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El Real Zaragoza empezará en Mallorca de nuevo a 4 puntos del descenso

El Extremadura, que marca la línea roja, ganará sin jugar al Reus, equipo excluido de la liga, y los aragoneses cerrarán la jornada el lunes por la noche.

ZAR ELCH Linares gol ganador
Momento del gol de Linares al Elche el pasado sábado en La Romareda, que supuso el 1-0 y que, al final, el Real Zaragoza ampliara su colchón de seguridad de 4 a 7 puntos con el 19º puesto, el del Extremadura, que marca la zona de descenso.
José Miguel Marco

Cuando Víctor Fernández advierte de que "va a ser duro y costoso" consumar la salvación matemática del Real Zaragoza, es decir, la elusión total del peligro fatal del descenso a Segunda B que sigue vigente desde hace meses alrededor del equipo aragonés, se refiere a los números y, también, a las sensaciones.

Es probable, tanto como deseable a estas alturas de liga (cuando faltan dos meses y medio para el final, 12 jornadas), que cuando se acabe el torneo, a mitad de junio, todo este presente se vea en retrospectiva con mucha más serenidad. Que se considere -ojalá- que se sufrió más de lo que al final demuestre la clasificación final de la Segunda División. 

Pero, mientras tanto llega el último día de esta travesía por el desierto sin cantimplora que está siendo esta temporada 2018-19 para el zaragocismo, el equipo, la afición, todo el mundo ahí dentro ha de estar preparado para saber manejar los tiempos. Para administrar sin neuroticismo los vaivenes que, semana a semana, según vengan los resultados propios y los de los demás, van a generar estados de ánimo dispares y de diverso tratamiento particular, según cada individuo. 

Hace una semana, al regreso de Granada, tras perder el Real Zaragoza 1-0 y coincidir en el tiempo una serie de resultados adversos a todas caras, la histeria, el frenesí, generó un estado de ansiedad extendido que derivó en nervios: el equipo zaragocista había visto cómo su colchón de seguridad, ganado durante los dos primeros meses de Víctor Fernández al frente del vestuario, disminuía su aire peligrosamente y se quedaba con solo 4 puntos de margen con el abismo y, además, se caía al puesto 18º. Renta preocupante por escasa con más de 30 punto aún por disputarse. 

Ahora, después de que la moneda cayera este último fin de semana del lado opuesto y fuese el Real Zaragoza el ganador de su reto, por 1-0 ante el Elche, y los demás implicados quienes fallasen en cadena simultáneamente, las cosas volvieron al estado de 15 días antes. Con las pulsaciones más pausadas, con la presión arterial controlada.

Pues bien, el guón de la liga quiere que el consejo de Víctor Fernández vuelve a entrar en erupción y actividad esta semana. Aplíquenselo todos como pastilla bajo la lengua, que se necesita de nuevo esa medicina. No hagan valentonadas ni miren para otro lado. El inconveniente es y está. 

Porque, con total seguridad, el Real Zaragoza empezará en Mallorca su próxima cita ligura de nuevo a solo 4 puntos del descenso. No es agorerismo. El Extremadura va a ganar. Y el equipo de Almendrelejo (Badajoz), que es quien marca la línea roja, sumará sus 3 puntos sin jugar frente al Reus, equipo excluido de la liga, por lo que los aragoneses cerrarán la jornada el lunes por la noche, los últimos, con todo los marcadores de los demás definidos.

Así que, esos vértigos que se sintieron en los más sensibles zaragocistas a lo largo de los prolegómenos de la visita del Elche a La Romareda, cuando los cálculos matemáticos y, sobre todo, el análisis del talante de los protagonistas, originó recelos y temores, es posible que se reproduzcan desde la noche del próximo domingo y, durante algo más de 24 horas, hasta que el partido del Real Zaragoza en las Baleares concluya el lunes a eso de las 23.00, hora de pijama y orinal en un día impropio de hacienda para esto del fútbol.

Los muchachos blanquillos arrancarán, indefectiblemente, en la misma situación de inestabilidad en el puntaje con la que comenzaron su duelo frente al Elche este pasado sábado: a solo 4 puntos de la frontera de la guadaña.

Cierto es que, en un mes, será el Real Zaragoza el que se asegure sumar 3 puntos sin jugar ante el Reus y, ese día (el 21 de abril), la preocupación recaerá en los demás por las derivadas de este factor atípico en esta liga impar que la mala praxis de la LFP con el 'caso Reus' ha provocado en la segunda vuelta, para sonrojo de la competición profesional española, en un caso sin precedentes. Pero, mientras eso sucede, los tiempos son los tiempos. La cronología de los hechos es la que es. Y manejarlos con pulso firme y personalidad, cuando no son los deseados, forma parte de la terapia (personal y de grupo) que ayuda a sanar los males.

De no hacerlo bien, se corre el riesgo siempre de descarrillar. Dice la experiencia humana, la psicología, que los golpes, si se esperan o se ven venir, duelen menos e, incluso, se amortiguan por pura prevención mental y física. Pues eso es lo que ya debe trabajar el Real Zaragoza en los próximos 5 días. Porque en Mallorca, cuando el árbitro pite el inicio del partido el lunes que viene, el cuadro aragonés volverá a estar a solo 4 puntos de las arenas movedizas. 

El Extremadura, desde el sofá de casa, habrá pasado de sus actuales 27 puntos a la cota de los 30 (todos los adversarios del Reus ganan 1-0 sus partidos no celebrados semana a semana, según reza el calendario). Y el Real Zaragoza arrancará en Son Moix con sus 34 alcanzados tras superar felizmente a los ilicitanos.

Contra el Elche, Víctor Fernández y todo el reparto de sujetos protagonistas supieron manejar, mal que bien, el timón de los acontecimientos y el problema se saldó con éxito.

En Palma de Mallorca, viene otra prueba control de similares perfiles. Y habrá que puntuar, habrá que ganar para aliviar el presente mientras llega el futuro mejor. Es, simplemente, un proceso terapéutico. Nada más.

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