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Examen en La Mancha

El Real Zaragoza busca en Albacete una victoria que le otorgue tranquilidad y le evite problemas clasificatorios. Natxo González recupera a Mikel y proyecta cambios en la alineación.

Los futbolistas del Real Zaragoza realizan un ejercicio en el entrenamiento de ayer.
Examen en La Mancha
Aránzazu Navarro

En un nuevo partido, al Real Zaragoza no le cambian las obligaciones ni las necesidades: las victorias son la única tinta con la que puede escribir su discurso en un año curveado, sinuoso, incierto, en el que el equipo no termina de pisar suelo firme.

Una semana después de su derrota contra el Cádiz en un partido condicionado por los accidentes de Verdasca y Cristian Álvarez y la irrespetuosidad arbitral, el conjunto aragonés acude a La Mancha, donde esta tarde, desde las 20.30, visita al Albacete en el Carlos Belmonte. La cita abre la antesala del parón de Navidad y el doble compromiso lejos de La Romareda, que tendrá continuidad el martes contra el Valladolid.

El Zaragoza precisa victorias para sumar, para serenar su pulso exterior y para aplacar los vientos del pesimismo. También debe apoyarse en argumentos, en juego. El Albacete le aparece así en el horizonte más inmediato como rival y escollo hacia el triunfo. El partido es de difícil pronóstico, como es habitual en la categoría. El Zaragoza sale de La Romareda y su figura, esta temporada, se ha presentado más fiable cuando le toca ejercer de visitante. Deberá exhibirse, antes de nada, como un conjunto competitivo. Es lo mínimo y lo que va a exigirle un adversario con el sello de Enrique Martín Monreal, su entrenador, alguien que conoce los códigos emocionales del fútbol como nadie, un entrenador hecho a sí mismo y quien demuestra año tras año que no hay más secreto en su oficio que las cosas sencillas.

El Zaragoza acude al Carlos Belmonte con las bajas de Verdasca y Cristian Álvarez. Ambos están sancionados tras sus expulsiones contra el Cádiz. Natxo González, para relevar al central portugués, ajustará al máximo los plazos de recuperación de Mikel González, listo para regresar al once. En la portería, tendrá su momento, de nuevo, Álvaro Ratón. Pero el Zaragoza ha cocinado esta semana algunas variaciones más, estas motivadas por razones diversas. Papunashvili, con molestias musculares, dejará su plaza en el extremo derecho a Toquero, a quien la rodilla le ha quitado el sueño en los últimos días. Alberto Benito, por su parte, se desplegará por el lateral izquierdo.

Un cambio importante que ha estudiado Natxo González afecta a un punto delicado del equipo, una de sus debilidades principales en el último mes y una de las razones de su declive competitivo: el capitán Alberto Zapater. El centrocampista, sin apenas descanso en la temporada, apunta a dejar su plaza como pivote de recuperación a Javi Ros, aunque Raúl Guti también cuenta con opciones de entrar ahí. Eguaras permanecerá como timonel indispensable del equipo. Febas seguirá en el once, igual que Borja y Vinícius, por lo que, con Toquero, el Zaragoza puede alinear en Albacete a toda su infantería de asalto, a todos sus delanteros.

Por su parte, Enrique Martín deberá renovar su defensa al tener sancionado a Saveljich por acumulación de cartulinas amarillas. Carlos Delgado ocupará su lugar. La otra baja, esta por lesión, será la del centrocampista Pelayo. El Albacete se ha reanimado desde el cambio de entrenador. La llegada de Martín Monreal le ha imprimido carácter y solidez colectiva, especialmente en el Carlos Belmonte. Un rival como tantos en Segunda: adusto, incómodo y competitivo. Esta será la oposición de un Zaragoza en una fase desconcertante e indefinida: capaz de todo y capaz de nada.

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