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Real Zaragoza

Cristian Álvarez conoce cada rincón de Vallecas

El portero estrella del Real Zaragoza jugó en el Rayo de Primera División en la Liga 2014-15, hace solo 4 temporadas. El peculiar estadio franjirrojo no es para él ninguna trampa.

Cristian Álvarez en tres momentos de su pasado como portero del Rayo Vallecano en Primera División hace 4 termporadas, 3 años naturales.
Cristian Álvarez conoce cada rincón de Vallecas
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Si para algún zaragocista del presente va a ser especial el partido Rayo Vallecano-Real Zaragoza de este próximo domingo en Vallecas (18.00) ése es el portero Cristian Álvarez. El guardameta argentino, estrella brillante del equipo aragonés gracias a su excepcional rendimiento, clave para que el equipo haya hecho un movimiento de traslación impresionante en poco más de dos meses, desde la orilla del descenso a Segunda B hasta las puertas del ascenso a Primera, vuelve a una de sus casas. Porque Álvarez, en la temporada 2014-15, hace solo 4 años, jugó en el club rayista y vivió en Madrid los avatares del particular club franjirrojo.

A Cristian Álvarez, por lo tanto, no le va a extrañar el envoltorio corto y estrecho del terreno de juego de Vallecas. No va a generarle ningún estrés extra la cercanía del público tras una de las porterías (en la otra, no lo hay, por falta de espacio para ubicar un graderío). No va a jugar, en definitiva, en un lugar que le cause sensación de novedad o sorpresa. Cristian conoce a la perfección los palos del estadio vallecano. Sus áreas. Las cortas distancias de las rayas con la banda y los fondos. El ambiente del público de la barriada madrileña. Sus vestuarios. A muchos de sus empleados. Cada rincón de ese lugar ubicado en la Avenida de la Albufera, esquina con Payaso Fofó.

Álvarez llegó al Rayo Vallecano tras su lustro en el Espanyol de Barcelona y después de un año puente en Argentina, en el San Lorenzo de Almagro. Cambió Barcelona por Madrid, aunque en su periplo en Vallecas duró mucho menos, solo esa campaña. Todo ello, en Primera División. Porque hasta este año, Cristian siempre fue portero de Primera. En el Real Zaragoza está volviendo a recuperar sus galones, congelados tras haber pasado el año pasado en blanco por una decisión personal, de índole familiar. Fue agua bendita para la dirección deportiva blanquilla encontrarse con un Cristian Álvarez en agosto en esta tesitura, la de volver a engranar con el fútbol de élite tras un año sabático. Solo así se concibe que este portero esté ahora mismo desarrollando su labor fuera de una máxima división.

Cristian tiene en su historial personal la disputa de 17 partidos de Liga con el Rayo y uno más de Copa. Era aquel Rayo Vallecano de Paco Jémez, descarado, ofensivo hasta sobrepasar la osadía, loado por su valentía pero, desde el prisma de sus porteros, un suplicio porque encajaba goles con la misma facilidad con la que los marcaba. Era capaz de quitarle la posesión al mismo Barcelona de Guardiola en el Camp Nou... pero perdía 6-1 al final de su aventura. Ahí, el actual portero del Real Zaragoza compartió portería en Vallecas con Toño, aquel ex del Elche que dejó tirado al club aragonés después de mediar con el Elche para sacarlo de allí en un lío dinerario. El mundo es un pañuelo.

Con el escudo del rayo rojo rasgado en el pecho, Álvarez jugó partidos con la camiseta del Rayo en el campo de Vallecas frente al Atlético de Madrid (0-0), el Elche (2-3), el Athletic de Bilbao (2-1), el Celta (1-0), el Sevilla (0-1), el Espanyol (1-3), el Granada (3-1) y el Málaga (1-0). También lo hizo a domicilio en La Coruña (2-2), el Villarreal (4-2), en el Bernabéu (5-1), en Almería (0-1), en Valencia (3-0), en Bilbao (1-0), en el Camp Nou del Barça (6-1) y en Eibar (1-2). En la Copa, jugó de nuevo en Mestalla, en un aparatoso 4-4 con el Valencia. Estos son sus antecedentes como rayista en una campaña en la que los madrileños acabaron en el 11º puesto, una brillante clasificación, con 49 puntos, a solo 6 de las plazas europeas.

Después, Cristian se marcharía al Cerro Porteño de Paraguay, en uno de esos giros que pegó a su vida en ese lapso que lo terminó trayendo al Real Zaragoza en el último mes de agosto. Y aquí, en su reingreso en la rueda del fútbol, va a tener la oportunidad de volver a pisar Vallecas de nuevo, 3 años después de haber jugado por última vez allí defendiendo los palos franjirrojos ante el Málaga. Ya se enfrentó al Rayo en La Romareda en la primera vuelta, donde fue decisivo por sus grandes paradas para la victoria zaragocista por 3-2 en una tarde de gran fortuna, en general, para el cuadro aragonés. Esta vez, allí en el sureste de Madrid, las sensaciones de Álvarez serán muy distintas. En su paso por la capital de España, el argentino siempre mostró su admiración y gusto por el modo de vida que rige en un club tan particular como el Rayo.

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