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La cantera zaragocista, el manantial que no cesa

Traspasados Soro y Biel, emergen nuevos talentos en la Ciudad Deportiva.

Los jóvenes promesas,de celebración en la Romareda.
Los jóvenes promesas,de celebración en la Romareda.
Oliver Duch

Alberto Soro y Pep Biel constituyen dos fantásticas noticias en las últimas semanas del calendario zaragocista. Los traspasos de los dos jóvenes talentos al Real Madrid y al Copenhague, respectivamente, significan un alivio considerable para un club que sigue arrastrando una deuda histórica pesadísima. 

Es cierto que Pep Biel se había erigido en el nuevo referente en el campo del equipo del león rampante, y que la calidad de Soro resulta incuestionable; pero las cantidades recibidas (sobre todo por Pep Biel) en compensación por su fichajes eran y siguen siendo vitales para la inmediata viabilidad económica de la entidad. Si consideramos que Soro continuará jugando en el Real Zaragoza durante el actual curso, las operaciones pueden considerarse redondas.

Deberá buscar ahora Víctor Fernández al hombre que cubra el vacío que deja Pep Biel. Paradójicamente, quizá sea Soro la mejor alternativa, pues es allí, en la mediapunta, donde mejor ha rendido durante su fértil estancia en la Ciudad Deportiva. Mientras el técnico zaragocista ajusta de nuevo las piezas, en las categorías inferiores continúan apareciendo magníficos proyectos de futbolista. Son los hombres sobre los que el Real Zaragoza edificará su futuro.

En este bosquejo de prometedores futuribles, conviene primero escrutar a los canteranos que habitualmente entrenan a las órdenes de Víctor Fernández sin pertenecer al primer equipo. El técnico viene contando con un portero de filial (Paisa o Azón), el polivante Álvarez y el delantero Baselga. Álvarez se desenvuelve con solvencia como jugador de contención, mientras que Baselga ha sido el referente ofensivo de todos los conjuntos del fútbol base zaragocista hasta lesionarse el pasado curso con el filial. Con Baselga en condiciones, el pasado curso el Aragón de Javier Garcés habría pugnado por el título liguero. Y probablemente habría contado mucho antes para el primer equipo.

Además de los chavales que ya entrenan a las órdenes de Víctor Fernández, también hay que auditar las trayectorias de los futbolistas que han comenzado a alterar el orden natural en los equipos inferiores. Es decir, los que juegan en un equipo de edad superior a la que teóricamente les corresponde. En este sentido, en el Deportivo Aragón, además de ascender los juveniles Azón, Castillo, Javi Hernández, Álvaro Martín, Andreu Torres, Mario Benedet, Jaime Sancho y Jesús Jiménez, también han saltado al filial jugadores todavía censados en categoría juvenil. Es el caso del defensa Francés, del centrocampista Francho y del delantero Puche. Mucho menos pregonados que anteriores generaciones repletas de internacionales, estos futbolistas ya evidenciaron su alta competitividad con la consecución de la Copa de Campeones y con el título liguero en la División de Honor Juvenil. Vienen de tapadito, son humildes, solo hablan en el campo... Pero cuidado con la anterior enumeración de nombres.

Alterar el orden natural

En el primer equipo juvenil también hay futbolistas que invertirán el orden natural. Iván Martínez, después de haber puesto patas arriba el fútbol español juvenil la pasada temporada, asciende este curso al Juvenil A a Carbonell, Ángel López y Cristian Yus, jugadores que el año pasado pertenecían a la edad cadete. Un delantero con gol y dos elementos muy notables para la contención y la salida de la pelota. Tres peloteros con marchamo de élite.

Los nuevos Soros, los nuevos Bieles, saldrán de esta nómina, reflejo de que, aunque el histórico Real Zaragoza milite en Segunda División, su cantera sigue siendo de Primera. El manantial no se agota en la Ciudad Deportiva. De allí fluirá el futuro del equipo del león rampante. Quizá también su presente.

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