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Real Zaragoza

Los 9 puntos de diciembre, bisagras hacia el renacer... o el colapso

Córdoba y Extremadura, en La Romareda, y Deportivo, en La Coruña, conforman el breve calendario zaragocista antes de parón navideño, que se antoja crucial para el futuro del club.

La afición del Real Zaragoza, el pasado viernes tras la derrota ante el Cádiz en La Romareda por 0-1.
La afición del Real Zaragoza, el pasado viernes tras la derrota ante el Cádiz en La Romareda por 0-1.
Toni Galán

Asumido está ya, con paladar agrio y profunda preocupación general, que el Real Zaragoza comienza su vida en diciembre, el último mes del año natural (2018),ubicado en los puestos de descenso a Segunda B. Y, por lo tanto, es natural mirar al presente y al futuro más inmediato para intentar buscar estímulos. Ahí, entre la nebulosa que envuelve a todo el mundo en un ambiente tan inesperado y novedoso entre el zaragocismo, algo sin parangón desde los años 40 del siglo pasado y referencia que solo pueden recordar con detalles quienes bordean los 90 años de edad, sería recomendable hallar alguna herramienta útil con la que poder manejarse ya mismo en busca de disolver tamaña crisis global.

En la sensación de parálisis que ha provocado, dentro y fuera del núcleo mollar del Real Zaragoza, la derrota -otra más- ante el Cádiz el pasado viernes en La Romareda, algo similar al estado de shock con el que vive un boxeador grogui los minutos posteriores a un K.O. técnico, lo primero que viene a la cabeza es mirar el calendario liguero más inmediato. Mucho más, con el parón navideño en ciernes y, con él, la apertura del mercado invernal de fichajes y traspasos, que estará abierto desde el 1 al 31 de enero. Y se observa que, al adelantarse el citado duelo perdido ante los gaditanos al viernes, con lo que se quedó fuera de diciembre y se disputó en las últimas horas del 30 de noviembre, el mes 12º solo va a acoger en su página del almanaque 3 partidos del Real Zaragoza: dos en casa, ante el Córdoba y el Extremadura; y uno fuera, en La Coruña ante el Deportivo. 

Tres partidos en 15 días. Un escaso trecho temporal que va a ejercer de microscopio fiel que defina la gravedad o levedad de los problemas a resolver en lo sucesivo. El primero, el próximo domingo día 9, una vez más en La Romareda, ante los cordobeses, que llegarán como penúltimos clasificados. El segundo, en Riazor ante un Dépor que está en puestos de ascenso directo, el domingo día 16. Y, justo antes de las vacaciones, el sábado 22, de nuevo como locales ante el Extremadura de Almendralejo, uno de los compañeros de la zona de máximo peligro que, eso sí, camina ligeramente por delante de los aragoneses.

La cota de partida, escasa y ahora mismo letal, es de tan solo 15 puntos, bagaje que tiene a los blanquillos cuartos por la cola. Así que, resulta evidente, estos 9 puntos que el Real Zaragoza va a tener la oportunidad de sumar antes de Nochevieja adquieren un valor sobresaliente para las constantes vitales de su maltrecho y enfermo cuerpo deportivo y anímico. Son 9 puntos que ejercerán de bisagras hacia el renacer o hacia el colapso del equipo y de todo su atorado envoltorio. Que el sentido de su cosecha sea uno u otro, positivo o negativo, dependerá directamente de su nivel de acierto, que no atiende a grises y se moverá únicamente en el blanco o el negro, sin medias tintas.

En la zona neurálgica del Real Zaragoza se confía, se reza, se cruzan los dedos por que, de manera natural y sin aceleradores externos ni aditivos, el equipo logre aproximarse lo más posible a la suma de estos 9 puntos. Que, al menos, surja una reacción de no se sabe muy bien dónde y el equipo logre ganar los dos partidos en La Romareda ante Córdoba y Extremadura. Con esos 6 puntos, se cavila ahí dentro, se vería con más luz la pausa de fin de año, pues se alcanzarían los 21 a falta de dos partidos más, ya en enero, para concluir la primera vuelta: en Gijón, ante el Sporting, y en casa contra el Málaga. Aun así, se tiene en cuenta que la temporada pasada el equipo remató la primera fase de la liga con solo 24 puntos, el más bajo registro de la historia y en promedio de descenso (la Leonesa, de hecho, bajó en junio con 48, en esa línea de solvencia). Por lo que, llegar como mínimo a esa cifra, aunque no generaría tranquilidad real, sí que sería valorado como un gran éxito en estos momentos de honda zozobra.

Todo lo que no sea llegar a Nochebuena con, al menos, esa media docena de puntos en estas tres próximas jornadas tendrá una repercusión ostensiblemente negativa en el pulso del Real Zaragoza. Mucho más si se tiene en cuenta que es urgente y obligatorio reparar el talón de Aquiles de este año: el nefasto rendimiento en La Romareda como locales, donde solo ha ganado uno de los 8 partidos de liga jugados en el estadio municipal. Razón por la que los duelos ante el Córdoba y el Extremadura tienen ese valor añadido que los convierte en citas de máxima importancia ante la afectada afición blanquilla. Por todo lo que, además, puede derivarse imprevisiblemente de no salir bien el ruego y el acto de fe.

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