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Real Zaragoza

Real Zaragoza: ¡Ojo, Cataluña!

Algo ha pasado siempre en los campos catalanes en los últimos años: la catástrofe de Palamós, el K.O. de Popovic en Tarragona, el gafe del Mini Estadi o Sabadell... o los casos de Gerona.

A la izquierda, los jugadores del Real Zaragoza tras la catástrofe del 6-2 de Palamós ante el Llagostera hace dos años. A la derecha, la euforia tras la remontada histórica en Gerona en la promoción de 2015. Dos de los raros episodios vividos en Cataluña en el último lustro.
Real Zaragoza: ¡Ojo, Cataluña!
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Reus-Real Zaragoza, campo catalán, sinónimo de máxima atención para los blanquillos. Algo de misterio envuelve a la mayor parte de los partidos que juega el cuadro zaragocista en tierras catalanas desde que bajó a Segunda División hace ya casi 5 años. Muchos de los acontecimientos más extraños acaecidos con los blanquillos como sujetos protagonistas tuvieron Cataluña como lugar de los hechos. No todos son malos pero, ciertamente, la mayoría no son positivos.

Lo más inolvidable entre lo pésimo ocurrió en Palamós, localidad de la Costa Brava donde jugaba el Llagostera hasta su descenso. Aquel 6-2 catastrófico que acabó con la promoción del Real Zaragoza a Primera División (le servía un simple empate aquel día ante un rival ya desahuciado en Segunda B en la última jornada liguera) y que, automáticamente, provocó la destitución de Lluís Carreras como entrenador de cara al curso siguiente, en el que el 90 por ciento de la plantilla también quedó descatalogada en el vestuario del Real Zaragoza indefectiblemente.

También, meses antes, Ranko Popovic cayó fulminado en Tarragona, tras perder 3-1, en unas circunstancias bien distintas. Y, con él, fue despedido el director deportivo, Ángel Martín González, que dio su última rueda de prensa en el Nou Estadi de la capital tarraconense sin saber que le quedaban horas para recoger sus cosas y salir del club.

Qué decir de los casos de Gerona, episodios de tinte más positivo dentro de lo que cabe, que mostraron la otra cara del duende catalán para con el Real Zaragoza. En primer lugar, el épico día de la remontada en la eliminatoria de semifinales de la promoción de ascenso en junio de 2015, cuando el equipo de Popovic acudía sentenciado a Montilivi tras el 0-3 adverso de la ida en La Romareda y reaccionó hasta ganar 1-4 y pasar a la final de manera histórica. Una heroicidad inconclusa, pues luego se falló lamentablemente en Las Palmas y no hubo ascenso, dejando en agua de borrajas tan impactante marcador. Y, en segunda instancia, lo ocurrido el año pasado en la penúltima jornada, cuando el Zaragoza de Láinez (sustituto a la desesperada de Agné, y este de Milla tiempo antes) logró evitar el descenso a Segunda B y, con ello, la desaparición y liquidación de la SAD, al empatar 0-0 en un histórico partido en el que al Girona le era útil también el empate para ascender a Primera División por primera vez en su historia. Obviamente, los 90 minutos fueron inertes, con un 'fair play' amoldado ad hoc, sin disparos a puerta y los dos equipos celebraron sus dispares objetivos en una tarde propicia para pocas loas futbolísticas. Para ninguna.

También ha quedado patente siempre el gafe del Mini Estadi (donde acabará la temporada el Zaragoza este año, tal vez con mucho en juego) o el campo del Sabadell, la Nova Creu Alta. Ante el filial del Barcelona, por dos años consecutivos, el Zaragoza resultó superado dolorosamente. Primero por 1-0, con Paco Herrera en el banquillo nada más bajar de Primera. Y el año siguiente, por 4-1 (pudieron ser media docena o más) con Víctor Muñoz al frente, una tarde que dejó muy tocado al técnico aragonés que sería destituido poco después. En Sabadell, el Zaragoza cayó 1-0 en su primera visita y, en la segunda campaña que fue a jugar allí, el 0-0 final supuso la ruptura de la mejor racha del grupo de Popovic, que venía de ganar 4 partidos seguidos y ante los arlequinados vallesanos empezó de nuevo un bajón sensible en su solvencia.

En Gerona, asimismo, se lesionó gravemente Wilk por primera vez. Ahí nació su mal fario, que derivó en la repetición triple de la rotura de su rodilla que lo ha obligado a retirarse del fútbol.

En el palco del Mini Estadi del Barça B apareció públicamente por última vez Fernando Molinos en su papel de presidente ejecutivo de la última época de Agapito Iglesias como máximo accionista del Real Zaragoza. Una foto que llamó poderosamente la atención tras haber anunciado su adiós semanas antes...

Es algo realmente sorprendente. Cataluña da mucho de sí como lugar de sucesos para la historia del Real Zaragoza contemporáneo. Hay una especie de atracción esotérica en la mayor parte de los duelos que allí se disputan últimamente. En Reus, donde el Real Zaragoza juega esta vez, el estrámbotico fichaje invernal del año pasado, el internacional griego Samaras, jugó su único partido como titular contra toda lógica antes de desaparecer prácticamente para siempre... con derrota 1-0 final, por supuesto. Ah, y Cani fue expulsado con el tiempo consumido.

En esta temporada, el único antecedente es el choque de Tarragona, saldado con una novedosa victoria zaragocista por 0-2 (por primera vez en la historia)... pero con el lío atípico, de repercusión nacional, que tuvo a Borja Iglesias como protagonista cuando, al marcar el segundo gol, mando callar a parte de la afición local que no paró de insultarle durante toda la tarde. La Liga de Fútbol Profesional, en algo sin precedentes, sugirió al Comité de Competición una fuerte sanción para el goleador compostelano por tal gesto: ponerse el dedo índice de su mano derecha sobre los labios. Fue tal la polvareda que esto levantó, por injusto en la comparativa con otros muchos casos muchos más graves en campos de equipos grandes y con figuras de primer orden que, por fortuna, todo se disolvió y no terminó mal para el Real Zaragoza.

Queda por ver qué sucede en las dos visitas a Cataluña que aún faltan. Ahora, inminentemente, Reus. El primer fin de semana de junio, en nada, el fin de curso en el Mini Estadi del Barcelona. Por si acaso, traje de amianto y máxima atención a las ondas hertzianas que surgen de no se sabe dónde cuando el Real Zaragoza pisa Cataluña. A veces, los resultados han llegado para bien... pero han sido mayoritarios los sucesos adversos y perniciosos. De momento, Natxo González no podrá sentarse en el banquillo por sanción, algo inusual y extraño al tratarse de una suspensión derivada de 5 amonestaciones arbitrales durante el curso (un paradigma rarísimo, anómalo a más no poder). Que viaje un sismólogo.

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