Real Zaragoza

"Me lo esperaba duro. Muy duro. Y está siendo duro. A mí me toca refugiarme, no escuchar"

Lalo Arantegui hace balance de su primer año como director deportivo del Real Zaragoza, al que llegó desde el Huesca en febrero de 2017.

"Me lo esperaba duro. Muy duro. Y está siendo duro. A mí me toca refugiarme, no escuchar"
Toni Galán

Hace justo un año, por estas mismas fechas, Lalo Arantegui llenaba su maleta en El Alcoraz porque su llegada a La Romareda era inminente como director deportivo del Real Zaragoza en sustitución de Narciso Juliá. Con él llegaría días después, por el mismo camino, José Mari Barba, el secretario técnico, éste para relevar a Albert Valentín. Por esta efemérides, al término de la presentación del último fichaje invernal, Bruno Perone, Lalo hizo un balance puntual de su primer aniversario al frente de la faena futbolística al frente del proyecto zaragocista. Y cada frase que emitió tuvo su sustancia, su jugo. No se ciñó el ejecutivo aragonés a lugares comunes y esgrimió pensamientos de hondura.

"Me lo esperaba duro. Muy duro. Y está siendo duro", comenzó describiendo Arantegui su día a día en los últimos 365 días en el despacho de la Ciudad Deportiva donde trabaja habitualmente.

"A mí me toca refugiarme. No escuchar. Seguir confiando en lo que se está haciendo. Está siendo duro, pero hay veces, hay jornadas en las que la satisfacción es muy grande. Hay que aprender a disfrutar de los momentos buenos, que están siendo pocos. Y de los malos... pues seguir confiando con ilusión", prosiguió narrando para explicar su postura personal, su posicionamiento ante las críticas que han ido llegando con el paso de las semanas al no despegar el equipo hacia la zona noble en ningún momento de lo que va de liga.

Lalo expresó su comprensión con quienes llevan tiempo enfadados, dubitativos respecto del comportamiento del equipo desde agosto. "El Real Zaragoza, en Segunda División, no es un club como los demás. Un poco por el carácter que tenemos todos. El aragonés... lo queremos todo para ya. Somos muy exigentes. Estamos muy hartos de estar en Segunda División. Todos", inició su razonamiento antes de exponer su modo de abordar este complicado cometido de revivir deportivamente al Real Zaragoza y ponerlo un día de nuevo en Primera División:

"A mí nadie me va a quitar la ilusión. Sabía a dónde venía. Sabía las armas que iba a tener y las cogí muy gustosamente porque creía que podríamos tener un espacio de tiempo, más de una temporada evidentemente. Porque, crear de la nada en un solo año, solo lo pueden hacer los equipos que son muy poderosos en esta categoría", dijo.

"A mí nadie me va a quitar la ilusión de que el objetivo (el ascenso) lo vamos a conseguir. Yo estoy aquí para eso. No me trajeron para quedar con el Real Zaragoza a mitad de tabla. El proyecto en el que estamos todos, en el que partimos de cero esta temporada, va a acabar con el objetivo conseguido, de eso no me cabe duda. Hay que tener paciencia en este primer año. Porque nosotros no vamos a poder trabajar con las mismas armas que los demás", concluyó Lalo Arantegui el balance de su primera anualidad como director deportivo zaragocista.

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