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El flechazo de Víctor Fernández con Pep Biel

El entrenador aragonés ponderó al balear como no ha hecho con ningún otro desde su llegada tras el 3-3 de Cádiz, en el que el futbolista marcó un doblete.

P. Biel recibe el balón entre Álex Fernández y Machís en la línea media durante el Cádiz-Real Zaragoza de este lunes.
P. Biel recibe el balón entre Álex Fernández y Machís en la línea media durante el Cádiz-Real Zaragoza de este lunes.
Álvaro Rivero

En sus primeros momentos como entrenador del Real Zaragoza, allá por los inicios de los años 90 del siglo pasado, Víctor Fernández elevó a la fama del fútbol profesional a un chico del filial, Jesús Seba, que durante un breve tiempo se convirtió en pieza mediática del Zaragoza pre Recopa. Antes, el técnico aragonés ya había sido el padrino del bautizo de Jesús García Sanjuán en la élite, también en circunstancias sui géneris, muy cercanas a lo subjetivo por parte del entrenador del barrio Oliver.

A Víctor le gusta buscar género futbolístico donde dejar su sello en el lacre. Mira, ve, observa y... apuesta en momentos normalmente de apuro. Ahora, en 2019, en unas coordenadas de navegación bien distintas a aquellas pretéritas, con el equipo en la zona baja de la Segunda División y camino de 7 años alejados de Primera, el flechazo de Víctor Fernández con un jugador joven de la plantilla tiene a Pep Biel como protagonista estelar. 

El mediapunta mallorquín es la inesperada designación del preparador aragonés para emerger, entre el maremágnum de malos resultados y en el lío de apuros y nervios en el final de la temporada en el que anda aún metido el equipo huyendo del peligro del descenso a Segunda B, como jugador sorprendente de forma repentina. 

La insistencia en darle la titularidad a Biel en las últimas jornadas, pese a que en un principio (como ya le pasó al joven balear con Idiakez y Alcaraz, los dos entrenadores anteriores de la campaña en curso) no entró en sus planes, ha terminado con una eclosión súbita de Pep a base de goles y buenos ratos de juego y actividad ofensiva, como asistencias decisivas a sus colegas (a Linares, el día del Elche) y pases al espacio diferentes a los de los demás. Algo que, en el desierto que es este año el fútbol zaragocista visto y desarrollado en la mayor parte de los duelos disputados, pega al ojo enseguida. 

“Al primero que me ha sorprendido es a mí. Cuando llegué, en las primeras semanas, la verdad es que no lo conocía mucho. En la tercera o cuarta jornada, tuve el atrevimiento de decirle que estaba siendo injusto con él, porque entrenaba muy bien pero yo no le estaba dando cancha porque había otros jugadores más reconocidos en esa posición. Pero tiene mucho fútbol”, dijo Víctor Fernández en Cádiz nada más acabar el partido.

En el loco 3-3 final de Cádiz, Pep Biel dejó dos goles, en sendos mano a mano ante el portero Cifuentes que definió con tino y buen pulso. Un doblete que se suma al tanto que anotó hace 7 días ante el Nástic (el segundo del 3-0 final).

“Él mismo no sabe lo que tiene. Tiene cosas fundamentales en el fútbol, que no tiene ningún mediocampista: tiene un cambio de ritmo de 10 metros que te mata y tiene un disparo buenísimo. Le falta la convicción de que eso lo puede hacer en el campo”, opinó en voz alta Fernández de manera excepcional. 

“Ya no son solo los dos goles que ha marcado. Antes, le ha dado un pase a Álvaro Vázquez que solo lo pueden hacer los elegidos, los privilegiados. Estoy muy contento con él”, redondeó el entrenador aragonés su particularizado análisis del caso Biel. 

El jugador isleño volvió a ser sustituido en el Carranza, algo habitual en todas sus escasas titularidades. Y es que uno de sus hándicaps es que no aguanta el nivel de fútbol alto e intenso con el que suele iniciar los partidos. El fuelle le falla. El aire le falta mucho antes de lo que deberían sustentar sus 21 años. 

Pero Biel ha encontrado varios partidos seguidos de buenas prestaciones, algo opuesto totalmente a lo que dejó sobre la hierba en sus primeras apariciones con el primer equipo en competición oficial. Víctor lo ha sacado del fondo del cajón y lo ha colocado en primera linea de la estantería. Lo ha puesto en escena por delante de otros habituales (Pombo, Soro, Aguirre...). Y Pep Biel ha logrado cuadrar los astros en los últimos días para ganarse estas loas que, viniendo de quien vienen, resultan llamativas

A los más veteranos, el cerebro los transporta de manera inmediata a los tiempos de García Sanjuán y Seba. Es como un déjâ vu con otro protagonista, obviamente contemporáneo: Pep Biel. 

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