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Eguaras volverá a tomar el timón en Granada

El centrocampista navarro, ausente por sanción ante el Almería, regresará al once zaragocista en la visita del próximo domingo al Nuevo Los Cármenes.

Ciudad Deportiva. Entrenamiento Real Zaragoza / 04-03-2019 / FOTO: GUILLERMO MESTRE [[[FOTOGRAFOS]]]
Íñigo Eguaras –a la izquierda de la imagen–, en la última sesión de entrenamiento del Real Zaragoza.
Guillermo Mestre

Desde su llegada el pasado curso, el fútbol generado por el Real Zaragoza es directamente proporcional al fútbol brotado de Íñigo Eguaras. Su incidencia en el juego aragonés ha sido fundamental, igual en el ejercicio liguero pasado, con Natxo González, que en el actual, con los tres técnicos que ya se han sentado en el banquillo zaragocista. El equipo del león rampante ha disfrutado de los momentos de mayor fertilidad de Eguaras, de la misma forma que se ha dolido del pubis en sus lesiones o ha lamentado su ausencia por sanción en el último encuentro ante el Almería. Cumplido el castigo al que estaba sujeto, Eguaras regresará el domingo al once zaragocista para pilotar el destino del conjunto que ahora gestiona Víctor Fernández.

Eguaras ofreció sus mejores momentos de fútbol durante la temporada pasada cuando, como vértice inferior del rombo, pudo plasmar toda la capacidad creativa que aglutina. La extraordinaria crecida zaragocista en la segunda vuelta coincidió en el tiempo con la explosión de Eguaras, el motor silencioso de un Zaragoza que chutaba como un avión. Entonces, cuando más cerca estuvimos del ascenso, le comenzó a doler el pubis a Eguaras. En el lamento también habría que agregar a Raúl Guti. Eguaras y Guti, cabeza y corazón del Zaragoza lapidado por la suerte (por la mala suerte...) encarnada en Diamanka.

La prestación irregular del Zaragoza en el arranque de la actual temporada también cabe relacionarla con el periodo de rehabilitación de Eguaras. No se encontró a sí mismo ese Zaragoza de Imanol Idiakez que se alimentaba de la pelota. Mucho menos se halló ese Zaragoza de Lucas Alcaraz que entregaba la pelota. En estas dos fases, Eguaras, cuando pudo, portó el candil de un colectivo apagado. La llegada de Víctor Fernández, pese a borrar el esquema del centro del campo en rombo, le concedió el timón a Eguaras. James Igbekeme se ha ganado un rol dominante, y Javi Ros siempre suma; pero el criterio en la administración de la pelota de Eguaras ha sido y es básico en este Zaragoza.

El regreso, en principio, de Eguaras al centro del campo no supondrá la salida de Igbekeme o de Javi Ros, dos de los futbolistas más fiables en un Zaragoza que titubeó demasiado ante el Almería. Con Igbekeme y Ros en el ruedo, el reingreso de Eguaras incluso podría propiciar una variación en la estructura táctica, robusteciendo el centro del campo. Además, el aporte de los tres mediapuntas en el esquema 1-4-2-3-1 no fue el deseable, excepción hecha de Soro. Álvaro no está fino en el remate. La cuestión Pombo probablemente vaya más allá de los táctico. Desde luego, el Pombo actual resta más que adiciona en un equipo que necesita sumar. Y, lamentablemente, Soro fue expulsado y podría ser sancionado. No estamos hablando de la justicia (o de la falta de justicia...) de la expulsión y correspondiente sanción, sino del hecho en sí. Sin Soro y con el estado actual de la segunda línea en ataque, la modificación táctica para rentabilizar el rendimiento de la plantilla parece tan obligada como el regreso de Íñigo Eguaras, el hombre que tan bien retrata las virtudes y carencias del Real Zaragoza.

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