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Salvación a las puertas

Una victoria contra el Sporting dejaría al Zaragoza con la permanencia atada. Podría ser matemática este fin de semana

El Real Zaragoza ha entrenado en la ciudad deportiva
El Real Zaragoza en un entrenamiento en la Ciudad Deportiva
Guillermo Mestre

Ha llegado el día en el que el Real Zaragoza puede lanzar el suspiro más esperado de una temporada que, entre unas y otras razones, se ha retorcido tanto que ha acabado por aprisionarle el cuello. Por fin, el equipo aragonés toca con la yema de los dedos la permanencia, ese estado de tranquilidad que deberá dar paso, de aquí a julio, a la reflexión, la autocrítica, el aprendizaje y las primeras decisiones de un nuevo futuro. Así es el fútbol cuando no se cumplen los objetivos primarios: un volver a empezar, un reciclaje de propósitos e ilusiones. Para que el Zaragoza entierre de una vez por todas la amenaza matemática del descenso debe ganar hoy al Sporting de Gijón en La Romareda (21.00) y esperar que, a lo largo del fin de semana, esa victoria haga carambola con dos supuestos: o que pierdan Lugo o Tenerife. O que caiga el Rayo Majadahonda y puntúe el Numancia.

Esas son las dos llaves de la salvación matemática si el Real Zaragoza cumple con lo suyo y se impone al Sporting. Con un triunfo, de hecho, esa permanencia sería ya virtual, casi suficiente. Pero hay que conseguirlo. El rival, el histórico club asturiano, apura sus opciones de meterse en la promoción de ascenso. La tiene a siete puntos (cuatro, pues aún debe incorporar a su casillero los tres del partido de la segunda vuelta contra el Reus), una misión complicada para un equipo que ha crecido en la segunda vuelta de la mano de José Alberto, aunque con un rendimiento muy irregular, especialmente en el tramo más reciente.

El punto de partida del Real Zaragoza para este encuentro es la diversidad y cantidad con la que Víctor Fernández lo ha podido preparar. Después de un año con la plantilla cogida con pinzas por las lesiones, con convocatorias de mínimos, con futbolistas entre algodones… Por fin, un entrenador ha podido cocinar un partido con todos los ingredientes, con el grupo al completo. El Zaragoza, en todo caso, menos aún tras una victoria como la de Almendralejo, no variará en gran medida su estructura ni sus nombres de referencia. Guitián volvería, entrando por Álex Muñoz, quizá Eguaras se haga un hueco en el centro del campo o quizá no y puede que Pombo retome el papel de titular en lugar de Álvaro o Marc Gual. El resto del equipo será semejante al que se impuso en Extremadura, con James Igbekeme y Pep Biel como figuras elementales de Víctor Fernández en la configuración del centro del campo.

El Sporting presenta como principales argumentos su dupla de delanteros. Álex Alegría es un ariete solvente y reputado en la categoría, clave en el equipo asturiano en la segunda vuelta. También Uros Djurdjevic, autor de 11 goles, casi todos tras el ecuador de la temporada. Dos delanteros físicos, con juego aéreo, dominio del área… De esos que se le atragantan al Zaragoza. El Sporting tiene la baja de Nacho Méndez por acumulación de tarjetas, un chico joven que venía creciendo como la espuma en la sala de máquinas gijonesa. Otro producto de la inagotable cantera de Mareo, Pedro Díaz, es su relevo en la convocatoria. Mariño, Ivi López, Aitor García, Blackman e Isma Cerro son las ausencias por lesión en el cuadro de José Alberto. Por razones técnicas, se han quedado fuera Juan Rodríguez, Noblejas, Hernán Santana y Álvaro Jiménez.

El Zaragoza buscará así reencontrarse en La Romareda, donde sus malos números le han torcido la temporada de forma decisiva. La permanencia espera detrás de una victoria.

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