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Alcorcón - Real Zaragoza: una mirada a las alturas

El conjunto aragonés, invicto tras la celebración de tres jornadas, tratará de estirar su racha este domingo ante el Alcorcón (18.30, Gol y Movistar). 

Los jugadores del Real Zaragoza, durante un entrenamiento en la Ciudad Deportiva.
Los jugadores del Real Zaragoza, durante un entrenamiento en la Ciudad Deportiva.
José Miguel Marco

Da la impresión de que el partido de hoy en el campo de Santo Domingo, feudo del Alcorcón, aparezca ante los ojos del zaragocismo entre una bruma densa, entre las espesuras que han provocado a lo largo de la semana el cierre del mercado de invierno, las negociaciones con Sergio García y las primeras sesiones del juicio por el presunto amaño del encuentro disputado en el año 2011 entre el Levante y el Real Zaragoza, cuando Agapito Iglesias regía los destinos de la sociedad anónima deportiva aragonesa. En medio de este entorno -decimos- aparece el choque de esta tarde, del que apenas se ha hablado, del que casi no se ha mencionado una palabra ni se ha escrito una línea, porque los focos estaban centrados en otra parte, donde mandaba la actualidad. Han sido Víctor Fernández y sus jugadores, en los entrenamientos a puerta cerrada llevados a cabo en los terrenos de la Ciudad Deportiva, los únicos que han dedicado algo de tiempo a esta cuestión, que ahora sí ocupa la mente de todos.

En el estadio de Santo Domingo, el Real Zaragoza quizá pueda dar otro salto hacia arriba. Es posible. Acaso esta cita esconda el valor de un paso a las alturas, portillo que bien podría merecer la pena, aún siendo todavía temprano, cuando todavía estamos en el decurso de la cuarta jornada de la competición liguera. Siempre se miran mejor las cosas desde arriba, porque las atalayas ofrecen perspectiva, cierta tranquilidad y el tiempo que a veces falta para enmendar o corregir en un mundo que vive del presente rabioso.

Sabido es que a Víctor Fernández no le entusiasman las revoluciones una vez que se ha hecho una composición de su lugar acerca de sí mismo. Es decir, de su escuadra y de sus posibilidades. En consecuencia, la lógica invita a pensar que la alineación del Real Zaragoza de esta tarde no variará en exceso en relación a la última, la vista en La Romareda en el choque disputado ante el Elche o frente a la Ponferradina. El equipo aragonés no conoce la derrota y suele estar bien sellado, valor fundamental en esta categoría.

Las dos posiciones llamadas, en principio, a experimentar una variación se ubican en el eje de la defensa y en el centro del campo. Por motivos más que razonables, no es Alcorcón el mejor lugar para que el joven Enrique Clemente, que dio una fabulosa impresión en su debut con el primer equipo, siga sumando horas de vuelo. Sin duda, tendrá mejores momentos y escenarios. En el otro extremo de la carrera de un futbolista, Íñigo Eguaras también parece abocado a dejar espacio a compañeros con ritmo más alto y despliegue físico más amplio, aunque se pierda algo de pausa en el manejo del balón. Javi Ros sería su sustituto más natural, si bien en este tipo de decisiones no existe ciencia exacta.

A primera vista, el debate en torno a la titularidad para el resto de posiciones se reduce de modo considerable, salvo alguna variación particular y puntual que entienda Víctor como factor sorpresa. El campo del Alcorcón, en todo caso, se presume un feudo complejo, poco amable para cualquier visitante. De este modo se comportó durante la pasada campaña, dato que cabe tomar como referencia más cercana. Allí, el conjunto madrileño se hizo fuerte. Tan poderoso se hizo su comportamiento como local que por varias semanas constituyó una de las sorpresas manifiestas de la liga. Incluso llegó a ocupar el liderato. Pero ésta es la historia de la pasada temporada. Acerca de este año, todo está por escribir. El Real Zaragoza del presente no es el equipo de la pasada campaña y el Alcorcón no es, a priori, la escuadra del ejercicio anterior. Seguramente, no hay un modo firme de establecer un favorito para este encuentro: el propio partido dirá.

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