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Osasuna, Osasuna, oé, oé, oé

El equipo navarro recibe este domingo al Extremadura (16.00) en El Sadar y se convierte así en el aliado crucial de quienes, como el Real Zaragoza, huyen del descenso.

Osa-RZA
Imagen del Osasuna-Real Zaragoza disputado recientemente en El Sadar (1-0), campo donde este domingo juega el Extremadura, referencia para la salvación.
Daniel Marzo

La pelea por la permanencia, la cuestión crucial del descenso a Segunda B, tiene una piedra angular, clave de bóveda, desde hace muchas semanas y, al menos, en las próximas: el UD Extremadura.

Es el equipo de Almendralejo el que viene ocupando el 19º puesto, el primero en la tabla que en junio caerá a la categoría inferior, junto con los dos que le sigan (el 20º y el 21º), pues este año hay ya uno descendido de antemano: el 22º será el Reus, expulsado de la competición en enero por irregularidades societarias graves. 

El Extremadura marca cada semana el ras del peligro. Suya es la cota de la muerte deportiva para quienes, como el Real Zaragoza, caminan justos de fuerzas y puntos por delante del abismo. Su índice es, para los apurados, su particular 'Dow Jones', su 'Nikkei', su 'Ibex 35' que marca cada semana la cotización real de los puntos en esta liga, los que llevan y los que les faltan para salvar el pellejo o caerse por el barranco. 

Los extremeños dicen que ahora, con sus 30 puntos, comienza la presión para los predecesores. Ahí empieza el fuego que ven de cerca, sobre todo, el Lugo (con 32)  y el Real Zaragoza (con 34), sus dos referencias más próximas.

Así que, cuando la liga encara su recta final, todo lo que haga el Extremadura es materia de primer orden para los zaragocistas, entre otros. La presión arterial del zaragocismo de aquí al 9 de junio depende directamente de lo que sea capaz de apretar el cuadro extremeño en lo sucesivo. Lo primero, lo fundamental, es obvio, es que el Real Zaragoza gane sus partidos y sume sus puntos en las jornadas que faltan. Pero, simultáneamente, es dato supremo ver quién y en cuánto marca la muga del descenso: y ahora es el Extremadura.

Así que, en este fin de semana que pone fin a marzo, los prismáticos del Real Zaragoza están enfocados hacia Pamplona. En El Sadar juega su enemigo íntimo, el Extremadura, de quien depende el valor de su dinero, de sus puntos reales. Es decir, los azulgranas de la Tierra de Barros visitan al líder, el Osasuna. 

Por esto, el principal aliado del apurado Real Zaragoza es, en esta ocasión, el cuadro osasunista. Cada gol que logre este domingo el cuadro rojillo será, en buena medida, un gol del Zaragoza. Tendrá, si sirve para ganar, el mismo valor que los que anote el cuadro aragonés el lunes frente al Nástic. Los navarros, que vienen de caer 3-2 en Tenerife, no pueden volver a tropezar para no perder el ritmo de ascenso que adoptaron en los dos meses precedentes. Es, evidentemente, una visita dura y complicada para el Extremadura, pero... la Segunda División no entiende de diferencias clasificatorias ni de favoritismos nítidos. 

Así que, mientras llega el lunes por la noche, en este castigo añadido que la Liga de Fútbol Profesional inflige al zaragocismo que lleva a vivir, previamente a su intempestivo horario en día laborable, el desarrollo de los partidos de los demás rivales directos, los 5 sentidos del zaragocismo estarán fijados en Pamplona. 

Y, aunque suene raro y, en muchos casos, sea una actitud contra el sentir de los más acérrimos de la rivalidad por proximidad establecida hace décadas, en la intimidad de su cerebro cantarán, según discurra el partido, aquel ¡Osasuna, Osasuna, oé, oé, oé! que se oía en El Sadar en los 80 y los 90, cuando el fútbol era más espontáneo, más de la gente y menos del entorno.

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