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Real Zaragoza

El Real Zaragoza cae por 1-0 ante el Tudelano en el cierre de la pretemporada

Un gol de Soto en la primera parte supone la única derrota zaragocista del verano en un amistoso afrontado sin chispa, que sobró en el calendario.

REal Zaragoza - Tudelano - 10-08-2019 Foto: Daniel Marzo [[[FOTOGRAFOS]]]
Momento del Tudelano-Real Zaragoza]
Daniel Marzo

El Real Zaragoza, plagado de inicio de los futbolistas que parecen partir con la vitola de suplentes en el inicio de la temporada 2019-20, cayó por 1-0 ante el Tudelano, rival de Segunda B, en el partido que ponía punto final a la pretemporada de los aragoneses. Fue un duelo sin chispa, sin argumentos válidos para evaluar, a solo una semana del comienzo de la liga ante el Tenerife en La Romareda. A tenor de lo visto en Tudela, este encuentro preparatorio bien pudo haber sobrado en el calendario de amistosos programado por el club.

El primer tiempo mostró a un equipo zaragocista muy plano, insustancial, con una alineación alejada seguramente de la que empezará la inminente liga como titular. El Tudelano entró al campo con mucha rasmia, dominador en los primeros 10 minutos. El ariete Obi gozó de la primera gran ocasión en el minuto 3, al rematar totalmente solo en el área pequeña una falta lateral defendida con enormes defectos por la zaga avispa (el Zaragoza lució su segundo uniforme), pero su golpeo fue defectuoso,en globo, y no fue a puerta con todo a favor. Fue el primer aviso de lo que podía suceder si los chicos de Víctor Fernández no sintonizaban bien con la exigencia del amistoso.

Hasta pasado el minuto 20, hubo un largo trecho de juego feo, aburrido, con control aragonés pero sin llegada arriba. Los Papunashvili, Soro, Blanco y Baselga no engranaban una sola combinación potable, tampoco los mediocampistas, con un Eguaras ausente y con Bikoro solo en funciones destructivas, con mucho ímpetu siempre. Y, de repente, el Tudelano repitió acercamiento al área de Ratón, esta vez para hacer el 1-0 contra todo pronóstico. El exzaragocista Diego Suárez entro por la banda izquierda, quebró a Grippo y su centro lo cabeceó Soto, doblando las manos del portero zaragocista para llevar la alegría a la parroquia navarra. Era el justo castigo a la indolencia de los de Fernández, a los que parecía sobrarles este último amistoso del verano, previo ya a la liga.

Hasta el minuto 29 no se dio el primer remate del Real Zaragoza. Lo hizo, de cabeza, Bikoro, mal, alto, tras la segunda jugada después de un córner sacado por Papunashvili como si la cosa se tratara de sacar el balón del campo por el otro costado. Un remate anecdótico, pero que cabe señalar para ubicar la primera llegada cerca del marco del inédito Óscar López. Baselga repitió testarazo en el 33, también a centro de Delmás, pero muy flojo, a las manos del portero local. No era munición suficiente para inquietar a un bien armado Tudelano, que dirige otro exzaragocista, José María Lumbreras.

El Zaragoza carecía de imaginación con el balón en los pies. Soro, de interior (fue Papu el extremo diestro), se perdió en la maraña de jugadores navarros. Eguaras no espabiló nunca. Y a Bikoro no se le puede pedir lucidez en la distribución, lo suyo es lo opuesto. Así que el Tudelano se aproximó al descanso sin sufrimiento con su preciosa ventaja en el tanteador ante un rival superior (el Aragón, filial zaragocista, le ganó a los blanquinegros

por 1-0 hace solo 7 días en la Ciudad Deportiva, sirva el dato comparativo). La sensación, para los cientos de seguidores blanquillos de la Ribera y alrededores que acudierona a Tudela, era de notoria decepción. Infinidad de pérdidas de balón, ausencia de agilidad en los pases, nada de cicuta en las pocas aproximaciones al área navarra… y una blandura defensiva en los ataques locales que fue digna de subrayar.

El delantero centro local Obi, en el minuto 39, estuvo cerca del 2-0, al rematar en el área un pase al hueco, fuera por poco. Era evidente que el Real Zaragoza debía cambiar por completo su praxis tras el intermedio. De cabo a rabo. Fue imposible destacar a nadie, ni nada, de los primeros 45 minutos avispas. Quizá la profundidad de Delmás por su banda, pero sin resultados eficaces en cada una de sus galopadas. En matemáticas, la actuación zaragocista del primer periodo fue conjunto vacío. O sea, nada de nada. Tìpico día en el que apelar al calorazo de agosto, al cansancio en las piernas después de un mes de pretemporada. Opciones a comprar en un análisis posterior.

Tras el descanso, un alivio para los espectadores, Víctor Fernández hizo 3 sustituciones, una por línea. Jesús Álvarez dio oxígeno a un todavía falto de forma Grippo; Pombo relevó al apagado Soro; y Linares relevó al joven Baselga, inédito. Los presumibles titulares Vigaray, Nieto, Ros y Luis Suárez, siguieron guardados. El juego se reanudó con dominio claro del Real Zaragoza, como estaba previsto. Pero en la primera contra tudelana, Díaz estuvo a dos palmos de lograr ampliar la ventaja local, tras una buena pared con Obi. La defensa zaragocista seguía siendo muy vulnerable en los encares.

Según iba avanzando el minutero, el equipo de Fernández pareció imprimir algo más de ambición a sus jugadas. Solo que, una vez cerca del área navarra, todo se difuminó sin hallar un pase bueno, un desmarque útil. El manejo del balón resultaba inerte por parte de los zaragocistas. Nieto entró como central a falta de media hora en vez de Clemente. Cambio sin efectos en el juego, pues el Tudelano estaba cada vez más atrás, intentando acabar el amistoso con un histórico triunfo para sus colores, y apenas pasaba del medio campo hacía rato. El Zaragoza buscó la inspiración de manera improvisada, sin un patrón claro sobre el césped. Y los huecos en la zaga blanquinegra no existían. La posibilidad de patinar en el último día del verano empezó a tomar cuerpo a falta de 20 minutos para el final. El empate no llegaba de ninguna manera. Pagola, el portero de Tudela, no fue exigido nunca hasta entonces. Mala noticia para los de Víctor.

En el minuto 70, como última medida paliativa, Fernández dio entrada a Javi Ros y a Luis Suárez. Últimas balas para evitar la derrota en pretemporada ante un rival menor. Del 4-2-3-1 el Zaragoza pasó a acabar jugando con un 4-4-2 más ofensivo. El Tudelano recurrió al cerrojo al ultranza en el último cuarto de hora. Les merecía la pena a los navarros. En esa maraña constante de ataque infructuosos de los zaragocistas, en el minuto 78 Luis Suárez se revolvió con intención en el área pero su chut raso lo paró Pagola junto al palo derecho. Dos minutos más tarde, en una falta lejana a 30 metros, Pombo lanzó un derechazo a media altura que se fue cerca del poste izquierdo, fuera. Eran ya movimientos a la desesperada. En el 86, Linares lo intentó de cabeza a centro de Delmás, pero su testarazo blando salió fuera por un metro. No había manera de dejar el cero en el tanteador avispa.

Y así se llegó al pitido final, ante la algarabía de la afición tudelana. No cabe hablar de decepción por la escasa importancia que tenía a priori este partido para los zaragocistas, pero no cabe duda de que esta derrota, la única de la precampaña, deja un paladar ácido después de haber observado muchas cosas positivas durante el último mes de progresión en el renovado Real Zaragoza. Ahora, llega ya la hora de la verdad. Con este pequeño borrón que habrá que positivizar remarcando las carencias para ponerles solución.

Ficha Técnica

CD Tudelano: Óscar López (Pagola, 46); Iñaki Jiménez (Ansó, 71), Meseguer, Lalaguna (Zabaleta, 61), Delgado; Lázaro (Royo, 46) (Olivas, 81), Azkue; Soto (Luis Jiménez, 85), Díaz, Diego Suárez (Navarro, 61); y Obi.

Real Zaragoza: Ratón; Delmás, Grippo (Jesús Álvarez, 46), Clemente (Nieto, 61), Lasure; Eguaras (Javi Ros, 70), Bikoro, Soro (Pombo, 46); Papunashvili (Luis Suárez, 70), Blanco; y Baselga (Linares, 46).

Árbitro:Leo Ollo (Comité Navarro). No mostró tarjetas.

Goles: 1-0, min. 22: Soto.

Incidencias: tarde muy calurosa en la Ribera de Navarra, con 31 grados en un dìa soleado. El césped del estadio Ciudad de Tudela presentó un aceptable estado. La tribuna principal estuvo inutilizada por problemas estructurales del tejado de hormigón. En las gradas hubo alrededor de 2.000 espectadores.

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