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Pombo es el 'fichaje' imprevisto para el ataque y Víctor Fernández lo asume

El entrenador del Real Zaragoza, que mantuvo con firmeza durante el verano que el jugador aragonés debía marcharse, cambia su postura con él: "Me alegro mucho por él y por el equipo, espero que sea una decisión acertada por ambas partes".

Pombo anota el 0-1 en el amistoso jugado por el Real Zaragoza en Calahorra en la pretemporada. El canterano, pese a ser transferible, tuvo minutos en todos los choques de preparación del verano, hasta que comenzó la liga y fue apartado de las citaciones.
Pombo anota el 0-1 en el amistoso jugado por el Real Zaragoza en Calahorra en la pretemporada. El canterano, pese a ser transferible, tuvo minutos en todos los choques de preparación del verano, hasta que comenzó la liga y fue apartado de las citaciones.
Daniel Marzo

Pombo, de manera imprevista, es el 'fichaje' para el ataque zaragocista que tanto deseó Víctor Fernández durante el verano, especialmente en los últimos días -inertes- del mercado. El mediapunta aragonés, de hecho, debería estar fuera del Real Zaragoza a estas alturas si el plan del club se hubiera cumplido a rajatabla... pero sin embargo decidió quedarse, no aceptar ninguna opción de traspaso o salida del equipo y, finalmente, va a terminar renovando y ampliando el contrato con la entidad blanquilla, según anunció la SAD este viernes. 

Víctor Fernández ha debido cambiar su discurso respecto de Pombo una vez vistos los inesperados acontecimientos del 2 de septiembre. Pombo no debería seguir portando el '8' del equipo zaragozano. Tendría que haber fichado por otro club y haber dejado algún dinero en las arcas del Real Zaragoza. Así lo indicó Lalo Arantegui, el director deportivo, a principios de julio. 

Y así lo sostuvo Víctor en cada comparecencia ante la prensa durante la pretemporada: "Nada ha cambiado. Con Pombo y otros jugadores (Verdasca, Álex Muñoz) se ha tomado una determinación deportiva y no se cuenta con ellos. Así que hay que ser inteligentes y buscar la solución adecuada", llegó a declarar Fernández a mitad de agosto, cuando los asuntos de estos jugadores estaban paralizados y empezaban a urgir soluciones. A Pombo, se le estaba instando a abandonar el Zaragoza de manera cristalina.

En este viernes, 13 de septiembre, la tortilla ha dado la vuelta. Y Víctor, por primera vez en declaraciones públicas, ha reconocido que la postura con Pombo es otra radicalmente inversa desde que el futbolista, al término del entrenamiento matinal previo al duelo liguero del domingo ante el Extremadura, se ha acercado hacia su despacho para hacerle llegar, de primera mano, la novedosa actualidad de su relación contractual con el Real Zaragoza.

"En un momento dado, hemos estado hablando hoy en el vestuario. Pombo ha entrado para comunicarme que han llegado a un acuerdo. Que está todo resuelto. Le he felicitado. Me he alegrado mucho por él. Me alegro mucho por el Real Zaragoza", señaló Víctor Fernández en rueda de prensa. Las cosas han dado un giro de 180 grados. 

Fernández lanzó al aire un deseo, con cierto aire imperativo y varias gotas de incertidumbre ante este nuevo escenario que nace: "Espero que sea una decisión acertada para ambas partes, que todo el mundo salga absolutamente beneficiado", sugirió en voz alta. 

Y, en su breve asunción de los hechos, Víctor emitió un mensaje directo al jugador, al que durante agosto puso en tela de juicio sobre su pasado, al citar "la actitud" dentro del grupo que había abollado el día a día de Pombo durante la liga anterior. "Ahora, a centrarse el jugador. De la mejor manera posible, cuando sea requerido. Y que, entre todos, ayudemos a que el Real Zaragoza esté lo más alto posible", esgrimió Fernández con frialdad y sin querer entrar en más detalles. 

Pombo va a pasar en dos semanas de no contar para nada, de ser una pieza prescindible, a ser uno más del equipo, con los galones que porta alguien que lleva 4 temporadas en la primera plantilla y que es un veterano en el puesto. Su presencia en el vestuario, hasta esta noticia de su renovación y contunuidad, se antojaba incómoda hasta, al menos, enero, cuando se pudiera dar forma a su salida anticipada. 

Un tipo de su personalidad, sin contar para nada o siendo residual su participación, no estaba en las previsiones del cuadro técnico ni del área deportiva. Así que, por este lado, la solución adoptada es un punto de luz para Víctor y el resto del grupo. Chirriará menos. Posiblemente, y si todo el mundo asume su rol en esta película tan singular, no debería chirriar nada de nada. 

Ahora es tiempo de propósitos de enmienda. Tanto por parte del futbolista como, en su parte alícuota, de la dirección deportiva, cuya administración del episodio de la renovación de Pombo, iniciada hace muchos meses y cacareada ad hoc desde dentro a la medida propia, terminó convirtiéndose en una bomba de relojería que le explotó en las manos a los ejecutivos del ramo. 

Entremedias, queda ver cómo transcurre la digestión en el resto de elementos que conforman el reparto de figurantes en el largometraje: la afición. Lo de Pombo, por diversos charcos que vienen de lejos, no es algo tangencial a la grada o de análisis homogéneo entre la gran masa de zaragocistas. Al contrario, es motivo de discusión, de opiniónes confrontantes, de puntos de vista dispares y contrapuestos. El año pasado, Pombo terminó adquiriendo el rol de pararrayos del malestar general, de jugador señalado en los días de problemas clasificatorios como generador de mal rollo. Aquel vídeo grabado a la salida del vestuario tras perder 0-1 ante el Cádiz en diciembre y puesto en circulación por las redes sociales, en el que apuntaba a que había compañeros del equipo que "no querían" tirar del carro con el equipo metido en la cola de la tabla, dejó al canterano a los pies de los caballos y terminó por deteriorar su fútbol y su posición en el bloque humano blanquillo. Tanto dentro de la caseta como desde la grada.

Ahora, reintroducir a Pombo en la dinámica habitual del día a día del equipo, de las rutinas del Real Zaragoza, no pasa por un simple chasquido de dedos de Lalo Arantegui o Víctor Fernández. Hay más cuñas, rodamientos, bisagras y ejes que engranar para lograr el perfecto funcionamiento de las cosas: la afición no es de piedra. 

El fútbol ayudará, o no, a ello. La buena marcha del equipo, la presencia en la zona alta de la tabla, el buen fútbol global, será el mejor aliado para Pombo y el resto de sujetos principales de esta decisión. Si el balón entra, si los puntos llueven, el engrase será el adecuado. Y, claro está, si el futbolista pone todo de su parte para que este caso, histórico per sé, termine dentro de un tiempo dejando al presente en anécdota

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