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¿Qué entrenador fue destituido tras el último Real Zaragoza-Almería?

En el antecedente del partido del domingo en La Romareda, el 21 de abril, ganó el Zaragoza 2-1. Esa noche fue despedido Lucas Alcaraz del banquillo andaluz.

Natxo González y Lucas Alcaraz, en la banda de La Romareda el año pasado, en el Real Zaragoza-Almería de finales de abril.
Natxo González y Lucas Alcaraz, en la banda de La Romareda el año pasado, en el Real Zaragoza-Almería de finales de abril.
Guillermo Mestre

El 21 de abril del año pasado, hace apenas 10 meses, se jugó el último Real Zaragoza-Almería en La Romareda. Ganó el, entonces lanzado, equipo aragonés por 2-1, con goles de Papunashvili y Borja Iglesias que recortó, muy al final e inútilmente, Caballero. Pero, con el paso de los días, estos datos de la estadística no son los más chocantes para el zaragocismo en el presente rabioso de febrero de 2019. Lo llamativo es otra cosa.

Ese día, por la noche, tras una subida de tono rueda de prensa del entrenador del Almería, que se quejaba de los fichajes de invierno y de la plantilla que le había quedado a su llegada a relevar al anterior, Luis Miguel Ramis (ahora en el colíder Albacete), la directiva del cuadro andaluz lo destituyó fulminantemente. La clasificación, con el equipo abrazado a la zona de descenso, no le daba más oxígeno al titular del banquillo rojiblanco. La Romareda fue su tumba.

¿Quién era ese técnico que vivió su último partido al frente del Almería en La Romareda? Lucas Alcaraz. El granadino llegó tocado a Zaragoza y se marchó hundido y despedido. Ese 21 de abril, en la banda de La Romareda, se saludaron Natxo González y Lucas Alcaraz, dos de los últimos cuatro entrenadores zaragocistas que han pasado por el banquillo aragonés en los últimos 8 meses naturales. Entonces, obviamente, nadie podía imaginar que aquellas fotos iban a tener hoy en día una serie de valores añadidos de mucho valor histórico por todo lo que ha ocurrido después, tanto en la figura de Natxo como en la de Alcaraz respecto del presente de la entidad aragonesa. 

Natxo González pasó al primer plano de las efemérides de la casi nonagenaria vida del Real Zaragoza apenas un mes después de aquel duelo contra el Almería, al protagonizar una desleal huida del club zaragocista rumbo al Deportivo de La Coruña, hecha pública en Galicia incluso antes de acabarse la liga regular, con la Promoción de ascenso todavía por jugarse, lo que generó una situación incómoda y de dura digestión en el seno y los alrededores del club que acabó de mala manera. 

Y Lucas Alcaraz, 6 meses más tarde de sentarse por última vez en un banquillo en La Romareda en aquella tarde primaveral al frente del Almería, sería fichado por el Real Zaragoza para ser el segundo técnico de esta temporada en curso, como relevo del destituido Imanol Idiakez, en octubre. Su paso por el vestuario blanquillo, breve, de solo 8 semanas, ha quedado para la historia como uno de los grandes fiascos puntuales, pues no solo no logró restaurar los problemas del equipo con su antecesor sino que, de su mano, el Zaragoza cayó a los puestos de descenso a Segunda B en medio de una alarmante falta de fútbol y resultados que acabaron con su periplo prematuramente, antes de Navidad, para que tomase el mando Víctor Fernández. 

Ahí queda esta curiosa circunstancia que trae a primer plano este nuevo Real Zaragoza-Almería del domingo próximo en La Romareda. Ni Natxo González estará en el banquillo zaragocista, ni Alcaraz en el almeriense, como hace menos de un año fue. Pero es que tampoco estará Alcaraz en el del Real Zaragoza, algo que bien pudo ocurrir si su trabajo hubiera dado el rendimiento deseado cuando fue fichado tras el Pilar. 

Las fotos del partido del año pasado son realmente curiosas. De esas que hacen pensar lo raro y vertiginoso que es el mundo del fútbol profesional en la modernidad

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