Despliega el menú
Real Zaragoza

Depresión y resurrección: Real Zaragoza y Cádiz, mutación radical en 40 días

El Cádiz que pisó La Romareda hace mes y medio en la Copa era antepenúltimo, solo había ganar 1 partido en 9 jornadas y nadie creía en él tras una racha de 8 semanas sin ganar. Hoy es 7º y roza la Promoción.

Las dos clasificaciones que explican la reacción del Cádiz y la depresión del Real Zaragoza en las 6 últimas jornadas.
Las dos clasificaciones que explican la reacción del Cádiz y la depresión del Real Zaragoza en las 6 últimas jornadas.
HA

La observación directa y breve de las dos clasificaciones parciales que apoyan esta información evita cualquier exceso de literatura y explicaciones anexas a las mismas. Una, la de la jornada 9ª, recoge la situación entonces del Real Zaragoza y, sobre todo, el Cádiz, su rival en la noche de este viernes, cuando ambos abren la 16ª fecha de la competición liguera en La Romareda (21.00). La otra es la actual, la de hoy, la que rige al inicio de este fin de semana.

[Lea aquí la crónica del partido Real Zaragoza - Cádiz]

En la primera, el Cádiz aparece antepenúltimo, 20º clasificado, con solo un partido ganado en las primeras 9 jornadas, con apenas 7 puntos, en situación catatónica tras sumar 8 partidos seguidos sin ganar. En la segunda, la vigente, los gaditanos se han aupado a la 7ª posición, fruto de una resurrección tremenda, logrando una racha de 6 partidos invicto, con 5 triunfos y un empate en ese periodo fértil, es decir, 16 de los 18 últimos puntos en disputa.

Desde el prisma zaragocista, en la de la 9ª jornada el equipo -todavía dirigido por Imanol Idiakez- caminaba en la 14ª posición, con 10 puntos (3 más que los cadistas), todavía con el sonsonete a su alrededor de que aquello era una mala dinámica puntual que, con un equipo mejor que el de la temporada pasada y todavía en fase de readaptación en un tramo corto de liga como se llevaba transcurrido, iba a solventarse en cualquier momento para volver a estar en la zona alta de la tabla como norma habitual. La vista del escalafón en estos momentos denuncia que nada de eso ha ocurrido. Al contrario, todo ha ido a peor. Idiakez fue despedido y llegó Lucas Alcaraz a coger el timón del vestuario. Y el equipo se ha caído más hacia el fondo, sin retomar las constantes vitales con cierta cadencia esperanzadora (aun contando con el triunfo balsámico de Tarragona en este trecho), llegando a pisar la zona de descenso a Segunda B hace tres semanas y, en la previa a recibir al Cádiz, instalado en la cota de puntos que avisan de riesgo letal, 5º por la cola empatado con el Elche.

El Real Zaragoza, en la jornada 9ª cuando el Cádiz se ahogaba en el fondo abisal de la tabla y todo parecía negro en la ciudad gaditana, estaba a solo 4 puntos de la zona de Promoción de ascenso. Ahora, 6 semanas después, esa distancia se ha ido ya hasta los 9 puntos. Por su parte, los amarillos han remontado en este corto espacio de reloj y calendario 13 escalones en la clasificación: del 20º al 7º lugar en un acelerón prodigioso que los hace ser los mejores de la categoría en los recientes 40 días. Es una evidencia que Real Zaragoza y Cádiz ofrecen las dos caras opuestas de la moneda en Segunda: la de la crisis frente a la de la reacción, la de los problemas crónicos frente a la de las soluciones inmediatas, la del desasosiego de la ausencia de resultados frente a la del rearme moral a base de victorias.

El devenir de los acontecimientos se resume enseguida. El Cádiz, cuando vino a La Romareda en la Copa el 17 de octubre (hace nada), barajaba incluso echar a su entrenador emblema, Álvaro Cervera, un intocable en el último trienio largo. Aquel 20º clasificado en liga, plagado de suplentes, empezó en Zaragoza su buena dinámica, en La Romareda halló su punto de inflexión. Ganaron 0-1 y, lo que podía parecer anécdota esa noche, ha pasado a ser un hito referencial para ellos. Después, aún patinarían en el Carranza al no pasar del 0-0 frente al Sporting de Gijón en el retorno a la liga. Pero han llegado 5 victorias consecutivas: 1-2 en Lugo, 5-1 al Elche, 2-0 al Reus, 1-3 en Córdoba y, el pasado fin de semana, 4-1 a Las Palmas. Un aluvión de puntos y, como se aprecia, de goles a favor. Un torbellino súbito, un huracán positivo que tiene a los hinchas gaditanos boquiabiertos de satisfacción. Para guinda, en la ida de los dieciseisavos de final de la Copa, tumbaron también al Espanyol de Primera por 2-1. Lo suyo es un sin parar.

Mientras tanto, simultáneamente, el Real Zaragoza decidió destituir a Idiakez y cambiar de entrenador, política inversa a la aplicada por los mismos responsables del área deportiva del club el año anterior. Y, lejos de encontrar el camino de la revitalización que sí ha transitado el Cádiz (algo así era lo que se pretendía desde los despachos de Lalo Arantegui, José Mari Barba y la dirección general), el cuadro zaragocista, en esas mismas fechas, ha ido dando tumbos sin encontrar el modo de revivir. Así, empataba 1-1 en La Romareda con el Tenerife; perdía 2-0 en Elche; volvía a caer en casa ante el Granada por 0-2; ganaba, gracias a Dios, por 1-3 en Tarragona; pinchaba otra vez como local, 2-2 con el Mallorca; y salía derrotado de nuevo el pasado domingo en Alcorcón, por 2-0.

En el cotejo de las últimas 6 jornadas, las de los recorridos radicalmente inversos entre ambos contendientes, el Cádiz ha sumado 16 puntos por 5 el Real Zaragoza. Un talud de 11 puntos a favor de los andaluces en apenas unos días de competición.

Este es el choque de dinámicas que se va a vivir en La Romareda este viernes a las 21.00, en puertas, a minutos del inicio del mes de diciembre, el último de 2018. Un envite con unos prolegómenos de alta tensión por las enormes necesidades del Real Zaragoza que, además de las cuestiones más básicas de sus dificultades de juego y solvencia en los marcadores (sobre todo en campo propio, donde tiene lugar la cita), tiene la perentoria obligación de imponerse a estos valores añadidos que porta el rival, el Cádiz, en este caso concreto. Un reto de alto rango, por ello.

Etiquetas
Comentarios