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Real Zaragoza

El Real Zaragoza empata con el Levante a uno y pierde el trofeo por penaltis

En un buen partido, con goles de Rochina y Pombo, los aragoneses estuvieron a la altura de otro rival de Primera y emitieron señales positivas.

Real Zaragoza - Levante
Real Zaragoza - Levante
Daniel Marzo

El primer tiempo fue ágil, dinámico, precioso de ver por el afán ofensivo de ambos equipos. Una catarata de llegadas a ambas áreas por la disposición ofensiva tanto de Imanol Idiakez, que se presentaba en La Romareda como técnico zaragocista, como por parte de Paco López, el entrenador levantinista. El 1-1 del descanso se quedó corto y bien pudo ser el triple en los guarismos si los rematadores hubiesen estado más atinados ante dos excelentes porteros, Cristian Álvarez y, curiosamente, Aitor Fernández, el guardameta granota que fue el que cerró la temporada hace dos meses en La Romareda como portero del Numancia en la fatídica promoción de ascenso perdida por los aragoneses.

El Levante se adelantó en el marcador gracias a una genialidad del exzaragocista Rochina, que se inventó un zurdazo desde 30 metros en el minuto 15 que se coló como un obús cerca de la escuadra izquierda del marco blanquillo. Imparable y bello tanto. El Zaragoza empató en el 33 en una plástica y vistosa acción que, tras un centro de Benito fue rematada en semichilena por Pombo, superando a Aitor pegado al poste derecho. Un gol de bandera muy aplaudido desde la grada. Cuando llegó esta igualada, el cuadro zaragozano había hecho méritos suficientes para equilibrar el tanteador por medio del debutante Marc Gual (minutos 20 y 32) y del propio Pombo (en el 28), pero ambos pecaron de precipitación y falta de puntería en el momento de la verdad.

Cierto es que, en el primer tramo del periodo inicial, los 25 primeros minutos, fue el Levante quien llegó más y mejor a la antesala del gol. Coke cabeceó solo un córner en el minuto 5 pero se le marchó alto por poco. Morales, en el 11, se fue a la espalda de los centrales y, solo en el área, empalmó mal, flojo, fuera. Tras el tanto de Rochina, fue el ariete levantinista Raphael Dwamena, su último fichaje, el que encadenó hasta tres claras opciones para apuntillar a un Zaragoza que dejaba demasiados espacios atrás, con un Verdasca desubicado como medio centro y con pocos apoyos efectivos de los interiores, Ros e Igbekeme, en el repliegue, dado que los laterales valencianos, Coke y Toño, eran dos estiletes por las bandas. El punta ghanés marró en el 18 a bocajarro, topándose con un paradón de Álvarez. En el 23, remató de nuevo a quemarropa pero alto un córner que tocó mal hacia atrás Igbekeme. Y en el 26 se fue de Perone con un quiebro de cintura y su centro raso y cerrado no lo empujó nadie a gol. Ahí, el Levante perdonó la vida al Zaragoza y, como es norma en el fútbol, lo pagó con el empate.

Tras el 1-1, el equipo aragonés se creció y los granotas notaron los efectos anímicos de esa diana de Pombo. El debutante Gual se fue en el área de Chema Rodríguez con dos quiebros y su chut lo sacó a córner Aitor. Javi Ros, instantes después, con un zapatazo desde fuera del área forzó al portero visitante a rechazar con apuros en la raya. Y al borde del intermedio, Pombo, tras pase al espacio del propio Ros, tocó ante el guardamenta del Levante que reaccionó bien para evitar el volteo en el marcador.

El Real Zaragoza empata con el Levante a uno y pierde el trofeo por penaltis

Destacó sobremanera Soro. Como ya es habitual en los últimos partidos. El joven canterano está pidiendo a gritos quedarse en el primer equipo. Su técnica, sus controles, sus pases, sus desmarques, tienen un desparpajo y una calidad que lo hace diferente al resto. Muy diferente. También lució Pombo junto a Gual en la punta, muy rápidos y verticales. Gual, quizá algo individualista, ansioso por demotrarlo todo el primer día, pecado de juventud. Benito, por la derecha, con altibajos fue un lateral profundo. En el otro lado, el chaval Clemente anduvo más timorato, como parece normal, más dedicado a defender, según la doctrina de Idiakez para los defensores. En la medular, Verdasca mostró una vez más que lo de la distribución de juego no es lo suyo, y Ros e Igbekeme, por rachas, alternaron buenos ratos hacia arriba con dificultades en el retroceso.

El segundo tiempo arrancó sin cambios en el Real Zaragoza y con tres novedades (cuatro, por la lesión previa al descanso de Rochina) en el Levante. Idiakez quería ver a este once inicial un rato más largo de lo que ha sido habitual durante la pretemporada. El guión del partido cambió sensiblemente. El parón de un cuarto de hora paralizó las neuronas de unos y otros y todo se reanudó con mucha más calma. El duelo ya no era tan abierto y los sistemas defensivos parecieron haber apretado tuercas. En el Zaragoza, sobre todo, el calor y el cansancio tuvieron algo que ver en ello. Igbekeme pasó a ayudar más a Verdasca con la pelota y, tanto el nigeriano como Ros, se esmeraron con eficacia en los apoyos a la zaga, que lo agradeció claramente. Clemente, por su flanco izquierdo, se mostró más participativo y suelto, mejorando prestaciones respecto de la primera mitad.

El primer cuarto de hora transcurrió sin ocasiones claras en ningún área. En el 62 fue el Levante el que avisó primero, con un cabezazo de Coke que rozó la escuadra. Idiakez decidió mover el banquillo a falta de solo 23 minutos. Lasure jugó sus primeros minutos del verano, Gual descansó tras su acelerado estreno. En la pizarra, todo siguió igual, con Soro metido en punta junto a Pombo, un par de pasos más adelante. Pombo, en el minuto 71, firmaría la primera y única opción de gol zaragocista en la segunda parte, con un quiebro al borde del área que culminó con una rosca que rozó el poste por fuera. Todo llegaba con cuentagotas en las áreas. Nada que ver con lo ocurrido antes del refrigerio. El partido fue mucho más feo en los segundos 45 minutos. Todo empezaba a oler a tanda de penaltis para saber el vencedor del trofeo.

Cuando restaban 13 minutos, debutaron Medina, Aguirre y, en cierto modo, Pep Biel en La Romareda. Eran cambios de oxígeno para los agotados Pombo, Soro y Verdasca. El pivote central pasó a desempeñarlo Ros… pero solo 3 minutos, pues enseguida entró en juego Torras por él. Y los dos puntas fueron los citados Medina y Aguirre, al que le anularon un gol por fuera de juego claro nada más romper a sudar. Eso sí, había resuelto maravillosamente en mano a mano ante el portero. El choque acabó alborotado por tanta sustitución a discreción. Solo Perone completó el partido. Y, en medio de cierto sopor final, se llegó a los lanzamientos desde los once metros, como estaba cantado hacía largo rato. Ahí, fue más certero el Levante. 

Ficha Técnica

Real Zaragoza: Cristian Álvarez; Benito (Delmás, 85), Perone, Álex Muñoz (Grippo, 67), Clemente (Lasure, 67); Verdasca (Aguirre, 77), Javi Ros (Torras, 80), Igbekeme (Nieto, 85), Soro (Pep Biel, 77); Pombo (Medina, 77) y Marc Gual (Buff, 67).

Levante UD: Aitor Fernández; Coke, Chema Rodríguez, Postigo (Róber Pier, 46), Toño García; Prcic (Manzanara, 53), Campaña (Doukouré, 82); Simón (Bardhi, 46), Morales (Rubén García, 53), Rochina (Jason, 43); y Raphael Dwamena (Roger, 46).

Árbitro: Ocón Arráiz (Comité Riojano). Amonestó a Chema Rodríguez (39).

Goles: 0-1, min. 15: Rochina. 1-1, min. 33: Pombo.

Incidencias: 48º Edición del Trofeo Ciudad de Zaragoza-Memorial Carlos Lapetra. Noche calurosa en Zaragoza, con 32 grados. El césped de La Romareda, algo seco e irregular. En las gradas, alrededor de 5.000 espectadores. Se guardó un minuto de silencio por el fallecimiento hace un mes de Pepín, jugador zaragocista del equipo campeón de Los Magníficos.

Tanda de penaltis: Coke, gol (0-1). Pep Biel, gol (1-1). Bardhi, gol (1-2). Perone, falla (1-2). Jason, gol (1-3). Delmás, gol (2-3), Roger, gol (2-4). Medina, falla (2-4).

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