de Dwamena es propio de no haber jugado al fútbol jamás. No lo haría ni en moto. Ni en un Fórmula 1. Por esto, también era roja. Y, además del ínclito Areces, también su colega Varón Aceitón se cubrió de gloria en un VAR que, esta vez, anduvo ciego. Que quede constancia.

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