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Real Zaragoza

Imanol Idiakez, cesado

Los canarios igualaron en el minuto 95 el 1-0 que había logrado Ros, de penalti, en el 87 y que parecía ganador.

Idiakez, en el banquillo de La Romareda.
Idiakez, en el banquillo de La Romareda.
Toni Galán

No sale elReal Zaragozade su mala racha de resultados, de su crisis de solvencia, que ya va para dos meses. El Tenerife se llevó un cruel 1-1 de La Romareda al igualar el marcador en la última jugada, ya en el minuto 95, por medio de Acosta de cabeza en una falta volcada al área. Justo en los minutos donde el zaragocismo celebraba todavía el 1-0, que parecía ganador, pues lo acababa de anotar Javi Ros de penalti en el 87, cuando el duelo ya se moría. De este modo, son ya 6 jornadas seguidas sin victorias, sumando solo 3 puntos de 18, lo que ha acarreado el despido de Imanol Idiakez al término del encuentro.

El primer tiempo transcurrió a bajo ritmo de principio a fin. Con los dos equipos pausados en su fase creativa, demasiado previsibles, en especial el Real Zaragoza. Nadie desbordaba porque nadie encaraba con fe y posibilidades de irse de sus marcas. No hubo por ello superioridades, opciones de paredes, de combinaciones rápidas que metieran el balón en el área. En el caso de los aragoneses, ese defecto duró todo el tiempo, sin remedio ni paliativo en el discurrir de los minutos. No hubo ni una sola ocasión de gol de las de verdad en la portería que defendió el inédito Dani Hernández, que ni se manchó la ropa. El hecho de que el Zaragoza jugase sin delanteros puros, con Pombo y Soro arriba en un rol forzado al máximo, tuvo mucho que ver con esta mácula. Una derivada de las bajas por lesión de Álvaro Vázquez, Gual, Toquero, Papunashvili… y de que los dos puntas que quedan en plantilla, Medina y Raí Nascimento, no entren por bien distintos motivos en los planes del día a día.

En el caso de los tinerfeños, la modorra duró 25 minutos, producto de su idiosincrasia cansina en el juego, casi andando en la fábrica del juego desde la medular. Como el Zaragoza no atacaba, ellos no sufrían y, ante su estado de necesidad (igual o más agudizado que el zaragocista), se sintieron cómodos en ese inicio del partido. Pero en el 26, Suso Santana descubrió que el Tenerife tenía mucho a ganar si exponía más. El capitán chicharrero se quedó mano a mano ante Cristian Álvarez en la primera fisura de la zaga local y su chut cruzado, que superó al portero, lo sacó bajo palos Álex Muñoz cuando el 0-1 se cantaba en las gradas. Ahí despertaron los insulares.

En poco rato, Acosta (min. 32) tuvo otro tanto en su bota derecha, tras un mal despeje de cabeza de Delmás a la corona del área. Por fortuna para los blanquillos, el chut a placer se le fue a la izquierda de la portería por dos metros. Y en el 35, el central Jorge Saenz, tras un balón colgado al área de segundas tras un córner, no resolvió bien una mala salida de puños de Cristian Álvarez, un error del guardameta al que La Romareda no está acostumbrada y que pudo costar caro. Ahí asomaron los primeros pitos de censura en las tribunas, el Zaragoza empezaba a hacer aguas atrás además de no tener ninguna mordiente en su vanguardia.

El descanso llegó entre preocupación, porque así no se podía ganar un partido tan vital como este. En la última acción, Delmás cabeceó forzado un córner de Zapater, pero el balón se le marchó alto por poco. Fue como una señal previa al intermedio para que los zaragocistas se pusieran las pilas alcalinas en toda su potencia. Sin llegar al área, sin disparar a puerta, sin forzar a los cinco zagueros canarios, el gol no iba a llegar de ningún modo. Había que cambiar todo, de cuajo. El 4-4-2 propuesto por Idiakez no daba resultado. Zapater y Aguirre por las bandas no daban soluciones, mal apoyados por Delmás y Lasure en este caso. Ros e Igbekeme, por el centro, no tenían imaginación ni cualidades para romper una media siempre en superioridad tinerfeñista. Así que arriba Pombo y Soro eran dos náufragos. Lo mejor, tras los 45 primeros minutos, era el 0-0. Pudo haber sido bastante peor si el Tenerife hubiera sido un rival con más veneno y rasmia.

Salió espoleado el Zaragoza de la caseta, como era menester. Lasure hizo dos subidas por su banda, por fin, eficaces. En la primera, su centro raso no llegó al remate letal de Pombo porque se cruzó Alberto providencialmente. Y en la segunda, doblando al citado Pombo, recibió su pase en el área y chutó por alto al primer palo, golpeando el balón la escuadra con Dani Hernández batido. Fue una pena que los blanquillos no se adelantasen ahí en el marcador. En apenas 2 minutos, habían logrado penetrar en la telaraña canaria como jamás lograron en la primera parte. Zapater también se enchufó para dar pases verticales que rompieran líneas. Igbekeme remató en el área un rechazo tras un córner, pero se interpuso la cabeza de un zaguero para evitar que el balón fuese al marco. Y en el córner consiguiente, Álex Muñoz cabeceó alto por centímetros. Había vida en esos primeros 10 minutos de la reanudación.

El Tenerife, a base de apretar y endurecer el partido, logró salir de las cuerdas. Y en el 60, ya con Naranjo sobre el césped en vez de Nano, asustó a Cristian Álvarez tras el acoso inicial de los locales. Suso Santana se fue en el área de Lasure y remató al lateral de la red, cerca del gol. Se entró en la última media hora con una fase de ida y vuelta bastante vistosa. La segunda parte era mejor, con mucho, que el pestoso primer periodo. Lo que ocurrió es que, según avanzó el reloj, a los dos equipos les entró el miedo a perder. El Zaragoza bajó el pistón inicial y el Tenerife, moviendo el banquillo por goteo y con interrupciones, quiso adormecer el ritmo del juego de nuevo, como al inicio. Cosas de la necesidad suprema de ambos, ubicados en los fondos de la tabla.

Idiakez no consideró mover el equipo con sustituciones y así se alcanzó la recta final del choque, con la misma estructura del inicio como apuesta ganadora. Quizá lo del banquillo no le solucionaba nada relevante al vasco. El ¡Idiakez, vete ya! comenzó a sonar en las gradas. A falta de 13 minutos, Medina suplió a Soro como primer sortilegio en pos del milagro del gol victorioso. Y el colombiano tuvo en su pie derecho el 1-0 en el  84, pero remató al aire un centro raso de Aguirre que solo había que empujarlo. Increíble yerro bajo palos, a bocajarro. Para su buen fario, segundos después, él fue el protagonista del increíble e injustificable penalti del portero tinerfeñista, Dani Hernández, que lo empujó con las dos manos descaradamente mientras el balón volaba. El árbitro lo vio y lo señaló.

In extremis, el Real Zaragoza podía volver a revivir. Javi Ros anotó la pena máxima en el 87 y el triunfo parecía quedarse por fin en casa. Nadie apostó un euro porque los canarios lograsen empatar. De la Fuente Ramos dio 5 minutos de aumento. Oltra, el entrenador visitante, metió a Malbasic a la desesperada. Idiakez, al contrario, intentó sujetar el crono y el juego con Buff y Perone. Pero los hados del destino cruzado y negativo están fijados con el Real Zaragoza. Con el tiempo ya consumido, una falta tonta que nunca debió hacer Álex Muñoz la colgó Milla al mogollón y Acosta cabeceó el 1-1. Era el 95. La desazón y el hundimiento llegaron para apagar de un solo riego a fila la euforia que se había desatado con el tanto de Ros.

Así que el epílogo no pudo ser más cruel. El 0-0 feo que imperó hasta faltando 3 minutos hubiese sido igual de dañino en puntos y clasificación. Pero este 1-1 que se obró en los estertores del duelo, por su formato, por su modo de ser, abrió aún más la herida por la que sangra el Real Zaragoza desde hace ya casi dos meses. No logra ganar. No sabe. No puede. Y el despeñamiento en la tabla es progresivo e inevitable. Un punto es renta insuficiente en las circunstancias que concurren. Y la cara del equipo no da buenas sensaciones en términos generales.

La gente se marchó a casa con un sofocón de aúpa. Con ese sentir de que el año se está torciendo, una vez más, de mala manera. El fútbol sigue hablando en este idioma tan suyo. Dejando en evidencia la insuficiencia del actual Real Zaragoza para ganar partidos. Solo 2 de 10. El equipo ya es 16º en el escalafón de Segunda y ahora se trabaja para encontrarle sustituto al destituido Idiakez.

Ficha Técnica

Real Zaragoza: Cristian Álvarez; Delmás, Verdasca, Álex Muñoz, Lasure; Zapater, Javi Ros, Igbekeme, Aguirre (Perone, 92); Pombo (Buff, 90) y Soro (Medina, 77).

CD Tenerife: Dani Hernández; Luis Pérez, Carlos Ruiz, Alberto, Jorge Saenz, Héctor Hdez. (Malbasic, 88); Milla, Acosta, Undabarrena; Suso Santana (Joao Rodríguez, 71) y Nano (Naranjo, 60).

Árbitro: De la Fuente Ramos (Comité Castellano-Leonés). Amonestó a Javi Ros (29), Verdasca (34), Nano (42), Jorge Saenz (54), Álex Muñoz (59) y Dani Hernández, (85).

Goles: 1-0, min. 87: Javi Ros, de penalti. 1-1, min. 95: Acosta.

Incidencias: Noche con excelente temperatura en Zaragoza, 21 grados y cielo despejado. El nuevo césped de La Romareda lució en un estado óptimo. En las gradas, alrededor de 22.000 espectadores.

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