Despliega el menú
Real Zaragoza

El Real Zaragoza repite victoria por la mínima ante el Córdoba en un duelo agónico

Pombo marcó el 1-0 al inicio del partido. Borja Iglesias falló un penalti antes del descanso y Cristian Álvarez, otra vez héroe, paró otro a Alfaro a falta de 12 minutos para el final.

Pombo celebra el gol del Real Zaragoza.
Pombo celebra el gol del Real Zaragoza.
Aránzazu Navarro

Agónico triunfo del Real Zaragoza frente al Córdoba, por un raquítico 1-0, en un partido que debió sentenciar con anterioridad y que dejó llegar al final con opciones de vida para un pobre Córdoba, equipo de la zona de descenso, que mostró sus enormes carencias en La Romareda. Los aragoneses lograron así enlazar por primera vez dos victorias seguidas como locales esta temporada, circunstancia positiva que ayuda al equipo de Natxo González a recuperar terreno en la clasificación y establecer de nuevo, a expensas del resto de la jornada, un colchón de seguridad con la parte peligrosa de la tabla. No fue un partido con brillos ni para guardar en la videoteca, pero concluyó con el fin principal cumplido: añadir 3 puntos de oro al haber del necesitado balance contable del Zaragoza contemporáneo.

El primer tiempo fue dominado en su mayor parte por el Córdoba, especialmente en la primera media hora. Los andaluces tocaron mucho más el balón y merodearon el área zaragocista con cierta frecuencia, pero sin clarividencia alguna en el remate final. Sin embargo, fue el Real Zaragoza el que tomó la delantera en el marcador, con un gol de Pombo en el minuto 18, y bien pudo encarrilar definitivamente su triunfo si Borja Iglesias no hubiese fallado el segundo penalti en 15 días en La Romareda, que apuntaba a ser el 2-0 en el minuto 36. Fue un periodo paradójico, con más presencia en la trama del juego de los andaluces pero con contragolpes mucho más venenosos por parte local, que dieron forma a un marcador favorable entre un fútbol lleno de grumos e imprecisiones.

En los primeros lances, Javi Lara, el mejor de los cordobeses, desperdició dos golpes francos gemelos en el pico del área aragonesa. Uno lo tiró fuera rozando la escuadra en el minuto 3 y el otro se lo sacó en la antesala del gol Cristian Álvarez, a dos puños, en el 17. En ese tramo, Galán, el extremo zurdo del cuadro califal pudo siempre con Benito y abrió agujeros llenos de peligro que no finalizaron nunca bien para los intereses de los de Jorge Romero. El Real Zaragoza, que no lograba hilvanar más allá de dos o tres pases por su falta de conexión en la medular, sacó petróleo de un pase medido al hueco de Zapater que dejó mano a mano a Pombo ante el portero Kieszek, al que batió por bajo para poner en ventaja a los de Natxo. Fue una acción preciosa que abrió otro escenario.

Los cordobesistas prosiguieron al mando del timón y Jovanovic rozó el empate en un cabezazo a placer, en el minuto 23, tras el rechazo de Cristian Álvarez a disparo cruzado de Galán, que por fortuna para el Zaragoza no halló portería. En esas, en otro contragolpe montado por Febas en el 35, Javi Ros disparó desde el borde del área y el central Joao Afonso interceptó la pelota con el brazo. El penalti lo ejecutó el especialista, Borja Iglesias, al que el punto de mira se le ha obturado también en las penas máximas, pues hace dos jornadas ya erró en esa portería otra contra el Tenerife. Esta vez, el portero polaco del Córdoba le adivinó su centrado chut y se lo paró. Se había desaprovechado un momento crucial para, sin hacer nada del otro mundo, haber volcado la victoria hacia el lado zaragozano en un alto porcentaje.

Hubo momentos de dudas, de nervios, y Jovanovic, de nuevo, anduvo cerca del 1-1 en un contragolpe veloz que abortó Cristian Álvarez con fortuna y tino, levantando la mano arriba y parando el disparo en dos veces cuando se cantaba el tanto visitante. De lo que podía haber sido el bálsamo ideal con el tanto fallado por Iglesias se pasó a la permanente incertidumbre que preside cada día los duelos en La Romareda. De ahí al descanso, un disparo lejano de Verdasca y otro de Pombo desde el borde del área, que no alcanzaron las mallas, fueron lo único reseñable entre la maraña de balones perdidos, pases errados (Eguaras fue el paradigma de la noche sin destreza de los zaragocistas) y minutos de nada. Solo algún momento de inspiración de Zapater (como el del gol), y los ramalazos puntuales de Febas y Pombo, dieron algún lustre a las combinaciones de los de Natxo. Poca cosa.

Un día más, tocaba esperar al devenir del segundo tiempo para saber hacia dónde iba a ir el guión del duelo. La reanudación nació sin cambios, contando con que el Córdoba se había visto forzado a cambiar el orden de sus laterales al lesionarse Ramos en el minuto 15 (eventual carrilero zurdo en este envite) y viéndose obligado Romero a sustituirlo por Loureiro, lo que llevó al exzaragocista Fernández a jugar por la izquierda el resto de la noche.

El juego transitó por caminos similares al inicio del choque. El Córdoba quería el balón, punteaba arriba con las entradas de Galán y los desmarques de Jovanovic y un obturado Guardiola, pero la zaga zaragocista restaba siempre el último pase o centro al área. Y, en las réplicas, era el Zaragoza el que gestaba las ocasiones mejores de gol. Zapater protagonizó las dos primeras, en el 50 a través de una falta directa que rozó el palo derecho y en el 59 con un remate en el segundo palo tras un centro raso de Benito en una contra rápida, que Kieszek sacó a córner como pudo. Poco después, en el 64, fue Grippo el que estuvo al borde de hacer diana en un córner peinado previamente, pero el balón le cayó muerto en el área pequeña sin capacidad de reacción y su toque leve fue a las manos del portero.

Romero metió en juego a Markovic en busca de la igualada a falta de 25 minutos. Natxo no tocó su esquema y, un día más, aguantó los cambios cuanto pudo. Y en el último cuarto de hora, el vasco hizo debutar a Alfaro en vez de un apagado Ros. El duelo estaba ya en su fase culminante con todo abierto. Zapater era el soporte vital de un Zaragoza diesel y con pocas luces. Los visitantes, con Lara y Galán como activos más peligrosos, vivió la esperanza de lograr un punto a base de córners. El Córdoba metió al otro Alfaro, Alejandro, a la desesperada. Y el hermano mayor del zaragocista tuvo en sus pies el 1-1 en otro penalti que, como el de Borja Iglesias en la primera mitad, se fallaría por acierto del portero. En el 78, Cristian Álvarez salvó la vida al Zaragoza al detener el lanzamiento del andaluz, una acción providencial para el futuro blanquillo. El empate, a 12 minutos del final, hubiese sido una losa de miles de toneladas para un equipo que estaba ya preso de la histeria a esas alturas, con las piernas flojas y la mente cegada.

De ahí al término del partido, la incerticumbre se apoderó de los zaragocistas. El reloj iba al ralentí. Vinícius, sustituto de Febas, dispuso de un balón de gol que le dejó, forzado, Borja Iglesias, pero Caro se le adelantó in extremis para echar la pelota a córner. El Córdoba intentó sacar de la chistera el conejo de la suerte, pero su sombrero no tenía doble fondo. Por eso vive donde vive, en lo más bajo de la clasificación. En el tiempo de aumento, con los zaragocistas encerrados atrás, Markovic tuvo un disparo franco en su derecha que, por fortuna para los locales, se estampó en el cuerpo de Verdasca y no fue al marco. Olía a tragedia ese chut. La agonía concluyó felizmente para el zaragocismo y, con un sufrimiento enorme, se aguantó el 1-0 hasta el pitido final de Sagués Oscoz.

Por segunda vez consecutiva, el Real Zaragoza sumaba una victoria por la mínima en La Romareda, con una trama de partido muy similar a la anterior frente al Tenerife, y así logra un nuevo empujón positivo en la clasificación para huir de la zona caliente, la de la parte final de la tabla donde el Córdoba queda atascado de mala manera. Misión cumplida para los muchachos de Natxo, cuyo objetivo ahora mismo es sumar de tres en tres como locales bajo el método que sea menester.

Ficha Técnica

Real Zaragoza: Cristian Álvarez; Benito, Grippo, Verdasca, Lasure; Eguaras, Zapater, Javi Ros, Febas (Vinícius, 84); Pombo (Jesús Valentín, 94) y Borja Iglesias.

Córdoba CF: Kieszek; Fernández, Caro, Joao Afonso, Ramos (Loureiro, 15) (Alfaro, 77); Alex Vallejo (Markovic, 67), Javi Lara; Jovanovic, Aguado, Galán; y Guardiola.

Árbitro: Sagués Oscoz (Comité Vasco). Amonesto a Fernández (26), Joao Afonso (35) y Verdasca (40).

Goles: 1-0, min. 18: Pombo.

Incidencias: Noche muy fría en Zaragoza, con 5 grados y un fuerte cierzo que generó una sensación térmica heladora. El césped de La Romareda, con sus problemas crónicos, presentó un aspecto mejorado. En las gradas, alrededor de 13.000 espectadores. Borja Iglesias falló un penalti en el minuto 36 y Alfaro, para el Córdoba, marró otro en el 78.

Etiquetas
Comentarios