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Menú degustación del Real Zaragoza en la 18-19: fabes, pixín, sidrina y casadielles

El 4-2 logrado por los aragoneses ante el Sporting de Gijón este viernes completa el pleno absoluto de victorias ante los dos rivales asturianos de Segunda, 4 de 4, con dos goleadas incluidas.

Momento en el que Papunashvili anota el 2-2 en la portería del Sporting a falta de 25 minutos, crucial para la remontada final hasta el 4-2.
Momento en el que Papunashvili anota el 2-2 en la portería del Sporting a falta de 25 minutos, crucial para la remontada final hasta el 4-2.
José Miguel Marco | Francisco Jose Gimenez Vidal

Hay mucho de casualidad, pero lo cierto es que el Real Zaragoza ha bordado sus partidos ante los dos equipos asturianos que son rivales suyos en la Segunda División de este curso 20181-19, el Real Oviedo y el Sporting de Gijón. Con el 4-2 de este viernes ante los gijoneses en La Romareda, el cuadro blanquillo logró un pleno singular y llamativo: 4 de 4 triunfos en sus duelos ante ambos. Acierto absoluto

En los viajes a Asturias, el Real Zaragoza venció por 0-4 en el Carlos Tartiere oventense y por 1-2 en El Molinón-Enrique Castro Quini gijonés. Y cuando recibió en La Romareda a los dos equipos de las tierras de Don Pelayo, los batió por 2-0 a los azulones y por 4-2 a los rojiblancos. 

O sea, 12 puntos de 12 sumados. Con 12 goles a favor del Zaragoza por 3 encajados. Un parcial rotundo que no responde a la deficiente campaña de los blanquillos, por lo que se erige en un oasis de alto rendimiento puntual y concreto únicamente cuando en frente ha habido equipos de la región asturiana. Las dos únicas goleadas blanquillas con 4 goles en un partido que, atomizada y aisladamente, ha conseguido el Real Zaragoza en su grumoso año deportivo han sido, por supuesto, ante los astures. Una por bando. Al Oviedo allí, al Sporting de Gijón aquí.

Que 4 de sus 12 victorias (la 13ª que computa fue ante el Reus sin jugarse el partido, por la expulsión de los catalanes a mitad de liga) las haya logrado el Real Zaragoza frente a los astures es un porcentaje enorme (33%) en un erial de temporada como la que va a concluir en breves fechas. Que su puntería para ser solvente haya sido tan precisa cada vez que se ha enfrentado a los dos representantes de Asturias en el fútbol profesional no deja de tener su rareza y retintín. También su recochineo si se esgrime el caso en conversación con las gentes de aquellos lares. 

Desde el prisma zaragocista, visto lo visto, es una pena que en la Segunda División no estén el Avilés, el Langreo, el Caudal de Mieres y hasta el Marino de Luanco y el Lealtad de Villaviciosa. Tal y como ha venido la mano del azar en esta campaña, de haber sido así el Real Zaragoza estaría en Primera de calle.

Aunque, visto en pasiva, menos mal que ahí estaban los de Oviedo y Gijón en este calvario de competición para los zaragozanos, pues sin esos 12 puntos en lote adicionados ante ellos las cosas estarían muy feas por La Romareda y alrededores. Incluso aunque solo hubiera logrado el Zaragoza la mitad de esa renta. Asturias ha sido una divinidad. Para darse un homenaje de menú autóctono de aquella maravillosa comunidad, para dar gracias al cielo de la cordillera Cantábrica a base de fabes, pixín, sidrina y casadielles. 

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