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El Toralín, academia de aprendizaje para el aún incompleto Real Zaragoza

La última media hora de juego en Ponferrada, en la que los de Víctor Fernández perdieron la ventaja del 0-1 a falta de solo 5 minutos y mostraron flaquezas en toda la trama defensiva, ejemplo a interpretar y referencia de futuro.

Víctor Fernández, con un gesto de enfado y cierta desesperación durante la recta final del partido del Real Zaragoza en Ponferrada este domingo.
Víctor Fernández, con un gesto de enfado y cierta desesperación durante la recta final del partido del Real Zaragoza en Ponferrada este domingo.
Carlos Castro/LOF

Dolió en las entrañas del Real Zaragoza dejarse dos puntos en El Toralín de Ponferrada este domingo, 25 de agosto, en la 2ª jornada de liga. El gol de la Ponferradina en el minuto 85, que igualaba el de Kagawa al inicio del segundo tiempo y que se pensó iba a ser ganador durante un rato del partido, se convierte en lo sucesivo en un ejemplo de lo que no debe suceder en adelante si el Zaragoza quiere soñar con estar arriba en la tabla esta temporada.

Por esto, por el chasco generalizado con el que la expedición volvió de León, El Toralín se ha establecido ya en el foro de una academia de aprendizaje veraniego para un Real Zaragoza que, como viene repitiendo Víctor Fernández, su entrenador, aún se considera incompleto en el cierre de su plantilla a falta de 7 días para la conclusión del mercado estival de fichajes. 

Se puede establecer un decálogo de asignaturas pendientes que empieza a regir desde el mismo momento en el que el Real Zaragoza concluyó su partido en El Bierzo, perdiendo entre sus manos el 0-1 que era excelente botín para empezar la liga con pleno de victorias en las dos primeras jornadas y salvando al final el 1-1 gracias a su portero, Cristian Álvarez.

1. El equipo, que no ha tenido una pretemporada nada exigente en defensa, sufre cuando tiene que jugar sin balón y ha de guardar su portería, tanto tácticamente como por acumulación de hombres. Los goles puntuales de Tarragona y Tudela (amistosos de verano de rango menor), ya emitieron avisos. Ponferrada lo certificó, lo mismo que el día del Tenerife, aunque ahí se guardase la portería inmaculada finalmente. Se ha de aprender con fuego de verdad. Las balas de fogueo no se supieron ni pudieron usar en una pretemporada descafeinada e insustancial en los amistosos.

2. En ataque, no hay acierto ni puntería, por ahora, en muchas de las ocasiones claras que se generan. En especial, se están fallando las de los arranques de los partidos, que suelen ser claves en Segunda para encauzar triunfos. En Segunda es clave anotar gol pronto, decantar el marcador enseguida a favor. Al Zaragoza se le están haciendo los partidos largos, marca tarde y no cierra las ventajas pese a tener opciones. Falta tino goleador.

3. El entrenador ha comenzado apostando por un modo de jugar, mediatizado por la llegada de Kagawa in extremis, que deja poca cintura a los cambios durante el juego por falta de algunas piezas necesarias para ello dentro de la actual plantilla. Puesto en pasiva el problema, hay suplentes que obligan a modificar el sistema con su salida.

4. Víctor Fernández pide en voz alta el fichaje de un centrocampista potente, de posición y arrope a la defensa. Y también un delantero veterano, diferente a los jóvenes y veloces Luis Suárez y Dwamena, sus dos puntas hoy en día. Sus convocatorias, dejando en casa a Bikoro y Linares (teóricamente quienes ocupan esos puestos en el plantel), son una declaración de intenciones. El problema de la baja indefinida por lesión de Zapater no es asunto menor. Al contrario.

5. El técnico no ha utilizado un solo segundo ni a Papunashvili ni a Eguaras, otrora piezas clave en el bloque titular. El extremo georgiano no alcanza por ahora el ras mínimo de intensidad que el nuevo Real Zaragoza requiere. Y el centrocampista navarro, de perfil creativo pero de poco recorrido en el campo y con un repliegue menos intenso del que Víctor quiere, han perdido enteros, de entrada, respecto de sus galones anteriores.

6. Dwamena, nuevo delantero centro elegido para el nuevo proyecto, acumula dos partidos sin estrenarse como goleador, con todo lo que eso supone siempre en el Real Zaragoza. Falló sus goles ante el Tenerife y repitió rentabilidad negativa ante la Ponferradina, siendo sustituido en ambos casos. Sería conveniente que viese puerta cuanto antes para evitar presiones añadidas. 

7. El equipo ha iniciado la liga con jugadores titulares que no están al cien por cien físicamente. Son los casos evidentes y admitidos de Kagawa y Grippo. Eso, tras todo el verano de preparación, es un lastre importante en puestos relevantes: la zona de creación de goles y el eje de la defensa. En el caso de los centrales, el asunto es muy serio porque Guitián sigue de baja y sin pretemporada y el joven Clemente es una apuesta que aún no ha debutado como profesional, por lo tanto, un jugador por descubrir de veras en su reacción cuando salga al campo. 

8. El objetivo táctico es dar un salto cualitativo grande en la capacidad defensiva respecto de los años precedentes, donde ese factor fue siempre pernicioso. Sin embargo, siguen asomando errores atrás de hondura y repercusión negativa: gol de Pablo Valcarce de cabeza a la salida de una falta en Ponferrada (anulado luego por el VAR; gol del mismo jugador, el 1-1, en una falta de atención colectiva dentro del área de toda la defensa, con blandura en un lateral; pérdidas de balón letales en la salida, dejando un agujero mortal delante del portero. Los males viejos siguen presentes, pese al intento de disolverlos.

9. Además de las dos incorporaciones solicitadas por Víctor Fernández, en el vestuario hay jugadores que son (y se saben) prescindibles hasta el próximo día 2, con todo lo que eso supone en el día a día mientras no concluya el periodo de fichajes: casos de Pombo, que ha de irse sí o sí; y, en otro grado distinto, los de Bikoro y Linares. La intersección de estos asuntos con el inicio de la liga no favorece la concentración exclusiva en la competición. 

10. Como mostró el amistoso menor en Brea el miércoles pasado (llamativa y estruendosa derrota por 4-2 ante un rival de Tercera División), el segundo escuadrón de jugadores del vestuario abre una brecha de rendimiento evidente respecto del primero. Bien por cuestiones puramente cualitativas, bien por esos efectos secundarios derivados de la inestabilidad del momento para algunos de ellos, mientras no llegue el 2 de septiembre. 

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