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El Real Zaragoza se reencuentra con la victoria y supera 1-0 al Elche

Un tempranero gol de Linares sirvió para sumar los 3 puntos ante los ilicitanos y alejarse de nuevo en 7 de la zona peligrosa de la clasificación.

El Real Zaragoza ganó después de 4 partidos de sequía en el último mes de liga. Lo hizo por la mínima diferencia, con sufrimiento al final, en un partido poco vistoso e igualado frente a un enemigo directo en la tabla clasificatoria, el Elche. Bastó un gol en los albores del duelo y, con el devenir de los acontecimientos, con la buena aplicación defensiva y el manejo de los tiempos, algo que el equipo aragonés había llevado a cabo con éxito en escasas ocasiones en lo que va de torneo. Se trata de una victoria balsámica, que alivia los nervios y la preocupación que se había instalado entre el zaragocismo en las últimas fechas al volver a ver al equipo en la 18ª posición, al borde del riesgo mortal, algo que ahora se atenúa de manera notable.

Por fin logró el equipo zaragocista adelantarse en el marcador y, además, pronto. En el minuto 4 ya estaba, extrañamente (porque no lo había hecho en todo el año), venciendo por 1-0 al despistado Elche. Un excelente pase al espacio de Guitián lo originó. P. Biel, la principal cara nueva de Víctor Fernández en la noche sabatina, recogió la donación del central cántabro, penetró en el área y dio un centro templado para que Linares cabeceara a puerta vacía un bello tanto. Este matiz, tan soñado por el entrenador aragonés y por todo el zaragocismo durante días y días, marcó el devenir del juego, esta vez para bien de los blanquillos. Todo transcurrió con mucha más calma que de costumbre, con sosiego en las circulaciones, sin acelerones mentales en ningún miembro del equipo.

Y eso que, a partir de ahí, las mejores jugadas hasta el descanso las hizo el cuadro alicantino, con cuentagotas, pero logrando generar mucho riesgo ante un inspirado Cristian Álvarez. En cierto modo, tanto por el minuto del 1-0 como por el desarrollo posterior del guión, el partido se pareció al Granada-Real Zaragoza del pasado domingo, pero con el protagonismo invertido. Fueron esta vez los de Fernández los que ejercieron de ‘grande’ y manejaron con tino su prevalencia en el tanteador. Sin juego fluido, a empujones, con muchos lapsos en su inspiración con la pelota. Pero con la mano en la partida, asunto crucial en esta Segunda División. Enseguida, en el minuto 6, Alexander González dispuso de la primera opción para el empate, pero su disparo en el área, tras un quiebro, rozó el palo en una rosca envenenada.

Yacine, un delantero tanque peligroso, y Josan, en los minutos 17 y 20, puntearon de nuevo la portería local con intención. El primero cabeceó un centro al área chica y Cristian Álvarez respondió con una de sus paradas sobresalientes bajo palos para evitar el mal. El segundo culminó de tacón un centro raso y, de nuevo, el guardameta argentino anduvo listo para rechazar lo que hubiera sido un gol de bandera. Entremedias, el Real Zaragoza solo llegó cerca de Badía una vez, con un disparo de P. Biel en el minuto 13 que, tras rozar en un defensor, estuvo cerca de sorprender al portero franjiverde. Tuvo un buen comienzo de partido Biel, lejos de sus decepcionantes actuaciones precedentes hasta ahora en sus esporádicas apariciones en el equipo.

El Real Zaragoza había tenido que capear ya su primer percance: la lesión prematura del lateral Benito, con pintas de ser muscular y para días. Delmás lo sustituyó en el minuto 21. Y a partir del ecuador del primer periodo el juego se metió en unos vericuetos llenos de faltas, de tarjetas amarillas por el gatillo fácil del árbitro andaluz Milla Alvendiz, de parones. Fue un tramo feo de ver. Sin continuidad, sin plasticidad. El espesor del fútbol se rompió con una jugada polémica, en el 28, cuando Linares fue derribado en una pugna en el área por Verdú en un lance que bien pudo ser penalti (el central le metió el brazo y pareció pena máxima por empujón). En La Romareda, los penaltis son caros de ser señalados a favor del Real Zaragoza.

De ahí al descanso, solo una ocasión por bando rompió la rutina, poco sugerente. Primero fue el Elche el que volvió a rozar la igualada, en una melé en el área en el minuto 29 que concluyó Flores con un disparo cruzado, a un metro del poste izquierdo. Y después, ya en el 40, Soro falló a bocajarro la oportunidad de dar aún más sostén al triunfo zaragocista. Tras un rebote en una pelea de Linares a centro de Delmás, el cincovillés remató solo y Badía le aguó la fiesta, rechazando con el cuerpo el gol cantado.

Tras el intermedio, el Elche se vio obligado a buscar el balón con mayor constancia y efectividad. Y el segundo tiempo arrancó con dominio suyo, con el Real Zaragoza agazapado a ver por dónde rompían las trazas del partido. Los de Víctor Fernández aguantaron bien las primeras acometidas, saldadas con un par de disparos lejanos sin riesgo mayor para Álvarez. Pero en el minuto 54 Iván Sánchez ya metió el susto en el cuerpo de los blanquillos con fundamento. Recogió un rechace tras un córner en la corona del área y soltó un zurdazo que se marchó fuera por un palmo, rozando la escuadra derecha, con Cristian haciendo la estatua porque era imposible responder. Tuvo fortuna ahí el equipo zaragozano.

La preocupación tomó forma bajo el toldo blanquillo cuando todo el mundo se dio cuenta de que había pasado un cuarto de hora y el Real Zaragoza no había pasado prácticamente del medio campo con alguna luz. El Elche era dueño y señor del balón y no había réplica a ese importante detalle. Eguaras no tenía su noche en los pases importantes. Igbekeme andaba desaparecido en combate desde el inicio. Biel, tras su efervescente inicio, se había diluido por completo. O sea, el medio campo zaragocista estaba apagado. Ni Aguirre ni Soro podían suministrar a Linares. Los laterales, Delmás tras salir del banquillo y Zapater, de postizo por la zurda, no eran armas ofensivas esta vez. El fútbol grumoso se le estaba atragantando peligrosamente al equipo aragonés.

Pacheta, el entrenador visitante, movió piezas con un doble cambio, relevando la banda derecha por completo a falta de solo 25 minutos para el final. Un órdago singular, sin mucha valentía aparente, en mitad del asedio (poco agobiante, pero asedio) sobre el área zaragocista. Fernández jugó su baza enseguida, retirando al desintonizado Biel e introduciendo músculo y oxígeno con Javi Ros.

Un dato definitorio de lo que estaba sucediendo: hasta el minuto 69 no llegó la primera jugada ligada del Real Zaragoza con remate final en el área ilicitana. La remató mal Soro, forzado, alto, sin inquietar a Badía, que en la segunda mitad ni alteró sus pulsaciones bajo palos. Un par de minutos más tarde, Linares acabó a la media vuelta una jugada creada por Ros, pero su chut se fue raso pegado al palo izquierdo, fuera. Al menos, el equipo zaragocista se había sacudido puntualmente la presión de los mediterráneos. Pacheta agotó su repertorio y sustituyó al veterano Nino para dar entrada a su última bala de plata, Castro.

Definitivamente, el Real Zaragoza estaba haciendo ‘un Granada’, adoptando la pose con la que los granadinos le ganaron 1-0 seis días antes. Es decir, manejar el tempranero 1-0 e intentar llegar así al final del partido sin asumir más riesgos de los debidos. Una apuesta defensiva peligrosa en un equipo, el aragonés, poco acostumbrado a este tipo de modelos de partido. Víctor agotó los cambios dando los últimos 10 minutos a Guti en vez de un agotado Aguirre. Más madera para correr y pelear atrás. La recta final del duelo estaba servida con intenciones cristalinas. O el Elche encontraba la aguja en el pajar o el Zaragoza iba a ganar 1-0.

En cada falta, los zaragocistas hicieron uso del otro fútbol. Buena cosa. Un alivio ver que este equipo también es capaz de leer el juego en esa clave de manejo del reloj, de romper la reacción pretendida por el adversario. De los últimos 7 u 8 minutos se jugaron muy pocos realmente. En el tiempo de aumento, Josan puso un nudo en la garganta del Real Zaragoza, en un mano a mano que salvó Cristian Álvarez para evitar el lío y la discusión, porque el árbitro había anulado la jugada por falta a Zapater. Fue la última gota de sudor del zaragocismo en una noche que trajo la calma en forma de 3 puntos de oro para salir a flote en las aguas bravas de la zona baja de la clasificación, que se habían enturbiado en el mes precedente.

Ya llueve menos en el tortuoso año zaragocista. De nuevo se alcanzan los 7 puntos de colchón con el ras letal, pues el Extremadura perdió 1-0 en Albacete y patrocinó este enorme respiro en tierras aragonesas.

Ficha Técnica

Real Zaragoza: Cristian Álvarez; Benito (Delmás, 21), Guitián, Dorado, Zapater; Eguaras, P. Biel (Javi Ros, 67), Igbekeme; Soro, Aguirre (Raúl Guti, 79); y Linares.

Elche CF: Badía; Alexander González (Borja Martínez, 65), Verdú, Dani Calvo, Neyder Lozano; Manuel Sánchez, Flores; Iván Sánchez (Tekio, 65), Josan; Nino (Castro, 73) y Yacine.

Árbitro: Milla Alvendiz (Comité Andaluz). Amonestó a Soro (6), Verdú (12), Alexander González (32), Aguirre (35), P. Biel (37), Delmás (59) y Manuel Sánchez (84).

Gol: 1-0, min. 4: Linares.

Incidencias: Tarde agradable en Zaragoza, con 22 grados. El césped de La Romareda presentó un aspecto magnífico. En las gradas, alrededor de 21.000 espectadores.

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