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Real Zaragoza

El partido de Aspanoa calienta motores con una visita especial

Cani, Cedrún y Lafita se han acercado a la sede de Aspanoa para firmar autógrafos y balones a los niños con cáncer de Aragón.

Los exjugadores del Real Zaragoza Lafita, Cani y Cedrún con los niños con cáncer de Aspanoa.
Los exjugadores del Real Zaragoza Lafita, Cani y Cedrún con los niños con cáncer de Aspanoa.
Aránzazu Navarro

La cara más amable del fútbol dibujará sonrisas este fin de semana en Zaragoza. El domingo a las 11.30 en La Romareda se celebrará el partido de Aspanoa, que ya calienta motores con los actos previos a la cita tradicional. La predisposición es inmejorable porque la causa lo merece: apoyar a las familias de los niños con cáncer de Aragón. En el prólogo de la fiesta, que enfrentará a los veteranos del Real Zaragoza y de la selección española, los exjugadores zaragocistas Andoni Cedrún, Rubén Gracia 'Cani' y Ángel Lafita se acercaron a la sede de Aspanoa para firmar autógrafos y balones a los más pequeños.

Francisco Bribián, vicepresidente de Aspanoa, ha enumerado los beneficios del evento: "La recaudación del partido es una parte muy importante de nuestro presupuesto, que va destinado al apoyo de padres y niños con cáncer. La gente también nos va a conocer más y así es más fácil obtener otro tipo de ingresos. Además, hemos podido meternos en un proyecto de investigación y la idea es hacer más cosas".

Una venta de entradas que va a buen ritmo. El año pasado 18.000 personas acudieron al estadio, una cifra que pretende aumentarse. Cedrún reconoció la solidaridad de la sociedad aragonesa: "La gente de Aragón es muy buena y su respuesta siempre es enorme. Hay que dar la enhorabuena a esta sociedad". En la misma línea que el exguardameta, Cani destacó que "lo importante es ayudar y que sea un día feliz. Colaborar desde dentro, en La Romareda, es una gran oportunidad y estamos encantados". Lafita, poniéndose en el lugar de los padres, afirmó que "todo lo que sea aportar es obligatorio". El canterano, que regresará al césped de La Romareda después de muchos años, confirmó que "el gusanillo nunca se pierde porque la cabra siempre tira al monte. Siempre apetece volver a casa".

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