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La Romareda, en 2001, lugar en los primeros pasos del mito Torres

El recién retirado delantero de la España campeona del mundo y de Europa entre 2008 y 2012 jugó hace justo 18 años uno de sus primeros partidos como profesional en La Romareda, una semifinal de Copa.

Fernando Torres, en pugna con Rebosio, en sus primeros pasos como profesional, en junio de 2001 en La Romareda.
Fernando Torres, en pugna con Rebosio, en sus primeros pasos como profesional, en junio de 2001 en La Romareda.
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Fernando Torres ha anunciado en las últimas su retirada de los campos de juego como futbolista profesional. Se marcha un mito. El '9' de la selección española campeona de todo de las Eurocopas de 2008 y 2012 y del Mundial de 2010. Autor de goles inolvidables, cruciales. La pareja atacante del exzaragocista David Villa, los 'Pili y Mili' del mecanismo ofensivo letal de aquella Roja de Luis Aragónes y Vicente del Bosque que quedarán para la indeleble historia del fútbol hispano. Se va uno de los más grandes delanteros del balompié nacional. 

Y, como el destino ha querido en otros casos, Torres también dio alguno de sus primeros pasos como profesional en La Romareda, en Zaragoza. Se recordó recientemente el caso del fallecido Reyes, otro internacional que debutó con 16 años con el primer equipo del Sevilla en un partido ante el Real Zaragoza en el coliseo blanquillo. Del acervo popular es el dato de que Raúl González Blanco, Raúl, el legendario delantero del Real Madrid y bandera de la España previa a los títulos, también se estrenó con solo 17 años en Primera División en un partido televisado desde La Romareda entre el club merengue y el Real Zaragoza. Lo mismo que le ocurrió a su colega Alfonso Pérez Muñoz, Alfonso, en tiempos cercanos (este lo hizo, además, marcando un gol en el campo zaragocista).

Lo de Torres no fue exactamente -como en estos tres casos rememorados- un debut en pura esencia... pero casi. Y, por tratarse de una semifinal de Copa del Rey, sí que esa noche, a través de la televisión, mucha gente conoció la existencia de un muchacho rubio, alto, con cara de púber, que apenas había pasado de los 16 a los 17 años poco antes, que portaba el dorsal 35 en su indumentaria rojiblanca y que, por entonces, no era más allá de una apuesta atrevida de un Atlético de Madrid que malvivía en Segunda División. 'El Niño' Torres, por su fisonomía anatómica y facial en aquellos días de su puesta de largo ante la afición atlética y del fútbol español, tuvo en Zaragoza una de sus primeras puestas en escena relevantes a ojos de la generalidad. Con reportajes en los periódicos nacionales, con reseñas en las televisiones de ámbito estatal. 

Torres fue titular en La Romareda el 23 de junio de 2001, o sea, hace casi con total exactitud de calendario 18 años. Era el duelo de vuelta de la semifinal de Copa entre el Real Zaragoza y el Atlético madrileño, que venía con una gran ventaja para los zaragocistas del estadio Vicente Calderón, pues pocos días antes los muchachos de Luis Costa ganaron en la ida por 0-2 y dejaron encarrilado su pase a la final de La Cartuja (Sevilla), con goles de Acuña y Jamelli. 

Fernando Torres tendrá siempre un mal recuerdo de aquella primera vez que pisó La Romareda. Cayó lesionado en la primera jugada, cuando muchos ojeadores empezaban a mirarle la matrícula ante la expectación de su irrupción en el equipo rojiblanco (era internacional español en categorías inferiores y se hablaba maravillas de aquel tallo de 1,86, fibroso y con olfato goleador innato). En el minuto 3 se marchó llorando a la caseta, siendo sustituido por el argentino Correa. Fue visto y no visto.

El Atlético se las hizo pasar canutas al Zaragoza, con un gol de otro argentino, Fagiani, que puso el 0-1 mediado el primer tiempo e hizo rondar la prórroga durante largo tiempo. Finalmente, no hubo más goles y el Real Zaragoza celebró el pase a una final que luego ganaría por 3-1 al Celta de Vigo... de Víctor Fernández.

Torres tenía esa noche menos años de los que luego ha jugado como profesional, solo 17. Y con anterioridad a su presencia en Zaragoza solo había asomado en el equipo colchonero en 5 ratos: se estrenó oficialmente el 27 de mayo (25 días antes) en un Atlético de Madrid-Leganés (1-0) de aquella Segunda División donde los hoy miembros de la aristocracia del fútbol español, los atléticos, purgaron un duro tiempo en la era Gil y Gil. A partir de ahí, el entrenador de turno, Carlos García Cantarero, lo fue metiendo poco a poco en duelos frente al Albacete, el Sporting de Gijón, el Getafe y en la ida de la citada semifinal copera ante el Real Zaragoza en el Calderón. En La Romareda, Torres jugó pues su 6º partido con su club madre. 

Era el Atlético de Madrid que se estrelló y se atascó en Segunda bajo la batuta de Fernando Zambrano, Marcos Alonso (otro ex blanquillo) y el referido García Cantarero. Allí asomó Torres con los internacionales Toni Jiménez, Kiko Narváez, Salva Ballesta, Aguilera, Luque, Santi Denia, Roberto Fresnedoso, Toni Muñoz; el portugués Hugo Leal, los argentinos Correa, Mena y Fagiani, el serbio Paunovic, el bosnio Hibic... un equipazo que fracasó en su encomienda en la división de plata. Un año después, el emblemático Luis Aragonés (luego mentor de Torres en la gran selección española de los éxitos), tuvo que acudir a sacar del atolladero al cuadro madrileño y devolverlo a Primera. 

Los zaragocistas que asistieron al nacimiento de Torres como profesional fueron los Láinez, Ferrón, Rebosio, Paco Jémez, Pablo Díaz, Cuartero, José Ignacio, Acuña, Garitano, Jamelli, Yordi, Aguado, Vellisca o Gurenko. Con los Sundgren, Montenegro... en el banquillo.

Esta es la marca referencial de una época. De un destino. De una vida deportiva. De unos recuerdos futbolísticos que resumen la vida de los profesionales que han vivido este tiempo, cada uno en su faceta: futbolistas, técnicos, periodistas, árbitros... y, por supuesto, de la afición. En este caso, Torres, como otros mitos, tiene su cachito de historia en La Romareda. 

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