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Zaragoza 1-1 Barça B

El Real Zaragoza reanudó la liga en 2018 con un nuevo patinazo en La Romareda

Los de Natxo no pasaron del empate a uno frente al Barcelona B, el cuarto por la cola, y siguen agrandando su crisis y su insolvencia como locales.

Actualizada 07/01/2018 a las 01:05
Real Zaragoza - Barcelona B

Tampoco pudo el Real Zaragoza con el juvenil equipo del Barcelona B, uno de los componentes del vagón que lleva a Segunda B al final de la liga, allá por junio. No pasó del empate a uno en una noche de perros, de diluvio y frío invernal en La Romareda, de terreno de juego enfangado y de juego desdibujado en la mayor parte de los minutos. Se agrandan los problemas y crecen las dificultades. La primera vuelta acaba así con un balance que trae, inevitablemente, el desasosiego a la afición aragonesa: solo se han visto dos victorias en 10 partidos disputados en el estadio municipal. Muy mal síntoma que denuncia enormes carencias futbolísticas y que no augura nada bueno de aquí a la primavera.

El partido era de extrema urgencia para el cuadro blanquillo, que arrancó la jornada en la 15ª posición en la clasificación, a solo 3 puntos de la zona de descenso que, precisamente, marcaba el filial culé, su rival de turno. El canterano Lasure fue la principal novedad de un once inicial revolucionado de nuevo por el entrenador blanquillo, que sigue buscando el modo de hacer rendir bien a su plantilla en el día en el que concluía la primera vuelta del torneo. Las otras notas llamativas de la alineación fueron las ausencias de los centrocampistas Zapater y Febas, además del carrilero Benito, en un día donde el Real Zaragoza tenía las importantes bajas por lesión de los puntas Borja Iglesias y Toquero (los mejores goleadores del curso) y del defensor Mikel González.

El duelo comenzó con ritmo, favorecido por un césped mojado, rápido y encharcado. Y el Real Zaragoza no tuvo fortuna en los primeros lances, donde hizo méritos para haberse adelantado pronto en el marcador. Hasta dos balones estrellaron en los postes los aragoneses en los primeros 13 minutos. Primero fue Pombo, tras una buena acción en el área, quien estrelló su rosca en el palo izquierdo en el 3. Después repitió Vinícius, culminando un par de regates verticales con un chut duro al palo derecho. Entre tanto, el Barça B utilizaba la velocidad y clase del juvenil Abel Ruiz para poner en peligro a Cristian Álvarez, aunque sus dos mejores remates se le marcharon fuera por poco.

Después de 20 minutos de efervescencia, el guión tuvo un lapso de tanteo, mientras el campo se espesaba y embarraba. El Zaragoza combinaba bien, intentaba abrir siempre por las bandas de Papunashvili y Pombo y llegaba con cierta frecuencia cerca del marco catalán. Se barruntaba que el día iba a estar a merced de los errores, de la fatiga acumulada en condiciones tan adversas para el fútbol. Los jóvenes cules contragolpeaban con intención, con pases filtrados por el exzaragocista Ruiz de Galarreta y un activo Aleñá, pero siempre fallaba el último pase.

En esa fase de fuerzas flotantes, Vinícius marró un gol claro en el 25, a placer tras el rebote en un córner, pero remató fatal, fuera. En el 32, el citado Aleñá penetró de manera individual desde la medular y su disparo potente lo detuvo en dos veces Cristian Álvarez en una acción de riesgo. La réplica zaragocista provocó otro fallo a bocajarro, esta vez de Pombo, tras el rechazo del portero Ortolá a disparo colocado de Papunashvili en el área. El canterano, con el guardameta batido, no pudo dirigir la pelota dentro y se le fue a un metro del poste. Era el minuto 33.

La buena disposición de Eguaras en la distribución del balón facilitó el incremento del dominio zaragocista en la recta final del primer tiempo, bien secundado por la presión de Javi Ros y Guti en el trivote del centro del campo. Era un día para correr mucho y ocupar los espacios constantemente. Y no lo hizo mal el Real Zaragoza, aunque no encontró el provecho pretendido nunca. Sin embargo, de ese final interesante de los de Natxo, surgió la mejor ocasión del Barcelona B para concluir el periodo inicial, provocada por los charcos en una pelota perdida que acabó no saliendo por el fondo. Ruiz de Galarreta erró en primera instancia en el punto de penalti y, a continuación, el balón muerto lo remató fatal Abel Ruiz cuando se temía lo peor.

En un duelo alborotado por la meteorología, en el que pudo haber cuatro o cinco goles sin que nadie se extrañase en 45 minutos, sin embargo se llegó al intermedio con el 0-0 inicial. Es decir, lo de casi siempre en La Romareda en esta liga. Todo quedaba pendiente para después del refrigerio. Un reto para Natxo y sus muchachos, que tan poca rentabilidad han obtenido habitualmente en las segundas partes.

Y, en efecto, se repitió el libreto de tantas y tantas tardes. El Real Zaragoza no salió igual de enchufado que al principio del choque y el Barça B aprovechó la circunstancia. Tras un par de escarceos en la laguna que era el área culé, con una jugada en la que Papunashvili no llegó a rematar bien el pase de la muerte de Raúl Guti, fueron los catalanes los que estrenaron el marcador. Llegó el temido 0-1 en el 55, a botas de una figura en ciernes como es Abel Ruiz. Entró en diagonal en el área tras quebrar a Delmás y, con suma clase, batió por bajo a Cristian Álvarez. Los problemas caían de golpe sobre Natxo González y el novedoso equipo que dispuso sobre el campo. Tenían solo 35 minutos para evitar la catástrofe que se cernía sobre el grupo con esta derrota.

Vinícius, el único delantero útil en estos momentos, no veía el balón. Eguaras había desaparecido. La bandas, con Papu y Pombo apagados, eran carriles inertes. Ros y Guti, en la segunda línea, ya no parecían tan activados como al inicio. Natxo metió en danza a Febas en el puesto del georgiano. Era el momento de buscar soluciones con urgencia.

Y, del abatimiento, surgió el 1-1 gracias a un derechazo potente de Raúl Guti desde 25 metros que entró como un obús cerca de la escuadra en el 64. Una acción providencial para disolver nervios e histerias. El juego era deslavazado, se había perdido la iniciativa táctica de la primera mitad, pero al menos el Real Zaragoza había logrado restituir el empate enseguida y abrir la puerta a la esperanza de cara a la parte definitiva del envite. Gerard, el técnico visitante, había replegado al equipo al quitar a Vitinho y meter en el campo al lateral Palencia. Le salió mal su apuesta defensiva.

Con Febas y gracias a ese gol, el equipo mejoró. Guti se creció de nuevo y se erigió en varias jugadas de ataque en el protagonista principal de la subida de balones al área de Ortolá. Con el filial barcelonista cada vez más replegado, los blanquillos se echaron hacia delante con más corazón que cabeza. Faltaban ocasiones. El juego era muy al tuntún, sin rigor alguno. Natxo relevó al punta, el agotado Vinícius, y puso en el campo a Buff. De repente, Pombo se convirtió en el ‘9’ del equipo. Un dato a tener en cuenta. La pizarra era entonces un jeroglífico de difícil resolución. Todo como muy servido a la improvisación.

A falta de 10 minutos, una mala salida de Cristian Álvarez estuvo a punto de generar el disgusto mayor de la noche, pero los filiales del Barcelona no supieron aprovechar que la portería estaba desguarnecida. Menos mal. Los zaragocistas se empeñaron en jugar el balón en los charcos, en el barro, cuando era imposible. El reloj corría deprisa y nadie buscaba un disparo, un centro con veneno. El público se desesperó por momentos. Pero es que no había delanteros a la espera. Parecía una quimera lograr el gol del triunfo pese a que los zaragocistas tenían mucho más el balón en su poder.

La gran ocasión llegó a balón parado, en un córner en el minuto 91. Lo lanzó Buff y Grippo, solo por completo, cabeceó mal, fuera, cuando la gente ya se disponía a cantar victoria. Ahí tuvo el Real Zaragoza la reparación a sus muchos males. Pero un día más la desperdició. Y el partido acabó en medio de la enésima decepción. No hay manera de ganar en La Romareda. Ni con agua ni en seco. Ni ante los gallitos de la división ni frente a los de la cola. El lío sigue activo y la Navidad no ha traído el efecto revulsivo que se deseaba, se soñaba y se pedía al cielo.

La racha del Zaragoza es tremendamente preocupante: ha sumado 2 puntos de los últimos 12 disputados, tras las derrotas ante Cádiz y Valladolid y los empates con el Albacete y este frente al juvenil Barcelona B. No caben demasiadas explicaciones más al duro y complicado momento que se vive. Y, por supuesto, tampoco cabe redundar en las curvas y nubarrones que se adivinan en el futuro próximo. El equipo de Natxo concluye la primera vuelta con 24 puntos. Promedio de 48. Es decir, con problemas de supervivencia a la vista. Es tiempo de diagnosticar, de analizar al milímetro qué es lo que hay que hacer en tales coordenadas de navegación. Desde luego, así no se va a ningún buen puerto. Dejarlo todo al albur de la suerte, de la diosa Fortuna, del destino, nunca es buena solución cuando de un asunto o negocio de enjundia se trata.

 

 

Ficha Técnica

Real Zaragoza: Cristian Álvarez; Delmás, Grippo, Verdasca, Lasure; Eguaras, Javi Ros (Zapater, 85), Raúl Guti; Papunashvili (Febas, 63), Vinícius (Buff, 78) y Pombo.

FC Barcelona B: Ortolá; Martínez, Fali, David Costas, Miranda; Oriol Busquets, Ruiz de Galarreta; Vitinho (Palencia, 61), Aleñá, Abel Ruiz (Sergio Gómez, 85); y Choco Lozano (Mújica, 46).

Árbitro: Prieto Iglesias (Comité Navarro). Amonestó a Aleñá (9), Javi Ros (60), Pombo (72) y Eguaras (88).

Goles: 0-1, min.55: Abel Ruiz. 1-1, min. 64: Raúl Guti.

Incidencias: Noche muy fría en Zaragoza, con apenas 2 grados y un auténtico diluvio desde hora y media antes del inicio del partido, que dejó el terreno de juego esté en pésimas condiciones, totalmente encharcado. En las gradas de La Romareda apenas hubo apenas 8.000 espectadores. Se guardó un minuto de silencio en memoria del ‘Magnífico’ Joaquín Cortizo y de los tres asesinados en Andorra hace dos semanas, dos guardia civiles -Victor Romero y Víctor Jesús Caballero- y el ganadero José Luis Iranzo.

 

 





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