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Real Zaragoza

En busca de la inspiración en el Meadero de la Reina

La Ciudad Deportiva del Cádiz, donde trabajó el Real Zaragoza este lunes, se ubica en esta singular barriada que recuerda a Isabel II y sus necesidades fisiológicas.

Letrero anunciador de la entrada al barrio del Meadero de la Reina, en Puerto Real (Cádiz), donde se ubica la Ciudad Deportiva del club gaditano donde se entrenó este lunes el Real Zaragoza.
Letrero anunciador de la entrada al barrio del Meadero de la Reina, en Puerto Real (Cádiz), donde se ubica la Ciudad Deportiva del club gaditano donde se entrenó este lunes el Real Zaragoza.
José Vidal

No es la primera vez que el Real Zaragoza se entrena en el Meadero de la Reina. Ya lo hizo en 2005, cuando Víctor Muñoz era el entrenador blanquillo y el equipo zaragocista acudió a Cádiz a jugar un partido de liga, entonces, en Primera División. Este lunes de mayo de 2018, los muchachos de Natxo González acudieron de nuevo a la Ciudad Deportiva del club gaditano para dar los últimos retoque físicos y mentales al proceso de preparación del crucial duelo nocturno en el estadio amarillo, el legendario Carranza. Unas instalaciones ubicadas en el municipio de Puerto Real y, más concretamente, en su barriada del Meadero de la Reina.

Un visible cartel así lo anuncia en cuanto se abandona la autovía que recorre, junto a las marismas, la Bahía de Cádiz y se llega desde San Fernando. Con las clásicas letras de sabor andaluz, negras sobre baldosín blanco, se avisa al visitante de que entra en tan histórico lugar de la zona, entre pinos y olor a sal marina. Rotundo aviso: Meadero de la Reina.

¿A qué responde este toponímico nombre? Pues cuenta la 'Crónica del viaje de SS.MM. y AA.RR. a las provincias andaluzas' que, el 3 de octubre de 1862, en un viaje real por estas tierras gaditanas que siempre atrajeron tanto a los monarcas españoles, la Reina Isabel II, a la vuelta de un día de pesca, sintió unas enormes ganas de miccionar y pidió al carretero que parase para proceder al correspondiente alivio. Un paisano observó oculto tras un cañaveral la singular escena y, por supuesto, le faltó el tiempo para difundirla a los cuatro vientos. Así que, conocido y transmitido boca a boca el episodio de inmediato entre los habitantes de estos siempre alegres y ocurrentes lugares de Cádiz y su viva redolada, ese sitio quedó bautizado para los restos como el Meadero de la Reina.

Dicen los archivos que, hasta esos días isabelinos de pesca y apretón renal, esta barriada se denominaba “El descansadero de la venta caída”. Obviamente, Isabel II llevó a un cambio indiscutible de su nombre en los planos y mapas de la Bahía de Cádiz, porque las cosas que decide el pueblo espontáneamente no las puede revocar ni la ley más severa del mandamás que proceda.

Por cierto, pegado al Meadero de la Reina, en cuyo pinar están los campos de entrenamiento del Cádiz CF que utilizó este lunes el Real Zaragoza en Puerto Real, se halla el barrio Jarana. La explicación de los motivos de este nombre queda pendiente para otra ocasión. Pero sí, en efecto, según el acervo popular de los lugareños, es lo que parece.

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