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El Real Zaragoza aplasta al Alcorcón por 0-3 y se aúpa a la zona de ascenso

Dwamena, Luis Suárez y Vigaray anotaron los goles aragoneses en partidazo de los de Víctor Fernández, superiores de principio a fin.

El Real Zaragoza pasó por encima del Alcorcón y lo derrotó por 0-3 en la 4ª jornada de la liga, resultado que le sirve para auparse a los puestos de ascenso directo y para disfrutar de un fantástico inicio de temporada. Los aragoneses fueron mejores de principio a fin, con grandes momentos de fútbol y con destellos que auguran un futuro positivo en esta crucial temporada para la SAD. El equipo resolvió el duelo en la primera fase y, tras dar muestras de enorme poderío con la pelota en sus pies, lo manejó tras el descanso hasta apuntillar a los de Madrid cuando el segundero llegaba al final del envite. Fue una tarde redonda en Santo Domingo.

El primer tiempo de los zaragocistas fue sobresaliente, con un gran poso defensivo y con un enorme despliegue ofensivo, tanto en balones largos hacia los delanteros, unos hiperactivos Dwamena y Luis Suárez, como en determinadas combinaciones en corto donde Kagawa sacó gotas de su enorme calidad en la línea de tres cuartos. Cómo sería el repertorio mostrado por los blanquillos que el 0-2 que mostraba el marcador en el ecuador del choque era y sabía a poco. En los primeros 45 minutos, los de Víctor Fernández ya debieron sentenciar a los madrileños con 4 goles al menos en el marco de Dani Jiménez.

Y eso que el Alcorcón empezó con su habitual garra, metiendo atrás a los aragoneses durante los primeros lances del juego. Con un disparo de Stoichkov para abrir boca, en vaselina desde 35 metros, que paró bien Cristian Álvarez, y con un gol anulado en el minuto 5 a Ernesto, que estaba en fuera de juego que el VAR corroboró. El equipo zaragocista espabiló pronto, para no dejar lugar a dudas de su superioridad y, tras un primer aviso de Vigaray en el minuto 3 a la salida de un córner, fue Luis Suárez el que, en el 9, amagó el primer tanto de la tarde, pero su chut, tras un buen pase de Dwamena, dio en un zaguero y se marchó a saque de esquina con todo a favor.

A partir de ahí los locales desaparecieron y el Zaragoza fue amo y señor de todo. Atrás y delante. También en la medular, con Eguaras y Guti enchufados y Nieto, metido en labores de volante (con Lasure por detrás, como variante ante la ausencia por lesión de Igbekeme), algo más despistado pero igualmente útil al corte. La mejor noticia para el equipo de Víctor fue el 0-1, esta vez tempranero, con todo lo bueno que trae eso en Segunda División. Lo marcó, para estrenarse, Dwamena, al definir con una suave vaselina, llena de calma y pulso, -en un error defensivo local, con un pase suicida a la zona de centrales- que el ghanés cazó con olfato depredador. Era el minuto 11 y los blanquillos ya tenían ventaja. Maravilloso.

Hubo un rato de confort, de degustar el buen arranque de partido por parte zaragocista. Los alcorconenses, por el flanco de Lasure y Nieto, penetraron un par de veces con riesgo para Álvarez, pero sin culminación potable en ningún caso, gracias a la seguridad de Grippo y Atienza, los dos potentes centrales visitantes.

Y, de repente, se despertó la fiera ofensiva aragonesa de nuevo. En el 29, Nieto cabeceó un córner en segunda instancia, vuelto de primeras por Grippo, alto por poco. En el 34, Dwamena dejó en evidencia la velocidad de Diéguez, el central de turno, superándolo en el esprint y quedándose solo ante Jiménez, que le taponó con el cuerpo finalmente el disparo mano a mano. A la salida de ese córner, Atienza cabeceó picado y la pelota se le fue fuera por centímetros. Poco después, en pleno vendaval zaragozano, Vigaray, de nuevo metido en labores rematadoras, punteó un balón muerto en el área a centro de Kagawa y el guardameta local atrapó en dos veces un gol cantado.

Se estaba mascando el 0-2 y llegó. Lo anotó Luis Suárez, el guerrero colombiano, que olió sangre en un balón a la espalda de la zaga local que Diéguez se comió con patatas. El sudamericano regateó al portero (que le hizo penalti) y marcó a puerta vacía ante la desesperación de los madrileños. El tanteador era mucho más justo así, por encima de un triunfo mínimo de los de Fernández. Pero aún tocaba asegurar más la victoria en una segunda mitad en la que el Alcorcón debía salir en modo suicida. De hecho, su entrenador, Fran Fernández, dejó en la ducha al exzaragocista Dorca, desaparecido, y metió oxigeno con el portugués Reko.

El equipo amarillo probó a Cristian Álvarez enseguida, en una falta lateral que lanzó directamente Sosa, obligando al portero argentino a rechazar con enormes apuros bajo palos en el minuto 48. Todo según lo previsto. Y hubo más agobio alfarero en los minutos siguientes, con un remate franco de Stoichkov en el área, en el minuto 54, tras error de Grippo al corte (amonestado, no pudo hacer falta), que salvó Álvarez abajo en un paradón de mérito. Necesitaba aire puro el Zaragoza, dar algún susto al lanzado Alcorcón para bajar sus humos y evitar que, con un gol, se metiera en el partido. Y Víctor lo vio con celeridad: Javi Ros entró en danza por Lasure, para que Nieto se fuera atrás, a su sitio. A la vez, el técnico local, Fran Fernández, apostó por el delantero Harper para dotar de más veneno a su ofensiva.

El Real Zaragoza aguantó bien el primer cuarto de hora de la reanudación, cuestión siempre básica en estas tramas de partidos con dos goles de ventaja. Y, coincidiendo con ese hito del cronómetro, dio señales de vida arriba. Así, en el minuto 63, Guti estuvo cerca del tercer tanto, rematando de rosca desde la frontal del área, pegado al palo izquierdo. Hubo alguien que llegó a cantar gol de lo cerca que estuvo. Con Ros, el equipo respiró mejor. Y Eguaras, que andaba algo apurado en el retroceso, también se vino arriba en compañía de su colega de zona. El balón empezó a ser blanquillo, con largas posesiones, con toques de precisión, que marearon al Alcorcón en largos ratos. Lo desactivaron en un abrir y cerrar de ojos mediada la segunda parte. La mejor defensa es la posesión de la pelota. Kagawa sabe bien de eso. Ros también.

El equipo de Fernández apostó por el fútbol control. Sin buscar en exceso el área madrileña. El reloj era un jugador más del Real Zaragoza, obviamente. Y así se alcanzaron los últimos 15 minutos. Totalmente desahogados en defensa y con un bonito manejo del tempo de juego. Sosa, en los últimos intentos locales por agarrarse al partido, remató alto desde lejos en el 78. Sin inquietar. Pura rutina. Daba la sensación, hacía ya un largo trecho, de que los de Santo Domingo estaban derrotados. En el 86, Dwamena ya pudo redondear los guarismos con el 0-3, pero su colada en velocidad ante Paris la culminó con un disparo al lateral de la red. Fue el aviso de lo que vendría 4 minutos después, con el golazo de Vigaray. El Zaragoza bordó una contra de enciclopedia, iniciada por Eguaras, madurada por Kagawa, con el apoyo de Dwamena y Ros y la definición, mano a mano por raso, del lateral de Getafe. Una maravilla para dejar un dulce sabor de boca inmejorable en la hinchada aragonesa.

El pitido final de De la Fuente Ramos, esta vez árbitro impecable, supuso una explosión de júblio en los más de 500 zaragocistas que había en las gradas. Los jugadores fueron a aplaudir sus ánimos y el Real Zaragoza se aupó a la zona más noble de la clasificación. Su lugar por historia y pedigrí. Un sueño que debería tener traslación a finales de mayo. El inicio de la temporada está siendo el mejor desde que se descendió de Primera en 2013. Quizá una señal del destino.

Ficha Técnica

AD Alcorcón: Dani Jiménez; Paris, Diéguez, David Fernández, Pomares (Miakushko, 76); Dorca (Reko, 46), Aguilera; Sosa, Stoichkov (Harper, 57), Ernesto; y Romera.

Real Zaragoza: Cristian Álvarez; Vigaray, Atienza, Grippo, Lasure (Javi Ros, 57); Eguaras, R. Guti, Nieto; Kagawa; Dwamena y Luis Suárez (Blanco, 82).

Árbitro: De la Fuente Ramos (Comité Castellano-leonés). Amonestó a Romera (15), Grippo (51) y Kagawa (88).

Goles: 0-1, min. 11: Dwamena. 0-2, min. 41: Luis Suárez. 0-3, min. 90: Vigaray.

Incidencias: Tarde de verano en la capital de España, con 30 grados y sol agobiante. El césped del pequeño estadio de Santo Domingo presentó en un excelente estado. En las gradas, alrededor de 3.500 espectadores.

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