Real Zaragoza
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Delmás, el valor del corazón

El lateral derecho, feliz por su vuelta al equipo, reclama serenidad en el momento clave de la temporada. Regresó al equipo a lo grande, con una asistencia y exhibición atrás.

Delmás corre junto a Pombo.
Delmás corre junto a Pombo.
Raquel Labodía

La exhibición de bravura, corazón y valor de Julián Delmás contra el Sporting de Gijón aún encoge el alma. En su vuelta al lateral derecho, al joven zaragozano, le tocó la vigilancia de una de las más peligrosas fieras de la categoría, Jony, en un partido de exigencia, concentración y acierto. Delmás sacó los pulmones por la boca en la primera mitad y lo contuvo, tiempo en el que, además, calculó un pase de antología que acabó en el segundo gol de Borja. Y en la segunda mitad, sufrió como nadie, sujetándose los gemelos, goteando ácido láctico por las orejas, pero saliendo, de nuevo, vencedor contra el extremo asturiano.

La imagen de Delmás fundido, con las fibras tiesas, pero feliz solo tiene la explicación de las cosas que se hacen por amor, en este caso, al Zaragoza. La defensa que hizo de su escudo ofrece mucha de las razones de por qué este equipo están donde está. El guerrero Delmás, ese tipo de jugador que siempre conecta con la grada porque entiende que trabaja para ella, no puede estar más feliz: "Lo estoy a nivel personal por mi partido, pero también por el equipo y la victoria. El Sporting tiene grandes futbolistas, venía de una gran dinámica".

Resuelto en su discurso, casi tanto como en su juego, al lateral derecho aragonés le tocó la oportunidad de salir de inicio después de una docena de partidos a la sombra de Alberto Benito. Contra el Sporting, la presencia de Jony y el fuego enemigo por los flancos exigía más agresividad defensiva y marcajes más físicos, por lo que Delmás tuvo una nueva oportunidad.

"Siempre trabajo con la misma idea y con las mismas ganas. Nunca he perdido la ilusión. El entrenador volvió a contar conmigo y estoy muy contento", señaló ayer en la Ciudad Deportiva.

El volcán que fue La Romareda no era desconocido para Delmás. Pero una cosa es ver la lava de la pasión desde las gradas y otra bien distinta es notarla cómo cae encima cuando se está abajo. "Fue increíble. Nunca había vivido algo así en el césped, desde la salida al campo ya, con el himno cantad a capela y el mosaico. La afición nos está ayudando mucho. Ese apoyo nos hace dar un punto más cuando no puedes", afirmó Delmás, uno de los cinco jugadores amamantados en la Ciudad Deportiva con los que el Zaragoza labró la victoria contra el Sporting: "Se ve que el Real Zaragoza tiene una gran cantera. Estoy muy orgulloso por mí y por mis compañeros que hace nada estaban jugando conmigo en Tercera. Ojalá dure muchos años", resaltó el defensa.

El equipo está bien posicionado, cuarto, a falta de cuatro jornadas. Tiene renta y tiene colchón de puestos en su carrera hacia el ‘play off’. Pero Delmás, siguiendo el discurso instaurado y gestionado por Natxo González, sobre la necesidad de calma y serenidad, pide cautela: "La victoria contra el Sporting es muy importante. Pero aún nos quedan cuatro finales. Debemos tomar esos partidos como los anteriores. No podemos confiarnos y hay que salir a ganar todo lo que nos queda".

La siguiente etapa, en Cádiz, puede ser decisiva en caso de victoria: "Es un rival directo. Debemos ir a ganar, sería muy importante un triunfo. Un gran paso hacia el ‘play off’. Pero hay que estar tranquilos".

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