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Dos meses después... vuelve la liga y la exigencia real

El Real Zaragoza afronta desde este lunes los 5 entrenamientos previos al estreno liguero del sábado en La Romareda ante el Tenerife (21.00). El cambio de chip, de la pretemporada a la competición oficial, es un hecho.

Inicio de la pretemporada en Boltaña, a mitad de julio, con las primeras órdenes de Víctor Fernández al equipo.
Inicio de la pretemporada en Boltaña, a mitad de julio, con las primeras órdenes de Víctor Fernández al equipo.
Daniel Marzo

El Real Zaragoza cambia de chip mental en esta jornada del lunes, 12 de agosto. En el entrenamiento vespertino, a las 19.30 en la Ciudad Deportiva, por primera vez desde que hace 5 semanas comenzase la pretemporada, el objetivo ya no será acumular carga física, ni preparar tácticamente el siguiente amistoso estival ante un rival menor. Llega la liga. 

La plantilla y el cuerpo técnico que encabeza Víctor Fernández ya sienten esa sensación de cierto vértigo porque se avecina el fútbol de verdad, el de los puntos, el de la evaluación constante y exigente de todo lo que sucede sobre el césped cada fin de semana (o alrededores, según diga la LFP en sus calendarios y horarios). Se acabaron esos casi 40 días de trabajo flotante, que no se ejecuta con un objetivo computable en la clasificación, que no tiene cada 7 días una prueba control minucioso por parte de la afición, de la crítica, del club. Nace de manera inminente la temporada 2019-20.

Desde esta tarde de lunes, ya se ve a la perfección en la línea del horizonte el partido del sábado en La Romareda ante el CD Tenerife (21.00). El de la jornada 1ª del nuevo torneo liguero, que llevará al Real Zaragoza durante casi 10 meses a una nueva aventura abrupta por la Segunda División, lugar hostil que es su hábitat desde hace 6 años, por lo que esta va ser la 7ª campaña seguida en tan inhóspito campeonato de plata para el equipo aragonés. 

Desaparece la calma mental en el grupo de jugadores. Ya no se trabajará más en vacío respecto de la competitividad por un puesto en el once inicial, como sucede en el largo y rutinario verano. El Tenerife ya no es el Calahorra, ni el Ebro, ni la Peña Ferranca. Lo que ocurra el sábado en La Romareda, con más de 25.000 abonados ya alistados a la ferviente tropa blanquilla, ya no se medirá con la vara de los bolos con el Boltaña, el Nástic o el Tudelano. Regresan los 3 puntos en juego en cada envite. La presión máxima. Las obligaciones permanentes. 

Víctor Fernández abandona las cábalas para repartir minutos equitativamente en los amistosos. Los fisioterapeutas modifican sus criterios de cargas de trabajo porque ahora hay que dar el cien por cien en 90 minutos cada día, a muerte. Se aproxima el fútbol sin red, el que castiga los errores y solo premia los aciertos y la buenas prácticas. 

​Primera alineación, primer rostro real del nuevo equipo

Víctor tiene 5 sesiones preparatorias en la antesala de la visita del Tenerife que significará el banderazo de salida a la nueva liga. En ellas, se irá dando forma al primer once inicial del renovado Real Zaragoza. Los hombres reservados el pasado sábado en el último amistoso de Tudela ya son una pista de por dónde va a empezar el jamón Fernández. 

Según lo visto en el amplio espectro de análisis del verano zaragocista, la morfología del equipo puede gravitar alrededor de un bloque formado por Cristian Álvarez; Vigaray, Atienza, Grippo o Clemente, Nieto (con opciones de ver a Nieto de central y a Lasure en el lateral); Javi Ros, R. Guti, Igbekeme; Soro, Luis Suárez; y Dwamena. 

Falta saber qué ocurrirá con el mediático fichaje estrella: el centrocampista japonés Kagawa. El nipón, que será presentado en olor de multitudes este martes al mediodía, solo lleva un par de entrenamientos desde su aterrizaje en Zaragoza. Si todo va bien, Shinji (su nombre de pila) acumulará una semana cuando llegue la hora de que Víctor haga la primera lista de 18 convocados y no habrá jugado un solo amistoso de verano. Su debut, cuando se decida, será de la mata al puchero. A estas alturas, ya no hay otra opción. ¿Se estimará oportuno que Kagawa esté ya en La Romareda el sábado? Es una cuestión que  se irá dilucidando con el paso de las horas, aunque la tendencia natural en su respuesta se inclina hacia el sí. 

Aunque aún restan 23 días de mercado estival, con las puertas abiertas hasta el 2 de septiembre para que los equipos sufran cambios en forma de fichajes y traspasos, la liga apronta el nuevo medio ambiente que se va a respirar y vivir entorno al Real Zaragoza. Se sabe que aún va a haber salidas (Verdasca, Pombo, tal vez la cesión de Bikoro) y que todavía habrá alguna incorporación más de peso específico para el plan de Víctor Fernández. Pero, pese a que se asume este último empujón del verano mercantil en el mundo de la industria futbolística, la competición llega -contra natura- con 15 días de antelación a la clausura oficial de los escaparates y del zoco mundial de jugadores.

Este es el nuevo escenario que nace este lunes en la vida diaria de los clubes españoles. Y el Real Zaragoza es parte fundamental de él, como favorito eterno en Segunda División para, algún día, meterse en cabeza desde el principio y optar con galones a retornar a su lugar natural, la Primera categoría. Un agosto más, cuando llega el día de la Virgen a mitad de mes, huele a fútbol de verdad alrededor de La Romareda. Se dice adiós a otro verano de esperanzas e ilusiones por que todo, de una vez, vaya bien y venga con el viento de cola. Falta hace

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