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Linares vs Badía, de colegas a rivales en el Real Zaragoza-Elche

Compañeros del Reus hasta enero, el aragonés será delantero del Real Zaragoza y el catalán el portero del Elche este sábado en La Romareda.

Linares y Badía, juntos en el Reus
Badía (izda., de azul) y Linares (dcha.), defienden un córner del Osasuna en el partido que jugaron juntos en el Reus el pasado 23 de diciembre en el Camp Nou Municipal de la localidad tarraconense, el antepenúltimo choque jugado por los rojinegros antes de ser descalificados por La Liga y el último que jugaron los dos jugadores con esa camiseta.
Diario de Navarra

La Romareda va a acoger este sábado un curioso enfrentamiento directo: el del delantero centro del Real Zaragoza, Miguel Linares, y el portero del Elche, Edgar Badía. Ambos son fichajes de invierno de las dos plantillas que se enfrentan ahora, en la 30ª jornada de liga, en el estadio zaragozano. Y ambos, hasta finales de enero, fueron compañeros de vestuario, de fatigas, de líos societarios y sindicales, en el vestuario del Reus Deportiu, club que fue descalificado y eliminado de la competición por La Liga (LFP) y la Federación por graves irregularidades societarias en su gestión. 

Badía era santo y seña del Reus desde la Segunda B, desde su ascenso histórico hace cuatro temporadas bajo la dirección técnica del exzaragocista Natxo González. Linares había llegado el pasado verano al club catalán, procedente del Oviedo. Los dos, el '1' y el '9', han ejercido en el corto espacio de tiempo que compartieron en la caseta reusense de piezas claves del equipo de este año, capolado prematura e históricamente por la LFP por culpa de sus dirigentes. El guardameta y el goleador respondieron perfectamente a su rol en un bloque que, no se olvide, cuando fue despedido de la liga no estaba en puestos de descenso, como nunca lo ha estado con anterioridad

Badía, uno de los porteros más cualificados en los últimos dos años y medio en la división de plata, había participado en 19 partidos ligueros de los 21 del Reus (los dos últimos, ya en pleno conflicto con la propiedad de club encabezada por el polémico empresario Joan Oliver, los jugó su suplente Freixanet). El cancerbero, como en los años precedentes, dio un buen rendimiento.

Y Linares, fichado para ser uno de los puntales goleadores de la delantera rojinegra, tuvo que aglutinar en exclusiva ese rol al no ser permitida la inscripción del serbio Lekic, el 31 de agosto, por parte de la LFP, que ya descubrió entonces el fregado que se avecinaba en los despachos del club de la provincia de Tarragona. Cuando el Reus desapareció de la circulación en enero, Linares llevaba 4 goles en los 18 partidos que jugó allí. Los primeros no los pudo jugar por no tener la ficha diligenciada, entre ellos el de la jornada 2ª contra el Real Zaragoza. Y en el último, con motivo de su decisión explícita de querer abandonar el Reus y fichar por el club aragonés, ya no fue ni citado. 

Con la marcha del Reus por el sumidero, Linares, el primero que movió ficha en aquel alborotado vestuario, cumplió su deseo y se convirtió en delantero del Real Zaragoza, su club de toda la vida (Miguel es de Fuentes de Ebro). Y, progresivamente, en las fechas siguientes, todos sus compañeros de aquel abollado Reus fueron buscándose la vida dentro y fuera de España. Badía (junto con el central Olmo, el capitán reusense), se colocó en el Elche, que andaba buscando portero desesperadamente.

Y el devenir de la vida junta a los dos, al '1' y al '9' del finiquitado Reus Deportiu, este sábado en La Romareda. De colegas durante 6 meses, Badía y Linares pasarán a ser en este crucial partido por la permanencia rivales, adversarios, enemigos. Y, además, directos. Sus posiciones en el césped así lo sugieren. Linares tendrá por objetivo supremo batir a Badía. A su aliado hasta hace nada sobre el césped. Con quien defendía saques de esquina y faltas en contra de la portería rojinegra (como el de la foto, ante el Osasuna). 

Es la singular desembocadura profesional de estos dos futbolistas. Un reencuentro atípico sobre un terreno de juego por todos los antecedentes y causas que lo han propiciado. De no haber mediado el lío del Reus, Badía y Linares hubiesen vuelto a La Romareda dentro de un mes, juntos en el mismo autobús y en el mismo hotel, para jugar con el club catalán. Ahora, sin embargo, lo harán por separado, cada uno en un equipo diferente y teniendo que ir el uno a por el otro con fiereza deportiva. 

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