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Febrero de 1980, el recuerdo del primer Almería en Zaragoza

El viejo, desaparecido y refundado AD Almería se estrenó en La Romareda, en Primera, hace 39 años. El marcador fue 0-0, en una tarde negada de los aragoneses.

Portada del suplemento de Deportes de Heraldo de Aragón en febrero de 1980, con el primer Real Zaragoza-Almería de la historia (abajo, la ficha del partido).
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Nunca fue un clásico el partido Real Zaragoza-Almería. Jamás se dio, durante décadas. En ninguna categoría. La primera vez, ya con la vida en color y el sonido en Dolby, sucedió en La Romareda en febrero de 1980. Por estas fechas, pero hace 39 años. Ha llovido, y no poco, pero desde la vara de medir de la historia del fútbol, este es un enfrentamiento moderno, que tardó en asomar porque los almerienses salieron de su modestia, para emerger en Primera División, justo en esos inicios ochenteros (en puridad, su éxito sucedió en 1979, fecha mítica en la capital más oriental de Andalucía).

También, siendo puristas, hay que reseñar con fuerza que aquel primer Almería no es el actual Almería. Que aquel falleció y fue sepultado. Y el de hoy en día es una reencarnación, un sucesor, un retoño de aquel árbol matriz, también rojiblanco. El equipo almeriense del que los veteranos nos acordamos era el AD Almería, la Agrupación Deportiva. El que vendrá, una vez más como en los últimos años, a La Romareda el próximo domingo es el UD Almería, la Unión Deportiva. Cosas de las crisis económicas, de las desapariciones de los años noventa, de las refundaciones, de los 'tetris' que en varias ciudades de España se montaron para hacer renacer el fútbol profesional por diferentes vías empresariales y con dispar éxito. 

Aquel Almería primigenio lo entrenó el mítico José María Maguregui. El técnico vasco, de larga y variopinta trayectoria en el fútbol español, que se hizo acreedor a ser el adalid del fútbol defensivo por excelencia, de 'poner el autobús' delante de su portería, de basar la consumación de sus objetivos a base de fútbol sin vistosidad, de destrucción más que de construcción. Los clichés del fútbol siempre fueron así de crueles con los poco virtuosos y a 'Magu' aquello nunca pareció molestarle en exceso. Era su cartel y le funcionó.

El Real Zaragoza que recibió a aquel Almería en el día del estreno lo dirigía Manolo Villanova. Un equipo de la era de Armando Sisqués en la presidencia, o sea, de la austeridad en el gasto, en los fichajes, en todo. Con presencia canterista porque no había 'cartera'. En una época de transición, tras haber subido de Segunda en el pos zaraguayismo y mientras se iba gestando el equipo de Beenhakker, que llegaría poco después para traer la modernidad a La Romareda (y el disfrute, de paso).

El Almería, que se estrenó en Primera con solvencia pues mantuvo la categoría en su primer año (bajaría en el segundo), empató 0-0 en Zaragoza. Con un cerrojazo de libro. Al más puro estilo de su comandante. El equipo aragonés falló todo esa tarde. Desde su goleador, Pichi Alonso, a su emergente estrella, Víctor Muñoz, pasando por el aún semioculto Valdano. Los andaluces, ni tiraron a puerta. Cuenta la ficha del partido de HERALDO DE ARAGÓN que el Zaragoza lanzó 20 córneres por 2 el Almería. No hay más que decir para recordar aquella desesperante tarde de acoso y no derribo zaragocista.

El equipo blanquillo formó con Irazusta; Oñaederra, Camus, Antic, Casuco; Barrachina, Güerri, Víctor; Alonso, Modesto y Valdano. También jugaron después Lasa y Lafita (padre).

Los almerienses lo hicieron con César; Paniagua, Lobato, Maxi, Arias; Pérez Contreras, Tarrés, Martínez; Serrano, Rolón y Murúa. Desde el banquillo salieron Óscar López y Rojas

El árbitro fue el vasco (vizcaíno) Urízar Azpitarte, un clásico, que expulsó a Lobato, central de los andaluces, en el minuto 77 por doble amarilla, fruto de su dureza con Alonso y Modesto. 

Dice la crónica de HERALDO que "hubo una discreta entrada, por debajo de los 30.000 espectadores". Y es que entonces, con las gradas de pie (fondo norte, abajo, y general en grada este), el aforo de La Romareda era de 45.000 personas. En la ficha del partido, quedó recogido el debut del Almería ese día en Zaragoza aunque se recordó que "en este campo se había enfrentado el cuadro andaluz al Aragón, en liguilla de ascenso a Segunda, hace unos doce años". Según se vio desde las tribunas, antes del comienzo del partido "el Almería recibió un obsequio por parte del Real Zaragoza, un escudo del equipo montado como pisapapeles". Este fue el detalle del club aragonés con su huésped almeriense en un día para la historia. Cómo han cambiado las cosas en el fútbol profesional.

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