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Lapetra, visita al vestuario y da ánimos al equipo y al cuerpo técnico

El presidente del Real Zaragoza acudió este Jueves Santo a la Ciudad Deportiva antes del entrenamiento del equipo para mostrar su confianza y apoyo al grupo ante el duro final de liga que se avecina.

Cristian Lapetra, el presidente del Real Zaragoza, saluda a Miguel Linares en la mañana de este Jueves Santo en la Ciudad Deportiva, acompañado por el responsable de Comunicación del club, Miguel Gay.
Christian Lapetra, el presidente del Real Zaragoza, saluda a Miguel Linares en la mañana de este Jueves Santo en la Ciudad Deportiva, acompañado por el responsable de Comunicación del club, Miguel Gay.
Daniel Marzo

Christian Lapetra, el presidente del Real Zaragoza, sacó al entrenamiento del equipo en la matinal del Jueves Santo del rango de rutinario. Su presencia en la Ciudad Deportiva una hora antes de que los futbolistas iniciasen la penúltima sesión de esta atípica semana, en la que no hay partido en la jornada 35ª al corresponder el enfrentamiento con el eliminado Reus, dotó de ese grado de solemnidad que siempre aporta la visita del ejecutivo a las instalaciones de la carretera de Valencia, siempre en momentos fuera de lo ordinario. 

Esta vez, Lapetra quiso apoyar con ánimos en primera persona, tanto a la plantilla de jugadores como al cuadro técnico, que encabeza el preocupado Víctor Fernández. La derrota del domingo pasado frente al Alcorcón en La Romareda, ese rejonazo que supuso el 0-2 recibido de los madrileños que deja al Real Zaragoza al borde del abismo, a solo 2 puntos de la primera plaza de descenso a Segunda B a falta de solo 8 jornadas de liga, ha abierto de nuevo, como hace 4 meses que no sucedía, los temores a vivir una conclusión del torneo llena de vértigos. 

Son días de actos de contrición, de reseteo mental por parte de todos los protagonistas. Fernández ya tomó cartas en el asunto el pasado martes, en el reinicio del trabajo de campo con el equipo, dejando media hora de charla honda y densa en el vestuario del equipo. El sufrimiento, del que el técnico zaragozano viene advirtiendo desde su misma llegada (por Navidad), ha rebrotado cuando la liga encara su esprint decisivo.

Faltan puntos para asegurar la permanencia y el futuro del club, no se sabe aún cuantos, pues dependerá en buena medida de cómo y cuánto aprieten los dos rivales directos que se mueven en la frontera letal: el Extremadura y el Lugo. De entrada, los 3 que van a llover este fin de semana sin necesidad de jugar ante el Reus (el Real Zaragoza vencerá 1-0 ese inexistente duelo y pasará de los 38 puntos que tiene ahora a 41 de manera inmediata) son un bálsamo magnífico, muy preciso a estas alturas del padecimiento de todo el zaragocismo. Y, a partir de ahí, en 7 jornadas frenéticas, habrá que solucionar el entuerto de la mejor y, sobre todo, de la forma más rápida posible para no llegar al último día (el 9 de junio en Tenerife) con la faena por rematar

En este contexto cabe encuadrar la visita institucional que siempre supone la presencia de Christian Lapetra en los pasillos y vestuarios de la Ciudad Deportiva. Gestos de cariño, compresión, confianza y apoyo máximo a los jugadores y técnicos del actual Real Zaragoza. Todo por que el inconveniente, que existe y es de envergadura, se pueda arreglar en tiempo y forma y las cardiopatías no acaben envolviendo el día a día zaragocista.

El siguiente partido, que será en Córdoba el domingo día 28 (20.00), queda aún lejos y la semana en curso viene de maravilla para restañar heridas, futbolísticas y anímicas. En este segundo plano, Lapetra ha puesto su grano de arena desde la presidencia para que la reparación sea mejor y más consistente

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