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Real Zaragoza

Victoria final del Real Zaragoza en Barcelona que vale el tercer puesto

Los suplentes blanquillos, con goles de Vinicius y Febas, superan 0-2 al Barça B y aprovechan la derrota del Sporting en Córdoba para subir un puesto en la tabla. Buff y Vinicius fallaron dos penaltis.

Vinícius celebra el primero gol del Zaragoza.
Vinícius celebra el primero gol del Zaragoza.
Albert Salamé

Final perfecto, redondo, precioso para el Real Zaragoza. Los aragoneses ganaron 0-2 en la última jornada al Barcelona B en el Mini Estadi azulgrana y se beneficiaron de la derrota del Sporting de Gijón en Córdoba para concluir la liga en el puesto 3º, un gran éxito que permite afrontar la promoción con el factor campo a favor (la vuelta siempre será en La Romareda) y, sobre todo, con la prevalencia de esta clasificación en caso de empate en las eliminatorias (no hay tandas de penaltis). Fue un día extraño, desde la composición de la alineación, repleta de inhabituales y si apenas titulares; con un rival también en fase de apagón tras su fracaso en la competición; y con un estadio semivacío que poco ayudaba a generar un ambiente de tensión en una jornada decisiva.

La primera parte fue escrita en ritmo andante, como se sospechaba dado el perfil del partido, con el Barça B ya descendido y desahuciado de la categoría, y el Real Zaragoza ciertamente cambiado en sus hechuras habituales, lleno de suplentes, con un once irreconocible respecto del que ha obrado tan sobresaliente segunda vuelta hasta alzarse a los puestos de promoción a Primera División. Por momentos, el partido fue aburrido, sin tensión, sin ese gas carbónico que tienen en Segunda las últimas jornadas.

Y en ese guión prácticamente constante desde el minuto 1 al 45, resultó que los zaragocistas sacaron mejor provecho a sus escasas opciones de peligro en el área. Porque casi de la nada, de entre infinidad de minutos sin acercarse cerca del portero Ezkieta (el tercero del filial culé), los de Natxo marcaron el 0-1 en el minuto 39, obra de Vinicius, su primero de la temporada (ya no se marcha vacío en su estadística) y, con anterioridad, ya habían embocado otro tanto, por medio de Zapater en el 11, anulado por fuera de juego tras un centro de Buff. Fue una gran rentabilidad ofensiva para tan poca exposición en el juego combinativo y de profundidad. No jugó bien este Zaragoza deslavazado en su alineación tipo.

De hecho, el Barcelona B, también cuajado de gente nueva en su adiós al fútbol profesional, llegó más y mejor al lugar de los goles, pero lo falló siempre todo en el último toque. Sarsanedas, un pivote casi inédito todo el año, rozó el tanto en el minuto 2 (rozó la escuadra su chut) y forzó a Ratón en el 31 a hacer la parada de la noche, un zapatazo desde la frontal del área que iba dentro y el portero suplente del Zaragoza sacó a córner con la yema de los dedos. También el prometedor Aleñá, jugando de volante en la medular, llego dos veces a la zona de remate y obligó a Ratón a intervenir en el minuto 4 y, más tarde, en el 25, su disparo se marchó fuera rozando el palo. Lo mismo le pasó a Ruiz de Galarreta, el exzaragocista (que de nuevo ha sido escrutado por la dirección deportiva aragonesa), en el minuto 30. Su remate de rosca se le fue un metro fuera del marco.

Entremedias, mientras los culés cada vez que penetraban llegaban a culminar sus acciones, el Zaragoza estaba romo arriba. Toquero y Vinicius muy desaparecidos. Buff y Febas, sin precisión. Los demás, lentos y al trantrán. Salvo los dos goles, el válido y el anulado, solo hubo que anotar un disparo lejano de Buff que casi acabó en la Travessera de las Corts. Poca cosa en un día soso y sin chispa. Pero lo más importante, la victoria, sabiendo que el Córdoba estaba derrotando al Sporting de Gijón por 2-0 y le estaba poniendo en bandeja la 3ª posición al Zaragoza, se estaba logrando. Así que miel sobre hojuelas. Una maravilla.

Se esperaba con ansias el inicio del segundo tiempo. Ver las consignas de Natxo tras el positivo discurrir de las cosas, tanto en Barcelona como en Córdoba. Era fundamental guardar la ventaja, ese 0-1 precioso. Y, de entrada, hubo que afrontar con intensidad defensiva la salida en tromba de los jóvenes azulgranas, que punteraron el área de Ratón con mucho peligro durante los primeros minutos de la reanudación. La más clara ocasión la desaprovechó Carles Pérez en el 50, tras pase de Aleñá, culminando la jugada con un disparo alto por poco. No parecía que el Barça B fuese a bajar los brazos y a dejarse llevar.

El Zaragoza siguió como en el primer tiempo. Pausado, al ralentí, sin prisas por generar jugadas con intención en punta. Le bastaba con tocar en zona de nadie, con apoyarse atrás incluso con abuso, viendo transcurrir el tiempo sin excesivos padecimientos en la retaguardia. Zapater y Ros ejercían de cortafuegos y poco a poco calmaron los ímpetus de los filiales barcelonistas. El único riesgo provenía de la cortedad de la ventaja, ese 0-1 que pedía algo más para llegar al final absolutamente seguros del éxito. De hecho, en el minuto 61, Tarín cabeceó un córner un tanto forzado y amagó el empate. Un aviso serio de lo que podía sucederle a los zaragocistas si solo se empeñaban en mantener el gol de Vinicius como único objetivo hasta el final. Era lo que parecía estar ocurriendo, pues en las contras, a Buff o Toquero nadie los acompañaba. Quietud exagerada en los posicionamientos conservadores.

Natxo guardó a Zapater a falta de 25 minutos y dio entrada al joven Pep Biel, según rezaba el libreto del día. Demasiado cambio libra a libra sin tener el partido asegurado, pero así venía la partida desde el inicio. De repente, las estadísticas del duelo denunciaban que había transcurrido medio segundo periodo y el Zaragoza no había probado al portero Ezkieta ni había buscado el marco local ni una sola vez. Esa era la partitura. Solo digerible porque los deberes mayores venían hechos de la semana anterior y, además, en este asalto final, también el tanteador estaba siendo favorable sin apenas proponer.

A falta de 20 minutos, el genio de la lámpara se le apareció al Zaragoza en forma de penalti. Centro Buff y la pelota dio el los brazos de Palencia con total descaro. Moreno Aragón señaló la pena máxima. Parecía que el perentorio 0-2 iba a llegar en tiempo y forma para evitar cardiopatías finales. Pero el propio Buff, en ausencia de Borja Iglesias, se encargó del lanzamiento y lo falló. Arrancó dubitativo la carrera y el joven Ezkieta le comió la moral para acabar rechazando a córner y evitar que el partido se acabase ahí. Una pena muy grande tal y como estaba el partido de denso. Siguió la incertidumbre.

Y el mal diente del ataque zaragocista asomó poco después con el mismo rostro, con el mismo mal fario. Vinicius falló otro penalti en el 81, cometido por Costas sobre él mismo. De nuevo lo tiró abajo, como antes había hecho Buff, y Ezkieta se le hizo gigante al brasileño para sacar a córner de manera gemela. O sea, el Zaragoza marró dos penas máximas en apenas 11 minutos, ambas decisivas para haber cerrado el triunfo y la 3ª plaza sin padecimientos. Algo poco común. Inaudito hace largo tiempo.

Menos mal que Febas lo arregló en pleno coletazo de muerte del Barça B, ya en el 88. El leridano cogió la pelota en el campo zaragocista tras un ataque local en tromba y arrancó en una contra en solitario de más de 70 metros. Corrió hasta ponerse delante del arquero local y superarlo suavemente por encima de su salida. Ahí sí, llegó el 0-2 y la felicidad en un extraño partido que terminó de manera redonda, tanto en Barcelona como en Córdoba, donde el Sporting cedió el tercer puesto a los aragoneses, una enorme ventaja de cara a la promoción que ya está aquí mismo.

Ficha Técnica

Barcelona B: Ezkieta; Palencia, David Costas,Tarín, Cucurella; Sarsanedas, Ruiz de Galarreta (Vitinho, 80), Aleñá (Morer, 72); Carles Pérez, Nahuel; y Cardona (Abel Ruiz, 21).

Real Zaragoza: Ratón; Benito, Grippo, Perone, Ángel Martínez; Javi Ros, Zapater (Pep Biel, 64), Febas, Buff; Vinícius (Pombo, 90) y Toquero (Alfaro, 80).

Árbitro: Moreno Aragón (Comité Madrileño). Amonestó a Benito (37) y Vinicius (56).

Goles: 0-1, min. 39: Vinicius. 0-2, min. 88: Febas.

Incidencias: Noche veraniega en Barcelona, con 24 grados. El césped del pequeño estadio anexo al Camp Nou presentó un estado excelente. En un aforo de 18.000 butacas, no hubo ni siquiera un cuarto de entrada, alrededor de 3.000 espectadores, con más de 500 zaragocistas entre ellos.

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