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Real Zaragoza

"Mi rodilla no funciona como yo quiero y tengo que acabar con el fútbol hoy"

Cezary Wilk se despidió como futbolista profesional en una emotiva rueda de prensa en la Ciudad Deportiva acompañado de todos sus compañeros del Real Zaragoza.

Wilk, en el estrado junto a Christian Lapetra, durante la rueda de prensa en la que dijo adiós al fútbol, rodeado de toda la plantilla del Real Zaragoza.
Wilk, en el estrado junto a Christian Lapetra, durante la rueda de prensa en la que dijo adiós al fútbol, rodeado de toda la plantilla del Real Zaragoza.
Toni Galán

Cezary Wilk dijo adiós en una breve rueda de prensa en la Ciudad Deportiva en la mañana de este martes 20 de marzo. El centrocampista polaco del Real Zaragoza, frío, sensato, tomó la palabra de inmediato, acompañado a su derecha en el estrado por el presidente, Christian Lapetra, y rodeado del director general, Lalo Arantegui, de toda la plantilla, cuerpo técnico, de los auxiliares, del equipo médico.

"Quería comunicar una cosa que creo que ya sabéis: me tengo que retirar por culpa de mi rodilla, que no funciona como yo quiero. Me falla muchas veces en el campo. Después de un entrenamiento, estoy en casa con dolor. Y así no se puede seguir", fue su primer mensaje.

"La única decisión que puedo tomar ante esto es que tengo que acabar con el fútbol hoy. Es un día triste para mí. Acaba una etapa de mi vida. Pero mañana voy a volver a despertar y empezará otra. La vida es así", apostilló Wilk para culminar su anuncio definitivo.

A continuación, el futbolista de Varsovia, que cumplió los 32 años el pasado mes de febrero, hizo un repaso de agradecimientos en el momento de culminar su paso por el Real Zaragoza, que habrá sido de tres temporadas deportivas a la conclusión de la actual. "Quiero decir 'muchas gracias', primero al club, que me ayudó muchísimo en un momento muy difícil para mí, desde mi primera lesión aquí en Zaragoza hasta hoy. Me firmó un contrato cuando estaba lesionado por tercera vez. Ese fue un momento muy importante para mí. Muchísimas gracias", destacó en primera instancia.

"También gracias a mis compañeros, que están aquí conmigo ahora, por vuestro apoyo cada día. Muchísimas gracias, chicos", prosiguió Wilk mientras sus colegas de vestuario lo miraban con rostros emocionados, de pie, vestidos con el traje de faena que el polaco ya no volverá a enfundarse.

"La decisión no es de un día, ni por un entrenamiento. Es una decisión que crece en tu cabeza durante los últimos 6 meses. Yo estaba luchando por volver, pero cuando tenía el dolor, cuando me despertaba por las noches tres o cuatro veces porque me dolía, ya sabía que algo estaba mal dentro de mi rodilla. La decisión definitiva la tomé hace dos o tres semanas", señaló para ubicar temporalmente el instante preciso en el que se decidió a anticipar su marcha final del fútbol profesional.

"Me quedo con los recuerdos buenos. Con mi primer gol en Segunda División... y único (al Almería, en agosto de 2015). Y con que siempre estuve con buena gente aquí, con el cuerpo médico, que sabía que mi rodilla estaba mal pero peleaban conmigo cada día y me ayudaron sin parar, intentando que yo pudiera volver a jugar. Para ellos, también muchísimas gracias. Nadie tuvo que empujarme para intentar volver a jugar porque yo era el primero que quería hacerlo. Pero me han ayudado mucho en el Real Zaragoza después de ver cómo me lesionaba dos, tres veces seguidas. Me renovaron el contrato, me dieron la mano, me dijeron que podía estar de nuevo con mis compañeros en el vestuario... yo no tengo palabras para eso", incluyó entre sus recuerdos perennes de su último trienio en activo, que ha vivido como futbolista del Real Zaragoza.

Wilk no quiso desvelar a qué se va a dedicar en lo sucesivo, si va a ser en algo relacionado con el fútbol o, por el contrario, su vida se va a enfocar por otros caminos. "El futuro es ya cosa de mi vida privada. Yo nunca he querido hablar de mi familia ni de mi vida personal. Y no quiero cambiar esa postura", aclaró.

Por último, el polaco lanzó un guiño al equipo, en medio de la felicidad que reina en el vestuario por la sobresaliente racha de resultados que vive el Real Zaragoza en el último mes y medio, y se citó para el mes de junio con el resto del equipo: "Tengo ganas de poder celebrar algo al final de temporada con mis compañeros... pero celebrar algo de verdad, de verdad (risas). Cuando la liga acabe con ese algo positivo, como queremos todos aquí, creo que Pombo preparará algo bueno...", fue el colofón de su personal rueda de prensa, con tinte risueño gracias a esta alusión al canterano, que hizo de contrapunto a la triste noticia que siempre supone el adiós forzoso de un futbolista a la práctica de su profesión por culpa de cuestiones de salud, de tres graves lesiones en la misma rodilla en el caso de Wilk. El polaco se marcha como siempre fue: con señorío, educación y sentido común. Y con una doble ovación de los presentes, la última mientras Christian Lapetra le entregaba una fotografía suya, durante un partido en La Romareda, que será el recuerdo permanente de su paso por el Real Zaragoza.

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