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El Zaragoza, pendiente de lograr este domingo la permanencia matemática

Después de la derrota del Tenerife, el Zaragoza se salvaría si perdiera el Lugo. La otra opción es que el Numancia empate o gane su partido y el Rayo Majadahonda caiga derrotado.

Raúl Guti, Álvaro Vázquez y James Igbekeme acceden al césped de La Romareda.
Raúl Guti, Álvaro Vázquez y James Igbekeme acceden al césped de La Romareda.
José Miguel Marco

Jornada de transistor para el Real Zaragoza, que podría certificar su permanencia matemática en Segunda División este mismo domingo. Con la derrota de ayer del Tenerife en casa del Elche por 3-0, al conjunto aragonés le valdría con que el Lugo perdiera en el Anxo Carro (20.00) contra un Deportivo de La Coruña necesitado de puntos para agarrarse al ‘play off’ de ascenso a Primera. Este primer supuesto de la salvación definitiva ya ha recorrido medio camino. Pero aún hay otra vía si la anterior no se diese. Y es que si esta tarde el Rayo Majadahonda pierde en su visita a Las Palmas (18.00), quien con 49 puntos tampoco tiene la permanencia garantizada todavía, y el Numancia consigue rascar algún punto en casa de un Oviedo (16.00) que aún conserva opciones de colarse en territorio de promoción, el equipo aragonés también se aseguraría un puesto en Segunda la campaña que viene. Algo que virtualmente ya ha conseguido, pero no ha certificado oficialmente al depender de terceros en esta trigésimo novena jornada.

Estas son las carambolas que mantendrán en vilo hoy al Zaragoza, consciente de que lo más responsable en estos casos es centrarse en sí mismo. Porque la experiencia en este deporte deja claro cada año que depender de los demás, no es más que papel mojado. Salvarse es una cuestión individual, dejar a la suerte de otros tu propio destino suele ser sinónimo de fracaso. La historia reciente de la entidad zaragocista así lo expone, el club aragonés bien ha podido escarmentar de su propia pericia.

El panorama, en todo caso, es de tranquilidad, reina la calma en todos los estamentos del club y en la afición, que ha sufrido más de la cuenta en la presente temporada. El zaragocismo respira porque su equipo hizo los deberes el pasado viernes frente al Sporting de Gijón con un 4-2 en el marcador, reflejo de un buen partido de fútbol, emocionante y con ración generosa del picante que hace grande al balompié: los goles. La gente disfrutó, por fin. Y salió contenta de un estadio que solo ha visto ganar a su equipo como local en seis ocasiones –sin contar los tres puntos del descalificado Reus–.

El equipo de Víctor Fernández, otro de los actores que ha recuperado el aliento en las últimas horas, ya ha llegado a los 50 puntos que, como en cada temporada de Segunda División, suelen asegurar la continuidad en la categoría. Precisamente, es a Víctor Fernández al quien se le atribuyen gran parte de los méritos. Cogió a un equipo abocado al descalabro y lo sacó a flote con una dosis de unión y otra de sensatez. Sus números: 34 puntos en 21 partidos. Un bagaje acorde a la zona de ‘play off’...

De final en final, la plantilla se ha venido apretando las tuercas después de la última derrota en casa contra el Deportivo de La Coruña (0-1). Un encuentro donde los aragoneses no dieron el do de pecho, pero que supuso un punto de inflexión de cara a atar la manida salvación. No solo por el triunfo ante el Gijón, fundamental, también por su gran puesta en escena en Extremadura, quien maneja un registro de seis victorias y una derrota –ante el Zaragoza (0-3)– en siete partidos. Los extremeños, que hace un par de meses tenían más un pie allá que aquí, han sido el espejo donde se ha mirado el Zaragoza para no complicarse la existencia.

Al calendario todavía le restan tres partidos. El más inminente cita al Zaragoza en La Rosaleda ante un Málaga en plena pelea por mantenerse en los puestos de ‘play off’. El siguiente fin de semana, La Romareda acogerá el último envite del curso y recibirá a un Numancia en apuros, que independientemente de lo que haga hoy en el Carlos Tartiere, llegará a la capital aragonesa jugándose las habichuelas. Por último, como colofón a una temporada para olvidar, el cuadro blanquillo cogerá un avión directo a Tenerife en un enfrentamiento donde los locales podrían jugarse la permanencia a una carta.

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