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Real Zaragoza

Real Zaragoza, Extremadura (y Reus), los 3 equipos contra natura

El equipo aragonés ha logrado 16 de sus 31 puntos a domicilio y en su estadio, La Romareda, solo 15. Ahí radica la principal anomalía de esta temporada.

Una jugada de ataque zaragocista en el partido ante el Extremadura en La Romareda, el 22 de diciembre.
Una jugada de ataque zaragocista en el partido ante el Extremadura en La Romareda, el 22 de diciembre.
Toni Galán

El Real Zaragoza lleva 31 puntos. Pocos para estar ya en la 27ª jornada disputada al completo. Por eso apenas le da para ubicarse en la 15ª posición en la tabla. De esos 31, el equipo aragonés ha sumado 16 como visitante. Y, por lo tanto, solo 15 como local. Es decir, es mejor su balance lejos de La Romareda que ante su insuperable afición. 

Este hecho anómalo -pues lo normal en la totalidad de equipos a lo largo de una liga es que los réditos en campo propio sean siempre mejores que en el papel de viajeros- solo lo presentan a estas alturas del torneo dos equipos más.

Uno es el Extremadura, cuarto por la cola (19º) y, por ello, en zona de descenso a Segunda B. Los de Almendralejo tienen 23 puntos, que han adicionado de este modo: 11 en su estadio y 12 fuera de casa.

El otro, que no cabe cotejar en un mismo plano, es el Reus. El cuadro tarraconense es la rareza del año, de la década, de la historia en el fútbol moderno, pues fue eliminado de la competición al concluir la primera vuelta. Expulsado y descendido por sus irregularidades graves en asuntos contables y financieros como SAD, ese Reus ya desahuciado acabó su interrumpido camino con 21 puntos ganados sobre el césped mientras le dejaron. De ellos, sumó 8 en su campo y 13 jugando lejos de su hogar. Pero, de haber seguido vivo en la liga, es imposible saber cómo serían las cosas hoy en día.

Así que, en realidad, el único equipo que, además del Real Zaragoza, porta en su ADN en estos momentos la anormalidad de cosechar mejores resultados fuera de su estadio que ante su público es el Extremadura. Los dos son del pelotón de abajo. Ambos llevan la mayor parte del tiempo dando tumbos en los barros del fondo de la clasificación. Los extremeños, obviamente, con peor paso y menos soluciones que las obtenidas por el Zaragoza en los dos últimos meses. Pero ahí estuvieron juntos de la mano hasta pasada la Navidad. Esto es así porque, de manera obligada, un equipo que no es solvente como local es imposible que camine por la zona noble y tiende, de no arreglar semejante problema, a caerse sin remedio a los fondos del escalafón de su categoría.

Por el contrario, todos los que a estas alturas ocupan los puestos de honor presentan un índice de solvencia en casa notable o sobresaliente. Como ejemplo claro queda el del último rival zaragocista, el Osasuna, que al ganar 1-0 este sábado a los de Víctor Fernández sumaron su 9ª victoria encadenada en El Sadar, donde han vencido 11 de sus 13 partidos dirimidos allí, concediendo solo 2 empates. Los navarros suman 35 de los 39 puntos jugados en su feudo. Eso es garantía de éxito.

Puesto en otro prisma de análisis este mismo elemento de juicio, el relativo al modo de navegar el Osasuna este año por la Segunda División, todavía se aclara mucho más el origen del fiasco que está llevando a cabo el Real Zaragoza en los primeros 6 meses de liga: el equipo osasunista ha sumado fuera de El Sadar... 16 puntos. Exactamente los mismos que lleva extraídos el Zaragoza en sus desplazamientos. Y con esa cifra... ¡es el líder de la categoría!

La diferencia está en casa. El sostén básico de cualquier proyecto está en casa. Donde se cimientan los ascensos es en casa. Y ahí es donde el Real Zaragoza no ha sido rentable, no ha sabido aplicar su hipotética superioridad sobre muchos de sus rivales que han sacado tajada de La Romareda. Los 20 puntos que separan, pues, al Real Zaragoza del líder, el Osasuna (31 los aragoneses, 51 los navarros) son los que el cuadro rojillo ha sabido sacado en El Sadar y que al Zaragoza se le han escapado a chorro desde septiembre de La Romareda sin que nadie supiese poner coto a ese dispendio nocivo y, con el paso de los meses, fatal.

Así que, de aquí al final, cuando restan 15 jornadas para el final de la liga en Segunda, de ellas, para el Real Zaragoza, 8 en casa y 7 fuera, es evidente por dónde tiene que afrontar Víctor Fernández el basamento de la restauración del equipo en la clasificación de aquí a mitad de junio. De esas 8 citas en La Romareda, una no se celebrará y ya está ganada de antemano: la visita del Reus, prevista para abril, será un triunfo por 1-0 sin necesidad de jugarse el partido, pues el Reus ya no está en competición.

Restan, en verdad, 21 puntos por jugarse ante la hinchada zaragocista, 7 duelos ante Almería (el próximo, este domingo), Elche, Gimnástic de Tarragona, Alcorcón, Deportivo de La Coruña, Sporting de Gijón y Numancia. Ahí tiene el Real Zaragoza el espacio natural, lógico y habitual en cualquier equipo 'normal' para arreglar, en la medida en que pueda, todo los renglones torcidos que viene escribiendo desde el pasado verano.

Fuera de casa, sus rentas no están mal. El déficit, monumental como muestra el camino del equipo durante el curso, ha estado en La Romareda. Frente a los almerienses, en 6 días, arranca la última maniobra paliativa del equipo en un año echado a perder en ese escenario: 4 derrotas (Lugo, Cádiz, Granada, Málaga) y 6 empates (Las Palmas, Osasuna, Tenerife, Mallorca, Córdoba, Albacete) componen la batería de 10 tropiezos, de 10 partidos no ganados en casa por los zaragocistas. La lista de victorias es mucho más corta: solo 3 (Rayo Majadahonda, Extremadura y Oviedo) en 13 partidos.

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