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Mikel, Ángel, Buff, Febas, Toquero, Iglesias... 6 titulares hace un año ante el Nástic

La alineación del Real Zaragoza el año pasado ante el Nástic de Tarragona, partido que se vuelve este lunes, deja claro que el 'factor continuidad' del área deportiva no es tan relevante.

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Ángel Martínez, Febas, Mikel González, Buff... en el partido del año pasado ante el Nástic en La Romareda.
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En el partido Real Zaragoza-Gimnástic de Tarragona de la liga pasada (duelo gemelo y precedente al de este lunes en La Romareda), el equipo aragonés presentó una alineación en la que había 6 jugadores titulares que ya no están en la plantilla. Media docena de piezas básicas en el inicio del proyecto del año anterior: el central Mikel González, el lateral zurdo Ángel Martínez, el mediapunta Buff, el interior Febas y los delanteros Toquero y Borja Iglesias. 

Cuatro de ellos fueron baja nada más acabar la temporada, en junio: Borja Iglesias regresó de su cesión al Celta, para acabar al poco traspasado millonariamente al Espanyol; Febas, retornó al RM Castilla, pues no se consideró su continuidad (ahora está prestado en el Albacete); a Ángel Martínez se le sugirió su salida a Grecia; y a Mikel González se le señaló el mismo camino, un poco más al sureste del mapa, a Chipre. A Buff, a quien también se le indicó la puerta durante el verano pero no aceptó, finalmente se le dio pasaporte desde el área deportiva en la ventana del mercado invernal, en enero, curiosa y coincidentemente también a Chipre. Del sexteto, solo Toquero está aún en nómina, pero en circunstancias anormales, atípicas, pues desde el mismo inicio de la pretemporada, a principios de julio, se sabía que era materialmente imposible que volviese a jugar tras una operación quirúrgica de rodilla de enorme y perniciosa repercusión en su articulación dañada. O sea, está pero no está. O como si no estuviera, asumido así en el segundo año de este plan deportivo por todo el mundo.

Aquel día, en el banquillo, además del entrenador Natxo González, cuya fuga al Dépor aún con la liga y la Promoción de ascenso vivas es parte de la historia negra del zaragocismo, también estaban sentados Vinicius, Oyarzun y Jesús Valentín. O sea, otros 3 jugadores más que abandonaron el proyecto vigente prematuramente. Vinicius salió del plantel rumbo a Brasil; Oyarzun se fue al Numancia; y Jesús Valentín sería cedido al Córdoba a mitad del curso pasado, poco después de aquella cita con el Nástic. 

Es decir, que del partido contra los de Tarragona del curso anterior al actual, habrá 9 futbolistas convocados y un entrenador que no podrán repetir experiencia porque, simplemente, dejaron de pertenecer al Real Zaragoza hace tiempo. Es materialmente imposible. Impepinable.

Este ejercicio comparativo podría haberse hecho en cualquier otro día, con cualquier otro rival. Se trata de un cotejo que, con parecidos parámetros, se obtiene en muchos casos de mezcla al microscopio de los partidos del año pasado y este en vigor. Y que devalúa y deja en agua de borrajas en buena medida el valor que la dirección deportiva dio, en el tránsito de su primer año de plan futbolístico al segundo (en el verano pasado), a la continuidad de buena parte de la plantilla como sostén básico del éxito de cara al segundo capítulo de su estregia de ascenso a Primera División.

Una cosa es que sigan en el equipo alrededor del 60 por cien de sus componentes (nunca el 80 por cien, como se presumió en su momento, como demuestran los números y los ejemplos palmarios) y otra, bien distinta, que en ese porcentaje de continuismo se recoja a los mejores, a los más decisivos, a los imprescindibles

No fue así, como el tiempo ha demostrado y como, en algunos casos, se intuyó desde bien pronto. A Mikel González, central de galones y experimentado, nadie lo ha relevado en su rol principal, tanto dentro como fuera del campo. La calidad y profundidad del joven Febas (por más que estuviera verde y Natxo González lo mutilara futbolísticamente con sus posicionamientos y trato al final) nadie la ha sustituido. El rol de lateral veterano de Ángel Martínez, por la izquierda, finalmente se decidió no cubrirlo con los nuevos fichajes y se le dio su papel in extremis al canterano Nieto, otra cosa distinta. El fútbol espumoso, intermitente, pero con carácter ofensivo del suizo Buff (un fiasco finalmente), no fue sustituido por nadie de ese perfil. El rango de atacante peleón, pícaro por veteranía y rasmia, de Toquero tampoco tuvo nadie que recogiera ese testigo (hasta la reciente llegada de Linares, a la desesperada, en enero). Y, por supuesto, la capacidad goleadora del ariete Borja Iglesias no la han cubierto, ni en su mitad, entre los tres delanteros por los que apostaron Lalo Arantegui y José Mari Barba para rehacer la punta del equipo. Porque fueron 3 y no 2, hay un olvido por ahí un tanto peculiar que conviene poner en primera línea del cerebro de cualquier analista. A saber: Álvaro Vázquez, Marc Gual y... esa entelequia llamada Medina, colombiano, prometedor de 20 goles en su presentación y que volvió a su tierra sin apenas gastar los tacos de sus botas. 

No ha funcionado la continuidad preconizada desde los despachos del balón en su estratagema para ascender. Es, en su puesta en escena, una milonga que desmontan análisis comparativos de sencilla realización y resultados cristalinos.

El escudo de las lesiones (Papunashvili, Guti, Eguaras), si se mete también en los rayos X del método, acaba siendo otro elemento a incluir en la mala praxis, pues las pubalgias de los dos últimos citados debieron también ser prevenidas en verano con, al menos, un relevo de nivel que nunca llegó y que, finalmente, desembocó en la rocambolesca, estrambótica y esperpéntica figura de utilizar al central portugués Verdasca durante el inicio de la liga como medio centro, una ocurrencia que llevó al fracaso a todos: al jugador (que hizo lo que pudo), al entrenador que lo puso (que se comió la anchoa por la cola) y a quienes dejaron la plantilla coja en un puesto tan vital.

Aquella tarde del curso pasado, el 17-18, en la que se jugó ante el Nástic como va a suceder este lunes en La Romareda en la 18-19, fueron alineados por el Real Zaragoza estos 11 jugadores: Cristian Álvarez; Benito, Verdasca, Mikel González, Ángel Martínez; Eguaras, Zapater, Febas, Buff; Toquero y Borja Iglesias. Antes del descanso, Delmás tuvo que suplir al lesionado Benito (sus problemas musculares vienen de muy largo, desde su misma llegada, no del verano reciente). Y en la segunda mitad también entraron Raúl Guti y Papunashvili. Se quedaron sin participar ese día Ratón, Jesús Valentín, Oyarzun y Vinicius. 

Por cierto, el marcador fue 1-1. Adelantó al Zaragoza el vitoriano Toquero en el minuto 18. Y, cuando todo apuntaba a que ese 1-0 iba a ser definitivo, el entonces tarraconense Maikel Mesa (ahora en Las Palmas) empató, en el 87, para dejar de piedra a La Romareda. Este detalle estadístico es, en este análisis, lo de menos. Lo de más, es todo lo citado con anterioridad. Asunto mayor a escudriñar para no comprar burras viejas que han venido saliendo en la propaganda de anuncios por palabras desde que esta temporada comenzó.

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