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Alcaraz y el Elche, una boda rota en el altar

Cosas de la vida: el nuevo entrenador del Real Zaragoza debutará este domingo en Elche, donde hace 3 veranos rompió su contrato justo 2 minutos antes de su presentación oficial.

La camiseta personalizada de Lucas Alcaraz como entrenador del Elche, minutos antes de su presentación suspendida en junio de 2015.
Alcaraz y el Elche, una boda rota en el altar
Antonio Amorós/Información Elche

¡Qué cosas tiene la vida! Casualidades, caprichos del destino, coincidencias rocambolescas. Algo así debe pensar durante esta semana, su primera en el club aragonés, Lucas Alcaraz, el nuevo entrenador del Real Zaragoza. Porque Alcaraz fichó por el cuadro blanquillo el lunes y, de repente, se dio cuenta que su debut en el banquillo será en Elche, en el estadio Martínez Valero, este domingo a las 20.30. ¿Qué tiene de especial esta ubicación para el granadino? Pues que en ese mismo lugar, en la sala de prensa, Alcaraz rompió hace 3 veranos su compromiso con los ilicitanos, que ya estaba firmado, justo 2 minutos antes de que se llevase a cabo su presentación oficial con los franjiverdes. Lo de Alcaraz y el Elche fue una boda rota en el mismo altar. Un fichaje interruptus. Un caso sin precedentes que abrió portadas en aquel tiempo de estío de 2015 y que ahora, con el Real Zaragoza como invitado especial, vuelve a la actualidad irremediablemente.

Lucas Alcaraz, de este modo, está en la historia del Elche como el entrenador más breve que ha tenido club del viejo Altabix. Tan breve como que, tras firmar su contrato, nunca llegó a ejercerlo. Ni entrenó un solo día ni, por supuesto, dirigió ni un solo partido. Nació y murió en horas, como las mariposas de agosto. Fue un técnico nonato en el banquillo ilicitano, como recordaba en las últimas horas el diario Información de la ciudad del Vinalopó.

¿Cómo sucedió aquel divorcio esprés? Singularmente, fue una ruptura en la que el conflicto causante de la misma no tuvo que ver nada con Alcaraz de manera directa. No fue el actual preparador zaragocista el que encontró un engaño o una traba mayúscula repentina que lo llevó a dejar tirado al Elche 2 minutos antes de su presentación, que aguardaban con expectación todos los medios de comunicación en la sala de prensa del Martínez Valero, donde una camiseta personalizada con su nombre (como la que se usó el martes en La Romareda con los colores del Real Zaragoza) esperaba sobre un maniquí para las fotos y las imágenes de televisión que iban a plasmarse en breve rato. Su decisión fue la derivada de una carambola a tres bandas. Un pronto basado en el sentido común que todo el mundo entendió y, al final, agradeció.

La cronología sucinta del caso es esta. El sábado 11 de junio de 2015, pasadas las 9 de la noche, el Elche CF lanzó una nota de prensa en la que anunciaba oficialmente la contratación Lucas Alcaraz como entrenador franjiverde por dos temporadas. El director deportivo, entonces, del club alicantino era Ramón Planes (ex del Espanyol). Pasó el fin de semana y el martes, 14 de junio, la prensa local fue citada al mediodía en la sala de prensa del estadio para la puesta de largo de Alcaraz, cuyo fichaje había gustado en la ciudad de la Dama.

Pero 10 minutos antes de la hora prevista, quien asomó por la puerta fue el referido Ramón Planes, el director deportivo, que comunicó escuetamente que se marchaba del Elche, que dimitía por desavenencias irreconciliables con la propiedad de la SAD. Las horas previas habían sido revueltas en el seno del club ilicitano, con unos líos de tal tamaño que Planes decidió dar la espantada de forma abrupta y súbita. Nadie lo esperaba. A nadie había avisado. Aquella reacción de Planes fue una bomba. Un seísmo que descolocó a todo el mundo durante un tiempo en Elche.

Alcaraz, que llevaba en Elche desde un par de días antes preparando ya su entrada en el club y, obviamente, el acto de su presentación, asistió entre bambalinas a aquel episodio surrealista. Fue una pesadilla valleinclanesca para el granadino, que tuvo que pensar rápido y actuar con celeridad mental cuando apreció la gravedad de lo que estaba aconteciendo en las tripas del Elche CF. Así que, dos despachos más allá de la sala de prensa del Martínez Valero, a Alcaraz su cerebro le mandó no salir a ser presentado. Si quien le había contratado dimitía, no tenía sentido entrar a ocupar un puesto tan relevante como el de entrenador y quedar a expensas de cambios insondables en esos momentos en un futuro muy inmediato.

Además, tras la decisión de Planes, el consejero del Elche encargado del área deportiva, Juan Contreras, también decidió simultáneamente que se anulara la puesta de largo de Lucas Alcaraz. El sentido común de ambas partes coincidió en hacer de aquella boda una ceremonia no consumada in extremis. Los empleados del Elche anunciaron que la rueda de prensa se suspendía hasta nueva orden. Retiraron el maniquí donde esperaba la camiseta personalizada con el nombre de Lucas Alcaraz. El técnico andaluz salió de las dependencias del estadio cariacontecido y se marchó a Granada.

Alcaraz, en su primera comparecencia ante los medios zaragozanos este viernes, habló escuetamente de este peculiar vínculo que mantuvo con el Elche: "Bueno, hace ya tres veranos... pero, aparte, fue una situación en la que todos pensamos que era lo mejor en aquellos momentos. La persona que a mí me llevaba dimitió y... yo creo que era lo lógico que yo no me quedase allí", recordó.

La nueva área deportiva ilicitana que relevó al dimitido Ramón Planes acabaría optando por Alberto Toril como entrenador de esa campaña, la 2015-16. Y Alcaraz ya nunca volvió a pisar Elche dentro de su negociación frustrada con el club alicantino. Lo hará, singularmente, con el Real Zaragoza este fin de semana de octubre.

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