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Comienzan 36 días de rutinas en la pretemporada del Real Zaragoza

Víctor Fernández dirige desde las 9.30 el primer entrenamiento matinal del equipo en los albores de la pretemporada 2019-20, que llevará al inicio de la competición el fin de semana del 18 de agosto. 

La plantilla del Real Zaragoza, de nuevo en marcha en la pretemporada 2018-19.
La plantilla del Real Zaragoza, de nuevo en marcha en la pretemporada 2018-19.
Francisco Jiménez

La Ciudad Deportiva del Real Zaragoza acoge desde las 9.30 de la mañana de este viernes 12 de julio el primer entrenamiento matinal del equipo aragonés, hito que indica el inicio de las rutinas de trabajo futbolístico y físico para la plantilla en la temporada 2019-20 que ya está en marcha desde la fecha anterior de manera oficial. Víctor Fernández, el entrenador blanquillo, ha puesto en marcha la maquinaria que, durante 36 días, llevará al grupo de futbolistas hasta el primer partido de liga, el fin de semana del 18 de agosto, que tendrá lugar en La Romareda ante el Tenerife.

Es la séptima campaña seguida en Segunda División de manera concatenada, lo que hace del Real Zaragoza un club con gestos y facciones de la categoría de plata. El objetivo es, como en las anteriores seis, encontrar la fórmula para volver a Primera, su lugar natural históricamente. Palabras mayores en un territorio difícil, competitivo al máximo y en el que la entidad zaragocista parte cada año con enormes hándicaps de índole económica.

Van a ser casi 40 días de trabajo milimétrico, en el que aún faltan por perfilar los matices definitivos del bloque de jugadores. En la Ciudad Deportiva ya están incluidos algunos de los nuevos fichajes, pero faltan algunos por llegar de mucho peso específico en el proyecto definitivo: un centrocampista con galones y, sobre todo, un delantero centro referencial que aporte la mayor parte de los goles que hayan de llegar. También es necesario que varios de los presentes abandonen el plantel rumbo a otros lugares. 

De entrada, la atención se fija en esas caras nuevas: Luis Súarez, Atienza, Blanco, Bikoro... También en ese grupo de piezas transferibles cuyo futuro parece no estar aquí: Verdasca, Álex Muñoz, Pombo, tal vez Soro.

El Real Zaragoza dará sus primeros pasos en sus instalaciones de la carretera de Valencia durante los próximos 4 días y continuará su preparación de base en la localidad oscense de Boltaña, como es hábito en los últimos tiempos de verano, a partir del martes, día 16, y hasta el lunes de la semana siguiente, el día 22 del presente julio. De momento, todo es un volver a empezar. Paso a paso, sin partidos amistosos donde comenzar a ver cuestiones tácticas y técnicas destiladas desde el banquillo que dirige Fernández. Pero en pocos días surgirán ya las primeras señas de identidad de lo que se quiere sea un equipo nuevo, renovado en sus titulares en un alto porcentaje. 

De momento, solo Zapater -saliendo aún de su dolencia física que aconsejó que acabara la liga anterior anticipadamente, una vez se consumó la permanencia en la categoría de manera agónica- y Guitián (convaleciente de una urgente e inoportuna operación de apendicitis en plenas vacaciones del central en Palma de Mallorca) están fuera del grupo. Los también renqueantes Grippo y Clemente, ambos ultimando su rehabilitación tras pasar un año en blanco por sendas lesiones graves de rodilla, han arrancado el verano con el resto del colegas, aunque necesitarán unos días de adaptación durante el final de julio y principios de agosto hasta alcanzar el cien por cien y estar así a las órdenes de Víctor sin merma alguna. Y el último fichaje, el lateral derecho Vigaray (anunciado por el club en la noche del jueves, hace unas horas), que llega procedente del Alavés, todavía está por ser presentado y por incorporarse a la plantilla, lo que ocurrirá inminentemente. 

El balón rueda ya de nuevo en el Real Zaragoza. Con nuevos uniformes de trabajo. Con nueva pelota, acabada la presencia de Nike en la liga española y estrenándose el de la marca Puma. Es esa sensación de que se ha dado carpetazo al calvario de temporada que se vivió el curso precedente y que nace un nuevo tiempo, cargado de esperanzas y sueños. Como cada mes de julio desde que el equipo descendió de la élite, en 2013. 

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