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El curioso y gráfico caso de Soro y sus dos viajes a a Mallorca

El curso pasado, siendo juvenil, viajó con el filial como suplente para no jugar. Ahora, meses después, lo hace como estrella emergente del primer equipo.

Ficha MALL ARAG
Alineaciones y banquillos del Mallorca-Aragón de la pasada liga, en Segunda B. Soro estuvo como suplente con el equipo de Láinez, sin ser alineado.
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La figura de Alberto Soro, en este partido Real Mallorca-Real Zaragoza de marzo de 2019 perteneciente a la 31ª jornada de la Segunda División, supone en sí misma un curioso y gráfico ejemplo de cómo se concibe el método de operar desde el área deportiva en relación a los futbolistas dentro de la 'modernidad' que impera en estos tiempos concretos que vive el fútbol español y, más concretamente, en este Zaragoza de plata. Soro, en pocos meses, va a viajar dos veces a Palma de Mallorca. Una, la primera, en la pasada liga dentro de la expedición del filial, el RZD Aragón que militaba por entonces en Segunda B. Otra, la segunda, este fin de semana con el primer equipo del Real Zaragoza en la segunda categoría profesional de España.

Soro, meses atrás, aún en edad juvenil pero requerido por el entrenador del B, César Láinez, por sus buenas maneras en la División de Honor de Juveniles, fue uno de los 18 citados por el Aragón para acometer el partido en Son Moix ante el líder de la categoría, un Real Mallorca que acabaría subiendo en junio para volver a encontrarse con el Zaragoza en Segunda este año. Ahora, el cincovillés, lo hará como miembro de la primera plantilla, como estrella emergente durante esta temporada, la de su eclosión progresiva en el ámbito de la LFP, como titular fijo en el once de Víctor Fernández, como pieza en el escaparate por su seducción hacia los grandes equipos del país y del extranjero en tiempos de máxima necesidad.

Soro, el año pasado, viajó para no jugar. Este año, viaja para jugar e intentar epatar, impactar visualmente a 360 grados de prisma y foco.

Soro, el año pasado, solo estuvo citado por Láinez con el filial de Segunda B en dos ocasiones. La primera, para viajar a Villarreal, en la jornada 17ª, el 2 de diciembre de 2017. Derrota por 2-0 ante el filial amarillo y Soro participó 19 minutos, pues fue el tercer cambio, relevando al marroquí Ahmed Belhadji (hoy en el Linense) en el minuto 71.

La segunda, para viajar 15 días más tarde al referido choque en Mallorca, en Son Moix, donde no jugó absolutamente nada, como de antemano ese día ya se presumía. 

¿Por qué? Porque el hecho de que Soro le hiciese tilín a César Láinez un mes antes y el entonces técnico del B (ahora en el Conquense) advirtiera a Lalo Arantegui y José Mari Barba -director deportivo y secretario técnico del Real Zaragoza- que iba a empezar a llamarlo para jugar en Segunda B, derivó en la inmediata puesta en marcha por parte del área deportiva del ya conocido proceso de novación del contrato del joven cincovillés. Soro tenía un compromiso y debía cambiarse en determinados clausulados para que su salto al Aragón tuviera el visto bueno de los ejecutivos. Y Soro, su representante, su entorno, no aceptaron esa mutación. Y, por lo tanto, Soro no volvió a ir convocado más con el filial y no jugó, por ende, durante más de media temporada en Segunda B a consecuencia de esto. Su lugar, tras varias semanas en las que vivió fines de semana de zozobra en los que su rol quedó chamuscado incluso en el juvenil, acabó siendo el equipo de División de Honor que dirigía Javier Garcés, donde concluyó la competición. 

El verano, la última pretemporada, arrancó en julio con Soro en el foco de máxima atención del despacho de Arantegui. Fue llamado para hacer la primera fase de la preparación estival con el primer equipo, bajo la batuta de Idiakez, dentro del pelotón de apoyos del filial. Jugó los primeros bolos con el '29' a la espalda, su número de la suerte. Y empezó a pegar al ojo de propios y extraños. 

Goles al Boltaña; al Teruel; uno de lujo a la Real Sociedad, de Primera División, en Tafalla... La cuestión es que, cada día que iba pasando, Idiakez iba mostrando su enamoramiento pese a haber advertido que él "no quería dejar cadáveres por el camino" en el sentido de equivocarse subiendo a un joven del B al primer equipo demasiado pronto para hacerlo descarrilar a posteriori. Soro era lo más diferente dentro de la planicie blanquilla y se ganó contar como uno más del primer equipo. Y así lo anunció finalmente el Real Zaragoza al inicio de la temporada de verdad. Con dorsal del filial (su '29'), pero sabiendo el entrenador del Aragón (Garcés, el del año pasado en el juvenil) que no le iba a ver el pelo en todo el año.

Entretanto, se reanudaron las conversaciones con su agencia de representación... a ver qué había de lo suyo. Película repetida con otros futbolistas desde el inicio de la era actual en el área deportiva. Siempre en danza con novaciones de contratos, en virtud de la situación promocional de los jugadores en cuestión. Para jugar, renovar. Si no se cambia el contrato, no se abre la puerta al avance deportivo. Un método con fundamentos lógicos de entrada que, por su delicado tratamiento en cada caso, tiende a derivar en tiros en el pie del propio club a sí mismo, por aquello de 'capar' la progresión de chicos que apuntan a ser piezas relevantes en momentos concretos. Pero un mecanismo con contraindicaciones, pues tiende a entremezclar intereses de representantes que acaban siendo de cabecera, con presiones (no tienen por qué ser directas, hay otras fórmulas sugerentes) a jugadores para que cambien de agente si quieren un futuro más allanado... Es una patología generalista, que se da en todos los clubes donde impera.

La liga empezó y Soro no renovaba. Al principio, tampoco jugaba. Su aportación era residual: nada el primer día, 6 minutos en Reus, algo más contra Las Palmas,15 en Oviedo, no fue titular -contra natura- en la Copa ante el Deportivo en un día que fue para los suplentes... Aquello, conociendo los antecedentes del proceder del área deportiva, comenzó a oler a daño colateral por no llevar a cabo su renovación. Filtraciones con denominación de origen, contraataques por parte de la burbuja del jugador... lo mismo que había pasado con otros, tiempo atrás, y sigue pasando ahora, por ejemplo, con Pombo y Delmás, cada uno con sus características particulares.

Se llegó a hablar de 'caso Soro'. Se preguntó abiertamente en rueda de prensa, tanto a Lalo Arantegui como al propio chaval. "No hay caso Soro", se dijo... pero Soro no jugaba. El 5 de octubre, por fin, hubo acuerdo entre el área deportiva y los agentes del muchacho y el club, con el presidente Lapetra como protagonista de la ceremonia de la firma, hizo oficial la novación del contrato de Soro.

Poco a poco, el '29 empezó a entrar en el equipo. Y eso que en los 8 partidos de Alcaraz vivió un bache serio. Su primer partido como titular y completo no llegó hasta la primera jornada de la segunda vuelta, en enero, ya con Víctor Fernández (el tercero de los entrenadores del vía crucis de liga), en Majadahonda, día en el que el ejeano con sangre taustana marcó un golazo y se ganó la confianza de todo el mundo en un partido notable bajo la lluvia. Ya todo estaba en orden bajo los mandamientos que rigen en los despachos relacionados con el balón y la hierba. 

A Soro le fue mejor que a otros. No superaron la prueba, por diferentes faltas de sintonía con Arantegui y Barba, los Raí Nascimento (viajante de media España para no jugar hace tres años mientras renovaba o no) o, más recientemente, el delantero del filial Tresaco, que siendo el goleador del juvenil, ha terminado saliendo inédito en todo el año rumbo al Racing de Santander B/juvenil por no avenirse a cambiar su contrato y acabar con rozamientos serios entre el club y sus representantes. Antes, también cursó por esos trances el juvenil Carbonell... renovado tras muchos meses de tiras y aflojas y de no jugar mientras tanto.

Soro tardó en casar las piezas del puzle 10 meses. Lo que va de diciembre de 2017 a octubre de 2018. Y ahí, su futuro estuvo en el aire, sin pisar suelo firme en relación a las exigencias que se ordenan desde el área deportiva. Por eso el año pasado viajó a Mallorca en unas condiciones precarias con el filial y, esta vez, lo hará con el primer equipo siendo una estrella en ciernes a la que sigue media España y parte de Europa, según las mismas fuentes que estuvieron cegadas con el cincovillés mientras no entró en vereda ad hoc. 

Así son las cosas en el fútbol de hoy en día en lugares concretos. Y esto no está ni bien ni mal, sino todo lo contrario. Todo es defendible del mismo modo que todo es censurable, y viceversa. Nada es verdad ni nada es mentira, todo es del color del cristal con que se mira. 

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