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Eguaras: su regreso, todavía sine díe

Idiakez advierte de que "todavía siente molestias" y avisa: "vamos a tener que aplicar un poco de paciencia con él".

Íñigo Eguaras, de baja desde principios de junio.
Íñigo Eguaras, de baja desde principios de junio.
Aránzazu Navarro

Íñigo Eguaras lleva 3 meses y medio sin jugar un partido, estuvo más de 2 meses y medio sin poder entrenar y acumula 20 días de incorporación progresiva al grupo, con numerosas limitaciones y mermas físicas a causa de la dolorosa y seria pubalgia que le afecta desde el final de la temporada pasada. Por todo estos antecedentes, muy a tener en cuenta y a respetar desde el prisma médico, el regreso a los terrenos de juego del centrocampista navarro todavía se encuentra diagnosticado con el epígrafe 'sine díe'. No hay fecha fijada, ni prisas por establecerla, aunque algunos elementos tangenciales al caso se empeñen en querer correr más que la luz.

La situación de Eguaras, a mitad de septiembre de 2018, la explicó el entrenador, Imanol Idiakez, de forma cristalina antes de viajar a Almería. "Seguimos pendientes de su evolución y todavía siente molestias. Vamos a tener que aplicar un poco de paciencia con él", advirtió el donostiarra con rotundidad.

El de Ansoáin está viviendo el trance de más dura digestión para los futbolistas que sufren pubalgia: el de asumir que, prácticamente siempre, van a tener que jugar con dolor hasta su retirada. Este daño es molesto y tiene una sintomatología constante que mantiene un mínimo de algias en la zona púbica e inguinal con la que el paciente ha de acostumbrarse a convivir. El dolor fuerte irá y vendrá, aparecerá y desaparecerá por momentos, en diferentes etapas, según cada persona. Pero la carcoma de una pequeña molestia constante siempre estará ahí presente, la mayor parte de los días. Y no solo durante los minutos que se disputen en un campo de fútbol, sino también después, en la vida ordinaria y particular.

Por eso, Idiakez abundó más en su descripción ante los medios de comunicación. "Necesitamos que deje de sentir esas molestias o, en todo caso, que las controle y pueda ponerse físicamente a tono para poder comenzar a competir". Es decir, Eguaras todavía está en fase de conocer su mal, de calibrar lo que le provoca más o menos dolor en cuanto a esfuerzo físico o a movimientos relativos al juego del fútbol. Y alcanzar el estado de mínimos con el que ponerse a disposición del entrenador puede llevarle todavía un tiempo prudencial. Por ahora, como Idiakez expuso con nitidez, Eguaras no ha logrado ponerse en el tono físico adecuado para barajar su inclusión en una citación firme, de las de 18, de las de ir para jugar aunque sea solo unos minutos.

La impresión generalizada de todos los implicados (jugador, médicos, fisios, entrenador) es que el problema progresa adecuadamente hacia la recuperación de Eguaras para el fútbol de competición. Todo dentro del tratamiento conservador que se decidió aplicar a su pubalgia, diferente por completo al caso de Raúl Guti, que pasó por el quirófano hace semanas en busca de su mejoría. Todo va correctamente... pero poco a poco. Querer correr en una pubalgia es de necios, algo así como completar en atletismo los 3.000 obstáculos con un huevo en una cucharilla sujeta con los dientes sin que se caiga al suelo.

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