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7 partidos de perfil bajo en la pretemporada del Real Zaragoza

Solo un Primera, el Alavés en el Memorial Carlos Lapetra, será rival de los zaragocistas en este verano. No hay ningún adversario de Segunda y el resto son 4 equipos de Segunda B y 2 de Regional.

Un lance del juego durante el partido Boltaña-Real Zaragoza de julio del año pasado, durante la pretemporada que dirigió Imanol Idiakez en el verano de 2018. Raí (cedido ahora en el Ibiza) se marcha de varios contrarios.
Un lance del juego durante el partido Boltaña-Real Zaragoza de julio del año pasado, durante la pretemporada que dirigió Imanol Idiakez en el verano de 2018. Raí (cedido ahora en el Ibiza) se marcha de varios contrarios.
Daniel Marzo

A dos días de iniciar la clásica concentración de pretemporada fuera de Zaragoza, cita que desde hace 5 años tiene lugar de nuevo en la localidad oscense de Boltaña (se inició este vínculo hace tres lustros pero lo interrumpió Agapito Iglesias llevándose al equipo a su pueblo natal, Navaleno, en Soria, por un tiempo), el calendario de partidos amistosos del Real Zaragoza ha quedado definitivamente concretado. Y, ciertamente, por nimiedades o por cuestiones de fuerza mayor, no ha sido tarea sencilla esta vez para el área deportiva, pues hubo que sustituir un enfrentamiento programado ante el Mirandés en su campo de Anduva, por obras en el estadio tras lograr los burgaleses el ascenso a Segunda, y también estuvo en el aire el partido de las peñas en Barbastro, por las disquisiciones entre los dos equipos de la localidad oscense para ser el adversario de los blanquillos.

Finalmente serán 7 choques amistosos los que disputará el cuadro zaragocista desde el 19 de este mes de julio hasta el 10 de agosto, en las vísperas ya del inicio de la nueva liga. En este espacio de 23 días naturales, Víctor Fernández podrá aplicar en un marco de juego real sus planes tácticos ante la Peña Ferranca de Barbastro, el Boltaña, el Ebro, el Calahorra, el Nástic de Tarragona, el Alavés y el Tudelano. Serán 630 minutos de juego ante contrincantes ajenos, momentos necesarios en la fase de pretemporada para que los futbolistas centren la mente en la competición que aguarda y diferencien con la pelota tantos y tantos ensayos entremezclados durante las sesiones de trabajo del equipo en solitario. 

Este año, sin lugar a dudas, el programa de amistosos es el más descafeinado de los últimos tiempos. Se trata de un plan de perfil bajo, algo que subrayó el propio Víctor Fernández como interesante ante el proceso de cambios que quiere instaurar en las entrañas futbolísticas del nuevo Real Zaragoza. No quería Víctor partidos muy exigentes, donde los rivales pudieran dejar algún marcador dañino moralmente para la tropa, la de dentro y la de fuera del vestuario. El técnico aragonés considera que es mejor empezar la tarea con suavidad, sin sobresaltos, sin darle importancia a los resultados y sí centrándose todo el mundo en asimilar las cuestiones mayores del juego que habrán de desarrollar cuando la liga arranque ante el Tenerife después de la Virgen de agosto.

Así, es llamativo que el Real Zaragoza vaya a enfrentarse solo a un equipo profesional en este verano de 2019: el Alavés, de Primera División, en el Trofeo Ciudad de Zaragoza-Memorial Carlos Lapetra, en La Romareda, el 7 de agosto. Y esto porque, en este evento, es de obligado cumplimiento que el huésped elegido sea del primer nivel por motivos obvios, pues es la presentación ante la afición (aunque esta vez no sea el último duelo estival y haya otro después). Como cotejo más próximo sirva el del año pasado, cuando el Zaragoza de Imanol Idiakez se midió hasta a 4 rivales de Primera (Real Sociedad, Leganés, Villarreal y Levante) y uno de Segunda (Nástic de Tarragona).

Los otros 6 partidos preparatorios serán contra dos equipos de aficionados y contra cuatro de Segunda B. Los dos primeros, para abrir boca sin presión alguna, acontecerán esta vez durante la estancia en Boltaña (que transcurrirá entre el 16 y el 22 de este mes de julio). 

Así, el viernes 19, el equipo se desplazará a la cercana Barbastro para ensayar ante la Peña Ferranca (19.00), equipo local de Regional Preferente, que finalmente ejercerá de anfitrión tras la polémica vivida en la ciudad barbastrense con el otro club, la UD Barbastro, recién ascendida de esa categoría a Tercera en mayo y que se queda fuera de la fiesta peñista por diferencias entre sus dirigentes y la organización del tradicional partido benéfico. Y dos días después, el domingo 21, tendrá lugar otro clásico: el bolo ante el Boltaña (19.00), club ahora en Segunda Regional, que cede el campo de Villaboya todos los veranos al Real Zaragoza y que, a través de este partido, consigue una recaudación económica clave para su subsistencia durante el año siguiente.

Una vez concluida la presencia en tierras sobrarbenses, el Real Zaragoza trufará durante 3 semanas sus intensos entrenamientos en la Ciudad Deportiva con los partidos amistosos restantes, a jugarse en miércoles y sábado en cada caso. 

El sábado 27 de julio, el primer choque amistoso será el improvisado ante el CD Ebro, el primer Segunda B de los cuatro concertados, sustituto del envite imposible ante el Mirandés ya citado. Y será un duelo preparatorio raro, pues se jugará en la Ciudad Deportiva zaragocista, a las 10 de la mañana y a puerta cerrada para el público. O sea, para la afición será un ensayo invisible in situ. Motivos de aforo y seguridad impiden abrir taquillas, una vez visto que es imposible abrir La Romareda en esas fechas y que no hay un campo cercano de césped natural que pueda albergar con unos mínimos de calidad este choque en ese hito del calendario de julio. 

A continuación, el miércoles 31 de julio, el Real Zaragoza se desplazará a Calahorra (La Rioja) para jugar en el campo de La Planilla ante el equipo local, también de Segunda B. Este partido será a las 20.00.

El habitual amistoso de Tarragona, ante el Nástic, ha sido ubicado el sábado 3 de agosto. La cita del Nou Estadi, a las 20.30, en este verano sufre una degradación de nivel, pues los tarraconenses vienen de descender de Segunda a Segunda B, donde competirán el curso venidero. 

El siguiente eslabón trae, de forma atípica en esta ocasión, el Trofeo Ciudad de Zaragoza-Memorial Carlos Lapetra a La Romareda en una fecha más temprana que nunca: el miércoles 7 de agosto, a las 20.30 contra el referido Deportivo Alavés. También fue un giro inesperado que se debió dar desde el club aragonés, pues este tradicional partido de presentación iba a ser el sábado 10 de agosto, con la Real Sociedad de San Sebastián como adversario. Pero los guipuzcoanos, al advertir que les era imposible cumplir con el compromiso una vez ya pactado, obligaron a mutar la parte final de este programa de amistosos. 

Ese miércoles 7 de agosto, el Real Zaragoza iba a jugar contra el Alavés en Tudela (Navarra). Y la solución hallada fue la de mantener el partido, pero convertirlo en el de presentación en La Romareda. El remedio necesitó la concertación de un partido para el sábado 10, a continuación de este. Y el círculo se cerró con facilidad, pues fue el Tudelano (el cuarto Segunda B del repertorio) el que se brindó a recibir al Real Zaragoza en su campo, el Ciudad de Tudela, a las 19.00, en lo que será el final de la pretemporada zaragocista.

Es evidente que, como Víctor Fernández propuso, en esta fase de reconstrucción del Real Zaragoza, lo de menos van a ser los marcadores, los resultados e, incluso, las sensaciones generales que pueda ofrecer el equipo ante estos rivales tan singulares. Al técnico lo que le interesa es ir cohesionando sus ideales dentro de la plantilla, al margen por completo del resto de cuestiones numéricas y estadísticas en los 7 partidos del verano. Es una pretemporada con más teórica que práctica. Con más 'pruebas control' que exámenes con evaluación y nota. Al menos, ese es el planteamiento de partida.

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