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Alcaraz: “Necesitamos una reacción urgente, una racha positiva rápida”

El nuevo entrenador del Real Zaragoza describe para HERALDO sus sensaciones personales tras su reciente aterrizaje en el equipo, al que debe sacar de dos meses de severa crisis que lo han alejado de la pelea por el ascenso y lo tienen en lo más bajo de la tabla.

Lucas Alcaraz posa para HERALDO DE ARAGÓN en la Ciudad Deportiva, este miércoles 31 de octubre de 2018.
Lucas Alcaraz posa para HERALDO DE ARAGÓN en la Ciudad Deportiva, este miércoles 31 de octubre de 2018.
Aránzazu Navarro

Después de dos décadas como entrenador, a los 52 años llega por fin Alcaraz al Real Zaragoza. Antes, no menos de cinco veces apareció en ternas de candidatos, pero nunca cuajó.

Yo creo que la única vez que hubo una posibilidad real fue en el año 2002. Fue un año que el Real Zaragoza descendió a Segunda, el que acabó viniendo Paco Flores. Pero yo entonces tenía contrato en vigor, con el Recreativo de Huelva, y acabábamos de ascender a Primera. Y al final no se dio. El resto de las veces… fueron tientos, pero sin llegar a profundizar al final. Bueno, ahora llego en estas circunstancias y, seguramente, estaré más preparado que en aquella época por todo lo que llevo madurando.

Granadino, andaluz… puede parecer para los más jóvenes que aterriza en lugar alejado de su ámbito. Pero nada más inexacto. Usted tiene su porcentaje de zaragocista desde bien niño.

Sí. Por mi tío Manolo González, el tercer jugador que más partidos ha jugado en la historia del Real Zaragoza. Es el hermano de mi madre. En casa todos somos granadinistas de cuna, pero desde aquella época de los sesenta y los setenta, todos tenemos nuestro puntito zaragocista. Yo, con 6, 7 u 8 años, fardaba en el colegio y con mis amigos de mi tío Manolo. Tener un tío carnal jugando en Primera División, en un equipo grande como aquel (empezó con los Magníficos, concluyó con los Zaraguayos), en aquella época infantil era algo muy grande. Yo lo decía en la escuela y había gente que no se lo creía al principio. Mi tío jugó 14 años aquí, en un tiempo donde el Zaragoza era muy importante. E incluso se quedó a vivir para siempre aquí. Así que fíjese el vínculo.

Y no solo su tío está en la historia del fútbol español. El abuelo Manolo también jugó… y llegó al Real Madrid.

La cosa viene de lejos, así es. Mi abuelo ha sido el gran referente para mi tío y para mí. Yo tuve mucha suerte porque me crié con él desde que tengo uso de razón. El abuelo abría la boca y no hacía falta que nos pidiera que nos quedáramos. Era muy bonito escucharlo hablar de fútbol. Y cuando mi tío Manolo venía a Granada por Navidad, oírlos a los dos era una delicia. Fue una universidad para mí. Un privilegio del que presumir. Enorme.

Luego, la mezcla de genes ya no dio un Alcaraz futbolista de Primera División. ¿Hasta dónde llegó usted?

No, no… no pudo ser. Yo jugué en el filial del Granada y, de allí, salí a jugar en un equipo de un pueblo, al lado de la capital, el Huétor Vega. Ahí me di cuenta de que lo que me gustaba era entrenar. Como jugador no iba a llegar alto pero, además, enseguida vi que lo del banquillo me enganchaba. Y por ahí me tiré. Mi abuelo había sido entrenador y yo tenía esa ventaja mental. Ver el fútbol con él fue siempre para mí una fuente de sabiduría.

¿Qué le ha dicho el tío Manolo González en este aterrizaje tan delicado en un Real Zaragoza tan exigido?

Él sabe que es un reto importantísimo. Pero es que, en la carrera de un entrenador, todo son retos. Me ha transmitido que es una tarea muy exigente, que me va a costar mucho trabajo estar a la altura que requiere ahora el momento de este club. La exigencia sé, por todos, que es muy grande. Pero yo, sin ser pretencioso, me siento preparado para acometer esto.

Factor crucial en su llegada: viene de segundas, en octubre, pronto, releva al entrenador que inició la temporada, Idiakez. Ya ha pasado por ahí. ¿Qué le dicta su experiencia en este escenario?

Primero, hay que empezar trabajando duro para conocernos todos en el equipo y ver lo que hay. Y focalizar todo en intentar ganar como sea. Da igual que sea jugando bien para acabar logrando la victoria o que, ganando como sea acabemos jugando bien más tarde. Da igual el orden, pero lo primero es empezar a ganar ya. Hay que ir más allá del entorno, de la racha mala, que es algo con lo que hay que saber convivir. Los jugadores han de saber que tienen que mejorar su rendimiento, todos. Individual y colectivamente.

Si usted fuera médico, ahora mismo, lo sería del área de Urgencias. Se le pide una reacción rápida, sin tiempo para experimentar tratamientos largos. ¿Es posible aplicarlo a este equipo?

Es cierto. Necesitamos una reacción urgente, una racha positiva rápida que, además, no se quede solo en una simple reacción. Paralelamente a salir del bache, necesitamos poner los cimientos de algo importante a más largo plazo. Creo que, con el efecto del cambio de entrenador, un poco de suerte y algo de acierto, las reacciones de este tipo se suelen dar. Pero el problema es mantener eso en el tiempo. Y aquí se necesita reaccionar ya y, de inmediato, mantener ese nivel.

En Elche todo empezó mal. Al contrario de la tesis, del deseo de todo el mundo: se perdió y se jugó fatal. ¿Qué lectura hace de ese estreno?

Ví que el equipo hizo cosas bien, pero no las tradujo en solvencia ni en sensaciones positivas. Si todo eso no te lleva a generar ocasiones de gol, el fútbol te cambia las sensaciones y te deja mal cuerpo, ves algo que parece soso al ojo del espectador, de la prensa ,de todo el mundo. Yo analizo y veo que necesitamos dos cosas: una, mejorar en los últimos 25 o 30 metros para generar peligro, nos faltan mecanismos para hacer útil la posesión del balón; y otra, es necesario recuperar a los especialistas en esa zona de ataque porque, tenemos alguno, pero en el fútbol, la gente de ataque es fundamental.

Este proyecto está programado para estar arriba en la tabla. Y se ha ido al otro lado de la horquilla. ¿Está preparada esta plantilla, por su perfil, para pelear en otros ámbitos que no tengan los vientos a favor y ocasione vértigos?

Mire, yo consiero que no se es futbolista profesional por el hecho de debutar un día en el primer equipo. Uno no es futbolista hasta que no es capaz de jugar 100 partidos en el primer equipo. Y muchos de estos jugadores tienen ese reto encima. Han de tener mucha autoexigencia sobre sí mismos. Han de pensar que han llegado a un equipo grande, a un gran escenario, pero ahora tienen que demostrar que son actores.

¿Está fallando el amplio grupo de jugadores que acometen su segundo año en la primera plantilla, los nacionales, extranjeros y canteranos que, mayoritariamente, debutaron el año pasado?

Yo creo mucho en la gente joven. Y no creo que la experiencia vaya ligada solo con los años. Yo me he jugado un ascenso a Primera a un partido con el Recreativo y nos han salvado la papeleta los niños. La edad futbolística no tiene por qué coincidir con la cronólogica. Hay jugadores que con 18 años están ya hechos y otros con 30 años siguen temblando ante momentos difíciles. Muchos jugadores del actual Real Zaragoza están ante este reto a partir de ahora. Y yo les voy a ayudar a que lo superen, porque traigo mi larga experiencia para ello. Yo les estoy planteando ya cosas que deben y pueden hacer para salir de donde están. Ahora, ellos tienen que demostrar que están a la altura de este club y de este proyecto.

Es un mensaje con hondura.

Sí. Y sé que me puede costar arrancar. Que es posible que me lleve un tiempo arrancar por las circunstancias que se dan. Entre otras cosas relevantes, porque aún hay que recuperar a varios lesionados que necesitamos muchísimo. Pero estoy convencido de que los jugadores pueden acabar demostrando que están a la altura de este proyecto.

¿Cuánto tiempo necesita Alcaraz para hacer un diagnóstico exacto de los problemas que han llevado al Real Zaragoza a la parte baja de la tabla?

Yo creo que el diagnóstico lo tengo más o menos claro. El Zaragoza está intentando crear algo que tenga poso en el tiempo, y eso habla bien de la idea de la dirección deportiva. Y el equipo está hecho pensando en una forma de jugar, en uno o dos dibujos tácticos concretos. Y con una serie de jugadores que, aparte de dar rendimiento, van a ser patrimonio del club. Y estos parámetros es los que yo debo hacer que funcionen bien, según lo diseñado en la dirección deportiva.

¿Estas líneas de actuación le coartan a usted como entrenador en cierta medida?

No.

Cuando usted empezó, en 1995, los entrenadores eran una cosa distinta a lo de ahora. Ahora trabajan mucho más constreñidos en su área de actuación, más mediatizados.

La cosa ha cambiado, es evidente. Pero a mí, lo que me sigue motivándome con 52 años, es que la gente del fútbol me sigue contratando, más allá de lo que hice en el pasado. Yo entrené a un Racing de Santander super ofensivo, con un equipo armado con Benayoun, Regueiro, Javi Guerrero, Morán… y meses antes venía de un Recreativo opuesto, diseñado hacia atrás, un equipo de pico y pala. Yo, si algo he hecho en mi vida, es reciclarme constantemente. Yo no respondo a clichés y puedo trabajar en cualquier proyecto. La gente lo sabe y me congratula.

¿Es fácil de manejar esta plantilla, respecto de los contratos de cada uno, de sus clausulados, de la manera de entender el equipo desde la dirección deportiva que, como la mayoría, es intervencionista por naturaleza propia en el fútbol moderno?

Yo creo que un entrenador tiene que estar preparado para trabajar con todos los perfiles de clubes. Yo, en algunos equipos, he tenido el rol de mánager general, prácticamente. Y eso me ha salido bien y, otras veces, mal. Y también he trabajado en el Granada, con Quique Pina, Juan Carlos Cordero y Gino Pozzo en la dirección, que eran quienes manejaban absolutamente todo en el equipo, algo que nunca fue un secreto. Creo que sé trabajar con todos los registros y ninguno me hace de más o de menos. Yo considero que, hasta en las direcciones deportivas más intervencionistas, el entrenador tiene que ser una pieza importante y así actúo.

Pero el día a día es radicalmente distinto si un entrenador tiene más o menos aire para respirar en su parcela.

Eso es evidente. Si te traen uno o varios jugadores que no son de tu gusto o que ves que no rinden, yo no puedo hacer que eso funcione bien por puro sentido común. Y, en el tema de contratos, de cláusulas, eso ahora me pilla muy lejos. Yo estoy planificando la alineación del domingo ante el Granada según el rendimiento de los jugadores, sin más. Es una de mis creencias máximas. No voy a mirar nunca los intereses fuera del fútbol de nadie. Y el futbolista me tiene que percibir así, porque si no la cosa no funcionará. Para jugar, solo tiene que valorarse el rendimiento de cada uno, sin que haya nada más allá en la decisión. Es la única manera de que la gente se mate por el equipo.

En Elche, en su estreno súbito y con bajas, el producto salió defectuoso. ¿Eso le invita a hacer nuevos cambios ante el Granada?

No. Yo creo mucho en la semana de trabajo, que para mí arranca el miércoles y termina en el partido de sábado o domingo. No puedo estar cambiando todo a ver si acierto. No puedo ir haciendo cuatro cambios todos los días a ver si sale. Hay que seguir una pauta más firme.

Aterriza a temporada empezada. Hay ya tres meses de vivencias, corrientes de opinión. Jugadores y fichajes en entredicho. Situaciones palmarias de errores, como en la defensa del balón parado, en la fortaleza de los centrales… ¿Esto lo percibe y le afecta?

Esto lo daba por seguro antes de venir, por experiencia. Forma parte de nuestra profesión y tendré que manejarlo. Del mismo modo que, dentro de un mes, si ganamos cuatro partidos seguidos, tendré que estar enfriando euforias porque la gente se viene arriba sin control. De todo me ha pasado y nada me sorprende. No me afecta porque, el que no sepa convivir con este ambiente y con estos entornos, es que no puede dedicarse al fútbol profesional. Este mundo es opinión, es debate, es crítica… y nunca genera relaciones moderadas entre lo de dentro del club y lo de fuera. Estoy acostumbrado y lo entiendo.

¿Qué le pide a la afición a pocos días de su estreno en La Romareda ante el equipo de su ciudad, su Granada?

Quiero decirles que, en primer lugar, trabajo para estar a la altura de ellos porque, ahora mismo, hay un claro desfase entre lo que la afición le ha dado al equipo y lo que el equipo le está dando a la afición. Sé que ahora mismo estamos en el debe respecto de ellos. Y, en segundo lugar, que creo que con una masa social de 27.000 abonados, los resultados tienen que llegar tarde o temprano, que tenemos que seguir unidos para lograr salir de este bache.

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