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Real Zaragoza

Por qué el Real Zaragoza no actúa como un bloque rocoso

Tras el tempranero y deseado 0-1 a favor en Granada, el equipo no llevó el partido a un terreno de fútbol áspero y recibió el empate enseguida. Natxo ofreció la explicación a esto.

Febas pugna con Alberto Martín en el partido del Real Zaragoza en Granada el pasado viernes.
Por qué el Real Zaragoza no actúa como un bloque rocoso
José Bretón

Antes del Granada-Real Zaragoza, a nadie escapaba la dificultad que tenía ante sí el equipo aragonés para puntuar en Los Cármenes. Un campo donde los granadinos, recién descendidos de Primera y con una plantilla de otra dimensión (muy superior en presupuesto y gasto) a la de la mayoría de la división, habían ganado 7 de los 10 choques allí dirimidos.

Pese a ello, y tal y como el propio entrenador zaragocista, Natxo González, subrayó en la rueda de prensa previa al viaje a la capital nazarí, había un resquicio que otorgaba esperanzas de éxito al Real Zaragoza: el Granada venía de caer en sus dos salidas consecutivas recientes, 1-0 en Cádiz y 2-1 en Albacete, lo que, unido al despeñamiento de los andaluces hasta la 8ª posición (fuera incluso de la promoción), había generado nervios y cierto revuelo en el entorno rojiblanco durante la semana. Allí, este año, todo lo que no sea recuperar la élite a la primera intentona será un fiasco monumental.

"Hay que provocarlos de alguna forma para que eso juegue a nuestro favor, porque ahora están fuera del 'play-off', a ver si sabemos aprovecharlo y contrarrestarlos", sugirió Natxo al respecto como arma fundamental para que el Real Zaragoza pudiera sacar provecho en Los Cármenes. En las horas previas al duelo, ya en Granada, algunos protagonistas matizaban más el reto: "Si marcamos primero, en los 20 o 25 minutos iniciales, ellos se pondrán nerviosos y podremos tener el partido a mano". Ese era el escenario ideal.

Y al Real Zaragoza, singularmente, le salió perfecto el plan. En el minuto 11, Grippo remató una falta centrada por Eguaras para marcar el ansiado, planeado y precioso 0-1.

Pero, a partir de ahí, la manera de comportarse del equipo zaragocista no fue la de un equipo rocoso, de esos que en la Segunda División se aferran a un marcador positivo y son capaces de derivar el ritmo del juego al 'otro fútbol', a la defensa espartana, a la pelea permanente en cada palmo del campo. El 1-1 llegó enseguida, en menos de 4 minutos; y el 2-1 que volteaba la ventaja inicial de los avispas caería en la red de Cristian Álvarez, incluso, antes del descanso.

Natxo González, el entrenador zaragocista, explica sin tapujos la razón de esta conducta, que no es nueva durante el curso aunque, en Granada, fuera el origen de la pérdida por cuarta vez de una ventaja inicial desaprovechada. Se trata de una cuestión de idiosincrasia. De matriz en la construcción del grupo.

"Somos el equipo que somos. Con unas características. Obviamente, no somos un equipo rocoso. Somos un equipo de otras características", admitió el preparador vitoriano tras la derrota en Los Cármenes. "En Granada, sabíamos que teníamos un rival que en los duelos individuales iba a ser más fuerte, porque son más fuertes. No debíamos ir al cuerpo a cuerpo con ellos, había que evitarlos", prosiguió en su descripción cristalina sobre el perfil que tiene el Real Zaragoza actual ante este tipo de partidos. "Nosotros teníamos que conseguir despegarnos del rival, como hicimos muchas veces. Aleix Febas no podía ir al cuerpo a cuerpo en la presión porque ellos de cara son muy fuertes. El primer gol fue un duelo cuerpo a cuerpo de Simone Grippo con Adrián Ramos...", ejemplificó para que este asunto quedase perfectamente aclarado.

Es obvio, por ello, que las victorias del Real Zaragoza difícilmente se podrán cimentar sobre planteamientos ultradefensivos, propuestas de fútbol de destrucción por encima del creativo o alineaciones con mayoría de jugadores de 'músculo'. Como indica Natxo tras este episodio de Granada, el Zaragoza de este año no es "un equipo rocoso". Los puntos deberán llegar por otras vías.

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