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El Real Zaragoza se juega la vida ante un rival que solo ha ganado 5 partidos

El Córdoba, 21º en la tabla y, de facto, el último clasificado de la liga, asoma como el adversario más propicio en estos momentos de la verdad para cimentar la salvación de la categoría.

Álvaro Vázquez, con Lasure de fondo, en una jugada del Real Zaragoza-Córdoba de la primera vuelta, que acabó 0-0 en La Romareda.
Álvaro Vázquez, con Lasure de fondo, en una jugada del Real Zaragoza-Córdoba de la primera vuelta, que acabó 0-0 en La Romareda.
Toni Galán

Viaja el Real Zaragoza a Córdoba este próximo fin de semana con la espada de Damocles sobre su cabeza. Mítica figura de origen griego que, más de uno en el puesto de mando deportivo del equipo aragonés, debería conocer para saber a ciencia cierta su verdadera influencia en el presente y futuro del equipo aragonés. El cuadro aragonés va a enfrentarse, con la imperiosa necesidad de sumar los 3 puntos en juego, al último equipo clasificado actualmente en la liga de Segunda División, pues los cordobeses ocupan el escalón 21º en una clasificación coja desde que el Reus fue eliminado y descendido automáticamente a Segunda B en enero, por graves irregularidades societarias de imposible tolerancia por la Liga de Fútbol Profesional.

El Córdoba CF, el referido adversario, camina grogui hace días, dando sus últimas dentelladas de muerte, coletazos últimos de vida camino de un descenso que parece seguro en apenas 45 días. Va a morir, pero se resiste. Y dicen los taurinos que el toro más peligroso es el que se sabe estoqueado sin remedio. El Oviedo, en el Tartiere, sabe lo que es este adagio hecho realidad (3-3 acabó su duelo el domingo, in extremis, significando la destitución de Juan Antonio Anquela al frente del banquillo asturiano) 

El Córdoba es, con diferencia, el peor local de la liga. Y, por extensión, el pero equipo de los 21 vivos en el torneo. Esto lo dicen los números. Los cordobeses solo han ganado 5 partidos de liga, que son ya 35 jornadas. Sirva este cotejo: el Córdoba ha sumado tantas victorias en más de tres cuartos de temporada como sumó el descalificado Reus en la primera vuelta. El siguiente pero es el Nástic de Tarragona, actual penúltimo (el 20º), con 7 victorias. El Real Zaragoza, para poder comparar a ciencia cierta este dato respecto de los blanquillos, han logrado 10 triunfos (uno sin pisar el campo, el del pasado fin de semana ante el Reus por 1-0 vía normativa y reglamentos).

De 35 jornadas, el Córdoba suma 30 sin conocer la satisfacción de ser mejor que el contrincante de turno. Un desastre que está pagando caro. A saber:

El Córdoba ganó su primer partido en la jornada 8ª, en El Arcángel, por 1-0 al Alcorcón. Era el 6 de octubre del 2018.

Su segundo éxito liguero vino el 3 de noviembre, cuando derrotó, también como local, al Extremadura por 4-2 en la jornada 12ª.

La tercera victoria cordobesa en esta liga aconteció el 22 de diciembre, cuando ganaron 4-1 a la UD Las Palmas justo antes de la Navidad (el día en el que debutó Víctor Fernández al frente del Real Zaragoza, que era 20º ese día, antepenúltimo). Era la jornada 19ª, a punto de concluir la primera vuelta.

La cuarta vez que los cordobeses celebraron un marcador favorable fue el 9 de febrero, por primera vez lejos de campo blanquiverde, pues derrotaron al Tenerife por 0-2 en el Heliodoro Rodríguez. La liga andaba ya por la jornada 25ª.

Y la quinta y, hasta hoy, última victoria andaluza llegó el  31 de marzo, recientemente, jornada en la que doblegaron al Mallorca por 3-2, en la jornada 32ª.

No hay más días de vino y rosas por la ciudad califal. Su calvario es eterno. Han perdido 18 partidos ligueros y han empatado 12. Ganar, para ellos, es algo excepcional, extraño, difícil. 

Ahí va el Real Zaragoza el próximo domingo. Con el peligro que siempre presentan, a priori, este tipo de datos, de referencias, de orientaciones de navegación. Lo normal, lo admitido en los pronósticos generales en un principio, es la victoria zaragocista. Y, obviamente, todo lo que no sea eso, será una decepción. Mucho más cuando la liga está ya en la jornada 36ª y esto se acaba. Cuando ya nada es casual y todo responde a tendencias y perfiles definidos. 

El Real Zaragoza necesita, como sea, sacar los 3 puntos de El Arcángel. La vida le va en ello, pues no tiene, ni mucho menos, garantizada la supervivencia en Segunda División. El Córdoba es un rival agonizante, con enormes dificultades respiratorias. Los del sur están a 13 puntos de la vida a falta de solo 21 para el final. Es una quimera para los de la Mezquita pensar en una remontada de tal calibre. Y en este momento de agonía local llega allí el Real Zaragoza, con síntomas también de asma, con necesidad de oxígeno urgente. 

El equipo que dirige Víctor Fernández, con número de bastidor de Lalo Arantegui y José Mari Barba desde agosto, acude a El Arcángel sin flotador. Forzado por las circunstancias. Cuando mayo ya está ahí mismo, no hay subterfugios ni burladeros para los máximos responsables de la obra. O se vuelve con los 3 puntos de Córdoba, dadas las circunstancias extremas, o el suspenso y las consecuencias a corto plazo serán inevitables. Esta es la pura realidad. Sin que nadie pueda torcer el foco de atención al presente. Sin que las lesiones, el estado de los campos de la Ciudad Deportiva, las hechuras vidriosas de los músculos de diferentes piezas del equipo, las supuestas herencias de una pretemporada que ya empezó torcida sin voluntad de enderezarla desde dentro en determinadas cuestiones mayores (pubalgias de Guti y Eguaras, lesión definitiva de Toquero) o el método médico que rige en el día a día del equipo puedan sacar del primer plano a los autores de esta novela de suspense, miedo y terror futbolístico. 

Acudir al campo de un equipo, el Córdoba, que solo ha ganado 5 partidos de liga desde mitad de agosto, debería ser, en condiciones normales, un acicate, un aliciente para volver con una victoria a casa por parte del Real Zaragoza. Visitar al 21º en la tabla, al último realmente en la inusual liga 18-19, debería ser la mejor noticia previa a la siguiente jornada liguera: ¿dónde va a resultar más fácil ganar que en el feudo del peor? Ese es el reto del apurado equipo blanquillo en solo 4 días. Casi nada. Casi todo.

Es cuestión, por lo tanto, de hacer que la lógica actúe por sí sola. Que, por una vez, el fútbol pueda responder a los estímulos con cierta naturalidad y sentido común. Se trata de no provocar al destino, a la ilógica, a los imponderables. Parece tan fácil... a no ser que los resortes del deporte rey del balón sean activados por lo anómalo, por lo incongruente, por la falta de desarrollos normales de las cosas. 

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